Empleo en problemas

Editorial 16 de agosto Por
En la Argentina había al primer trimestre de este año 3,3 millones de personas con problemas laborales.

La falta de trabajo, o bien todos los problemas que derivan del mismo, es junto a la inflación uno de los problemas más graves que deben ser solucionados dentro del contexto económico -es que además, no puede dejar de mencionarse la enorme inseguridad que no permite vivir tranquila a la gente, sumándole más angustias todavía-. De acuerdo con datos oficiales, confiable en esta nueva etapa, en los meses de enero, febrero y marzo de este año había poco más de 3,3 millones de personas con problemas laborales; de tal cantidad 1.535.000 porque estaban desocupados, y 1.669.000 por encontrarse subocupados. Sin considerar dentro de esa masa a aquellos que se encuentran trabajando en la informalidad y los ocupados que están insatisfechos con su trabajo y por esa razón están buscando otro empleo.
Este informe fue difundido la semana anterior por el Ministerio de Hacienda, correspondiendo a todo el país sobre una base de población urbana de 40 millones de personas, elaborado sobre la base de datos surgida de la Encuesta Permanente de Hogares que efectuó el INDEC.
Según esos datos la mitad de los que no tenían trabajo en ese primer trimestre, es decir 767.000 personas, corresponden a la región Metropolitana; 129.000 viven en la ciudad de Buenos Aires; y 639.000 en el Conurbano bonaerense. En cuanto a los subocupados, prácticamente la mitad de todo el país se reparte entre 127.000 en ciudad de Buenos Aires y 642.000 en el Gran Buenos Aires. Justamente el Conurbano, una de las zonas más pobres y convulsionadas de la Argentina, con 11,8% registra la tasa de desocupación más alta de todo el país.
Como en 2016 no hubo mediciones debido a la "emergencia estadística" debido a la recomposición que se estaba llevando adelante en el INDEC, no pueden formularse comparaciones con otros períodos similares, e incluso se considerada que tampoco se puede hacerlo retrocediendo más en el tiempo, ya que entre 2007 y 2015 el organismo estuvo bajo una fuerte manipulación de índices y estadísticas, cuando estuvo bajo la órbita del entonces funcionario Guillermo Moreno.
Aún así, y con la salvedad formulada, tomando el primer trimestre de 2015, en esta ocasión hubo 368.000 desocupados y 342.000 subocupados más, un incremento que se explica debido a la falta de crecimiento de la economía en estos dos años (2015-2017) y además por el aumento de la población activa que fue de 561.000 personas, en tanto que la cantidad de ocupados subió sólo 193.000, con predominio de subocupados, siendo aquellos que trabajan menos horas, razón por la cual de 14.708.000 ocupados de 2015 se pasó a 14.482.000 en 2017. En cuanto a la población activa asciende a 17.686.000 personas.
Viendo estos números, la actividad económica argentina debería estar creando entre 250.000/280.000 empleos por año para que no siga aumentando la cantidad de desocupados. Una meta sin dudas complicada considerando lo sucedido en los últimos 10 años, en que nunca se llegó a cumplir esta meta. Es por esa razón que en proporción a la población total, las tasas de actividad son ahora parecidas a las que se apreciaban una década atrás, en tanto que las tasas de empleo son inferiores. Pero además, en estos últimos años se ha ido deteriorando la calidad de los empleos, dejando todo este repaso como explicación del estancamiento del mercado laboral, que en los últimos años sólo tuvo expansión en el sector público.
En tal sentido el Ministerio de Trabajo hizo conocer un informe en el que se deja constancia que entre 2012 y 2017 "la evolución de los trabajadores del sector público presenta una tendencia expansiva durante todo ese período, aunque desde inicios de 2016 se percibe una fuerte desaceleración del crecimiento. Por otro lado, el trabajo registrado del sector privado muestra también un crecimiento a lo largo del período analizado, aunque de una magnitud muy moderada". Debiendo también hacerse la salvedad que en el crecimiento del empleo en el ámbito privado hay un claro predominio del empleo formal de los monotributistas y de los monotributistas sociales.

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