Mirando a octubre

Notas de Opinión 15 de agosto Por
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La única encuesta que realmente vale, la de las primarias del domingo, dio resultados que son inapelables. Fue el fin de las palabras y las especulaciones. Y además, como viene sucediendo desde hace rato con la avalancha de sondeos previos a elecciones de cualquier tipo, una vez más las encuestas privadas se equivocaron feo. Es que ninguna lo tenía en cuenta para tamaña performance al radical Leonardo Viotti que finalmente fue el más votado de los veinte cabezas de listas, si bien debe admitirse que su crecimiento de la última semana era tema de todos los corrillos con matiz electoral, aunque la insinuación llegaba sólo a poner en riesgo el segundo lugar de la lista de Cambiemos, para desalojar a Marta Pascual como escolta de Lalo Bonino. Los votos lo pasaron de largo, pues terminó quedándose con el primer lugar y además, ser el más votado. 
Fracaso de encuestadores, algo que se hace costumbre, aunque seguirán existiendo porque no hay otra manera de establecer estrategias, definir candidaturas o tomar decisiones complicadas. Es verdad que ninguna fue publicada, reduciendo el efecto inductor, habiendo sido además todas por encargo y difundidas sólo en parte, protegiendo algunos datos que podrían calificarse de sensibles.
Es cierto que la elección por los porotos será el domingo 22 de octubre, pero la primaria traspuesta además de definir ubicaciones como la de Viotti encabezando la nómina de Cambiemos con Bonino de escolta, e incorporando también a Alejandra Sagardoy en el tercero; la de Tati Parra colándose escolta de Muriel en la del justicialismo; la del demoprogresista Alejandro Zeballos ubicándose segundo de Natalia Enrico en la del Frente Progresista; y la de menor volumen del massismo con Tschieder primero y Graciela Maubé segunda, el gran valor que tiene es que determinó posicionamientos que en algunos casos serán muy difíciles de revertir en las generales. Por el contrario, las diferencias pueden llegar a ampliarse, es al menos lo que trasciende de ciertos antecedentes.
Si las bancas se hubiesen definido el domingo, el quinteto que ingresaría al Concejo lo conformarían Viotti, Bonino y Sagardoy de Cambiemos, y Muriel y Parra del Frente Justicialista. Dos radicales, dos peronistas de distinto origen y un macrista, aunque las siglas y los sellos digan otra cosa.
La gran ausencia de esta definición, aunque tenga el desafío de revertir de aquí a dos meses, fue el Frente Progresista que gobierna la provincia que pasó de los 15.000 sufragios de hace dos años a los 5.000 de esta vez, mientras que su número uno Natalia Enrico de aquellos casi 9.000 votos le faltó un puñado para llegar a tres millares. Es verdad que el Frente se desinfló en todos los niveles, pero si sólo se recurre a ese argumento, se corre el riesgo que el bloque quede con la única representación del pedepista Mársico. Es que el radical Germán Bottero, que no buscó reelección, fue el estratega del grupo que llevó a Viotti a esta sorpresa y media. ¿Explicaciones? muchos hablan de juventud, carisma, buen discurso -una mezcla de condiciones más que interesante-, a lo que hay que sumarle las ganas de renovación que tiene la gente, más todavía cuando las elecciones son legislativas. Las ejecutivas suelen ser otra cosa, pero sin dudas con todos estos cambios que se van introduciendo en lo que marcan las tradiciones y las costumbres, ya nada es seguro, ni nadie tiene lugar comprado, hay que revalidarlo a cada momento.
Al justicialismo tampoco le fue como estaba en sus planes, pues perdió y eso sepulta cualquier otro análisis. Además resignó una candidatura propia como la de Brenda Vimo en favor de Parra, que con 4.600 votos tuvo de sobra para superar la línea de la mitad de Muriel. Aunque aislado, perder legislativas no es nuevo para este grupo peronista que gobierna la ciudad desde hace dos décadas y media, pues le había ocurrido lo mismo en 2003 cuando ganó Fito Enrico y luego su hija Natalia en 2013. Pero igualmente cuesta reponerse.
Hubo cerca de 52.000 sufragios emitidos con el 74% de asistencia de los electores del padrón, con algunos detalles sorprendentes como los 4.500 votos anulados y los 1.800 en blanco. Siempre los hay, pero en cantidad tan elevada, es cuando algo extraño sucede. Fiscales de Cambiemos, prestamente dijeron que hubo notable cantidad de votos suyos con doble cruz.
Lo hemos dicho otras veces y lo reiteramos, pues sirve para el análisis de muchas de las cuestiones que dejan cada asistencia a las urnas. En Rafaela hay una cantidad importante de indecisos, que vuelcan cualquier resultado, no siendo aquellos que pueden ser convencidos por un repiqueteo publicitario, ni tampoco por un discurso ensalzado, ni por una cuestión divina si las hubiese. Deciden al final y lo que más se considera es al individuo por sobre el signo partidario, incluso la ideología o todas esas cuestiones centristas o andariveles extremos. Además, cuestiones periféricas y circunstanciales que también influyen y que no están al alcance de quienes conducen u orientan las campañas.
Ahora, todos están mirando hacia octubre... ¡y bien que hacen!

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