Impunidad y urnas

Notas de Opinión 13/08/2017 Por
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La corrupción, la impunidad, la justicia renga, continúan estando bien en la superficie de la actualidad y no hay elecciones que siquiera las disimulen. Es una realidad que pega fuerte desde hace tiempo y va más allá de intencionalidades o inducciones electorales, pues por más que se vayan instalando diversidad de temas en la agenda diaria, la situación social y económica de todos modos no puede ocultarse. Para eso no hay distracciones que valgan. Es que todo, absolutamente todo, forma parte de este cóctel de un presente agitado, que de todas maneras hoy tendrá un breve paréntesis con las elecciones primarias. Es decir, llegó el momento en que se terminó la retórica, las descripciones aviesas e interesadas, y toda clase de pronósticos, de aquellos que suelen adjudicarse, sin motivos ni justificaciones por cierto, el sentir y pensar de la gente. 
Es que llegó el momento que los que hablarán son los votos, y aun cuando se trate de un comicio que no define cargos sino simplemente candidaturas, será clave para definir los tiempos por venir. En juego está algo más que la ocupación de bancas.
La corrupción, en combinación con la impunidad, no deja de proporcionar elementos para seguir ocupando el escenario. Si faltaba algo apareció el "Mono" Minicelli, en sentido figurado podría pensarse que se va completando el zoológico. Es que el cuñado del también jaqueado ex superministro De Vido, que estaba prófugo desde hacía nueve meses, con un estilo claramente mafioso amenazó "festejen ahora, veremos dentro de dos años dónde están", agitando consignas mirando a 2019. Claro que cuando aparecen esta clase de personajes, entre muchos otros, lo que logran es instalar el espanto, hasta en sus propias filas.
En tanto impunidad y justicia siguen marchando paralelas. Todo muy conocido, muy revuelto en este tiempo de grandes simuladores, aunque siempre los irrefutables datos estadísticos viene bien recordarlos. Los procesos judiciales por corrupción en la Argentina duran un promedio de 14 años y tienen un índice de condena de 4 cada 100 casos. Además, según Transparencia Internacional, nuestro país está entre los tres de América latina con mayores índices de percepción de corrupción. Uruguay, nuestro vecino tan cercano, en cambio está en el primer puesto de los menos corruptos. O bien miremos a otro vecino, Brasil, cuya justicia en apenas un año y medio imputó y encarceló a cerca de 1.400 dirigentes, entre funcionarios, políticos o empresarios.
Aquí en cambio andamos dando vueltas con Menem -triste historia las de nuestros ex presidentes-, triple procesado y con una condena firme, centro del debate por su candidatura, con vaivenes impensados y última palabra que dirá la Corte Suprema. De todos modos, y aún no siendo candidato este domingo, lo que algunos ponen en dudas pintando claro la confusión, estará en las boletas riojanas. Vale la pena recordar este texto: "Incorporar a un ciudadano con múltiples procesos, todos ellos con motivo del ejercicio de la función pública y ya uno de ellos con condena -si bien no está firme- agregaría un escándalo difícil de superar y heriría de muerte las posibilidades de reconciliar esta institución con la sociedad". ¿Saben quién lo escribió? Cristina Kirchner, siendo uno de los párrafos de una carta de diciembre de 2001 dirigida al presidente del Senado, Ramón Puerta. Entonces era presidenta de la Comisión de Asuntos Constitucionales, apelando a todos los recursos para impedir la asunción de Raúl Romero Feris. Ahora se mantuvo en absoluto silencio. Es cierto que no hay nada peor que los archivos, y para los políticos todavía peor.
Y finalmente, lo que nos faltaba es esta aparición en escena de un nuevo grupo violento como el RAM (Resistencia Ancestral Mapuche), aunque al parecer con esa comunidad aborigen no tiene nada que ver, pues tienen también un fuerte rechazo de su parte. Lo que en cambio habrían aparecido son ciertas conexiones con las organizaciones Quebracho y Tupac Amaru. De ser así, queda poco por agregar. Lo que si en cambio se espera sea aclarado, es la desaparición de Santiago Maldonado, disparador de otra situación desgraciada.
Concluimos con un deseo: que este domingo tengamos una jornada de paz, como debe ser cuando los ciudadanos concurrimos a las urnas. Sin presiones.

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