¿Y por qué no un centro penitenciario para Rafaela?

Locales 13 de agosto Por
Un proyecto del arquitecto Pablo Fessia, que tiene aristas importantes. Un tema que en nuestra ciudad siempre trajo polémica y dividió opiniones.
INSTALACIONES. El paquete de usos mixtos que contendrá desde actividades administrativas, atención médica, celdas de ingreso y comedor del personal.   MODERNO. El proyecto reacciona con una geometría potente, distinta de esta típica postal carcelaria, aludiendo que las premisas arquitectónicas condicionan las conductas.  PABLO FESSIA
INSTALACIONES. El paquete de usos mixtos que contendrá desde actividades administrativas, atención médica, celdas de ingreso y comedor del personal. MODERNO. El proyecto reacciona con una geometría potente, distinta de esta típica postal carcelaria, aludiendo que las premisas arquitectónicas condicionan las conductas. PABLO FESSIA
En Rafaela se ha hablado muchas veces de crear un centro penitenciario. Un tema que dividió opiniones y que fue desatando polémica en algunos partidos políticos y en diferentes sectores de la ciudad. 
En esta octava entrega de Ciudades de Papel, que son comprendidas por diferentes proyectos que fueron presentados en una muestra en el Viejo Mercado, el arquitecto Pablo Fessia habla de la creación del mismo, con diferentes aristas que se pueden empezar a analizar. 
"Al momento de encarar el proyecto, se presentaron interrogantes muy importantes que pusieron en duda la factibilidad de mis condiciones a la hora de diseñar ¿Cómo concebir una arquitectura sin voluntad de ser habitada? ¿Qué postura ética tomar frente al desafío de diseñar una cárcel? ¿Qué aporte puede generar en la ciudad un edificio penitenciario?"
Ciertamente la elección del terreno fue la primera variable sobre la cual trabajar. El proyecto se vale de una morfología que permite reconocer su identidad común, su singularidad, erigiéndose como un barrio más, claro está con sus particularidades, pero dando sentido al concepto de la ciudad como sociedad de barrios, y desalentando aquellos fenómenos que no hacen ciudad. 
Es importante aclarar que el proyecto se estructura en cuatro paquetes funcionales. El paquete actividades básicas que nucleará los pabellones propiamente dichos; el paquete usos mixtos que contendrá desde actividades administrativas, atención médica, celdas de ingreso y comedor del personal. El paquete silencio con área de visita y capilla y el paquete educativo-práctico, funciones educativas como la escuela, sala de computación, biblioteca y los talleres de capacitación laboral y la lavandería.

ACERCA DE LA VOLUNTAD FORMAL
De neta vocación urbana, el proyecto, se interpreta como un verdadero simulacro de ciudad. Análogamente a lo que sucede cuando se aprende a conducir un vehículo, el cual se manipula dentro de un circuito de aprendizaje o simulador de situaciones viales reales, la prisión adquiere una clara fisonomía urbana, donde el interno debe reeducarse en las normas que nos habilitan a vivir en la ciudad, y una vez que esto se cumpla podrá acceder a su reinserción social-urbana. ¿Cómo hablar de una reinserción exitosa si no se lo “reeduca” en un espacio de características similares al lugar donde falló?... Esto sumado a que existe una prefiguración de la cárcel como edificio
penitenciario en nuestra cabeza, donde todos tenemos una idea de encierros, hacinamiento, pésimas condiciones de habitabilidad.
El proyecto reacciona con una geometría potente, distinta de esta típica postal carcelaria, aludiendo que las premisas arquitectónicas condicionan las conductas. Es decir, si una persona entra en un espacio concebido para el correcto desarrollo de la vida, sabe que la sociedad ha procurado su reinserción y mejoría, pero si entra en un espacio deshumanizado, no va a entender que su vida es valiosa y que alguien piense que él puede recuperarse.
En tanto, a través de un cuidadoso estudio de la geometría, los pabellones son envueltos con este cerramiento permeable, el cual se recorta entre los bloques. Generando un microclima que fluctúa en base al sol y el viento. La espacialidad, es concebida como sitios a mitad de camino entre interior y exterior. El resultado final es una pieza de lenguaje contemporáneo materializada en un objeto claro y sencillo. Y en el conjunto, un proyecto de raíz profundamente social que por momentos roza con la ironía de romper el encierro al cual el hombre se ve confinado.

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