La comprensión de textos, una problemática actual

No sólo los padres llegan a la consulta preocupados por el rendimiento académico de sus hijos, sino que los propios estudiantes advierten las limitaciones que les genera el no poder comprender un texto adecuadamente.
Por Julieta Daniele. - La lectura -y con ella la comprensión de textos- es una de las habilidades cerebrales más complejas y, constituye, además, una de las competencias académicas a la que aspiran todos los sistemas educativos. Comprender un texto requiere de un lector activo, capaz de desplegar múltiples destrezas que le permitan sostener, procesar y almacenar la información leída para integrarla con sus conocimientos previos.
Actualmente, no sólo los padres llegan a la consulta preocupados por el rendimiento académico de sus hijos, sino que los propios estudiantes advierten las limitaciones que les genera el no poder comprender un texto adecuadamente. “No le queda grabado nada de lo que lee”, “tiene muchas dificultades en Lengua”, “nunca tocó un libro”, dicen unos. “Se me complica mucho desarrollar las ideas en el papel”, “paso horas estudiando y en las pruebas me va mal”, “me cuesta comprender lo que leo”, “no me gusta leer”, manifiestan los otros. Estos comentarios, muchas veces, son un indicador de dificultades en la comprensión lectora.
Para una comprensión exitosa, por un lado, es indispensable tener una lectura fluida y automatizada, con buena dicción y entonación, respetando pausas, signos y tonalidades.
Por el otro, se requiere de la confluencia de diferentes procesos, tales como el manejo de un vocabulario rico y variado, el correcto funcionamiento de la memoria de trabajo (que permite mantener la información leída en los párrafos anteriores y encadenarla con los siguientes) y la adecuada capacidad para hacer inferencias y jerarquizar los contenidos. Suprimir información irrelevante reduce las interferencias a la vez que impide la sobrecarga de datos, lo que favorece el óptimo funcionamiento de la memoria de trabajo.
Reconocer y comprender el significado individual de las palabras resulta esencial para una lectura comprensiva. Por ello es imprescindible que el alumno logre deducir significados del contexto (enriquecimiento de su vocabulario), traducir una intención que es diferente al significado literal (abstracción verbal) y reponer e interpretar información no presente en el texto integrándola con sus conocimientos del mundo (inferencias).
Cuando alguno de los procesos mencionados pierde operatividad, la comprensión se ve afectada y, con ello, el rendimiento pedagógico.
Diferentes pruebas nos permiten hoy obtener un perfil de rendimiento en los distintos subprocesos implicados en la comprensión lectora, facilitando el planeamiento de actividades para una intervención personalizada.
Desde el Instituto de Neurociencias de Rafaela (INR) trabajamos en esta línea, de forma individual y mediante talleres grupales. La inscripción a los talleres para este segundo semestre del año permanecerá abierta durante todo el mes de agosto. Para consultas dirigirse al INR, sito en Bv. Lehmann 857, o al teléfono 03492-15654301.

La autora es licenciada, especialista en Neuropsicología infanto-juvenil en el Instituto de Neurociencias Rafaela (INR).

Te puede interesar