Cables en el cielo

Locales 10 de agosto Por
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Por Blanca Stoffel

Recorrí días pasados el nuevo arbolado del Barrio l7 de Octubre (FONAVI) y la forma adecuada con la que el Municipio ha tratado de mitigar el horroroso talado de los eucaliptus añosos que le daban sombra y cobijo en los calurosos días veraniegos.
La colocación de palmeras y otras especies arbóreas prometen en el futuro reemplazar la sombra perdida. Caminando hacia Estanislao del Campo, también recientemente renovada, miro hacia el cielo y me encuentro con un espantoso  y desmesurado entrevero de cables, por lo cual uno se pregunta en el acto ¿por qué no los entierran?  Sería muy adecuado sacarlos de la vista pues soterrados no estorbarían la visión del cielo que se ve en algunas partes ennegrecido por cables que se enlazan y se entrelazan entre postes, árboles y edificios, quitando todo placer al aspecto agradable del lugar.
No sería más sencillo, menos engorroso y difícil hacer el tendido de los cables por tierra con lo que se evitarían por ejemplo los peligros en caso de tormentas o vientos fuertes, cuyas ráfagas pueden producir  accidentes eléctricos?
También miro desde el patio de mi casa en calle 25 de Mayo: tres o cuatro gruesos cables que vienen desde la calle a la chimenea? Y otros tres o cuatro desde la calle a la terraza? Nunca nadie ni ninguna empresa solicitó autorización para hacerlo  y sobre el portón de entrada incontable cantidad de cables eléctricos cuyo origen desconozco y que conectan no sé cuantos artefactos modernos.
Si esto continúa así, evidentemente llegará el momento en que para mirar el cielo deberemos subir a gran altura  para desde allí, tener un panorama limpio, claro y sin cablerio.
Nota de Redacción: Esta es la nota completa de Blanca Stoffel, publicada ayer con la falta de un párrafo por problemas de armado. 

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