El nuevo SUV compacto: un deportivo en todo camino

Automotores 05 de enero Por
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Pocas veces tenemos la oportunidad de estar en contacto con un modelo antes de su lanzamiento internacional. Esta vez pudimos hacerlo de la mano de Porsche y conocimos en detalle la gran novedad de la marca alemana: el Macan. Se trata del nuevo SUV, que se suma al exitoso Cayenne, y que se caracteriza por su tamaño compacto y las innovaciones tecnológicas que ofrece.
La invitación de Porsche tuvo como punto de partida su planta de Leipzig, donde se fabrican los modelos Cayenne, Panamera y ahora el Macan.
Para la producción de este nuevo modelo, del que esperan producir 50.000 unidades por año, realizaron una inversión que superó los 500 millones de dólares y que incluyó un área de chapistería y otra de pintura totalmente nuevas, lo que además significó la incorporación de 1400 empleados.
Allí pudimos recorrer la línea de montaje y ver las primeras unidades de Macan salir de la fábrica.
Pero el verdadero plato fuerte del viaje sería al día siguiente en los alrededores de Dusseldorf, donde concurrimos a un centro de pruebas del Automóvil Club Alemán (ADAC, por sus siglas en alemán), donde los ingenieros nos explicaron en detalle las innovaciones tecnológicas del Macan y en cuyas pistas de prueba pudimos comprobar, acompañando a pilotos de Porsche, las virtudes dinámicas del nuevo modelo.
Como es sabido, la marca goza de una bien ganada reputación como una de las mejores del mundo en vehículos deportivos.
Sin embargo, a principios de la década del 90 la situación financiera de la compañía no era la mejor.
Sus directivos decidieron mejorarla y para lograr ese objetivo era imperioso desarrollar nuevos modelos que se sumaran al prestigioso 911, que más allá de su calidad no resultaba suficiente para multiplicar las ventas mundiales.
El balance comenzó a mejorar a partir de 1996 con el lanzamiento del Boxster, pero sin duda el gran golpe lo dieron con el Cayenne cuando, en 2002, los de Porsche decidieron dar un vuelco fantástico demostrando que no se limitarían a la producción de superdeportivos para dos personas, sino que se animarían a más con una única condición: que todos sus modelos se comportaran como un verdadero Porsche.
En poco tiempo, el Cayenne fue un éxito mundial, tanto que quienes eran clientes de la marca, pero fundamentalmente los que se subían a un Porsche por primera vez, se sorprendían al volante de un SUV que rompía con lo conocido. Después llegarían el Cayman (2005) y el Panamera (2009).
Ahora es el turno del Macan. Como explicaron los directivos de la firma, el crecimiento mundial del segmento de los vehículos SUV compactos es constante, porque los compradores encuentran en este tipo de modelos "una excelente combinación de visibilidad y gran sensación de seguridad en la conducción, un interior práctico y flexible, además de la posibilidad -por un mayor despeje del suelo- de transitar por caminos fuera de ruta".

NUEVOS CLIENTES
Convencidos entonces de que hay un importante número de nuevos clientes dispuestos a subirse a un Porsche, pero para quienes el Cayenne resulta un poco grande, se decidieron a producir un SUV compacto.
El punto de partida fue utilizar la plataforma del Audi Q5 a la que, se apuran en aclarar, modificaron con la incorporación de todos los sistemas que hacen de un Porsche un vehículo distinto a todos.
En principio, el nuevo modelo estará disponible en tres versiones: Macan S diésel, Macan S y Macan Turbo. Es decir que los compradores podrán elegir entre dos motores nafteros y uno gasolero, todos V6. Lo primero para destacar es que todos los modelos tienen de serie la caja de cambios PDK de siete marchas y alta performance con opción automática o secuencial con levas al volante.
El Macan S diésel tiene una potencia máxima de 285 CV a 400 rpm, con una velocidad máxima de 230 km/h y una aceleración de 0 a 100 km/h en 6,3 segundos.
La versión naftera S, en tanto, tiene una potencia de 340 CV, con una máxima de 254 km/h y acelera de 0 a 100 km/h en 5,4 segundos, y el tope de gama, el Macan Turbo, tiene una potencia máxima de 400 CV, con 266km/h de máxima de 4,8 segundos para llegar de 0 a 100 km/h.
La estética exterior toma elementos tanto del Cayenne como del 911 y hasta del 918 Spyder, del que también toma el volante, con una planchada interior muy parecida a la del Panamera.
En las pruebas dinámicas, en las que acompañamos a los pilotos de Porsche, sorprende por su agilidad y deportividad, inéditas en un SUV compacto; en el fuera de ruta, a pesar de no tener baja, los sistemas de controles de ascenso o descenso en pendiente le permiten transitar sin problemas en distintos terrenos.
Obviamente tiene los más avanzados sistemas de seguridad (ABS, airbags, asistencia a la conducción) y de confort a bordo.
Pero sin duda, lo más importante hay que buscarlo en lo que el Macan puede hacer, transitando fuera del asfalto y, fundamentalmente, sobre el pavimento, donde demuestra ser un Porsche con todas las letras.

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