Los brotes verdes

Editorial 03 de agosto Por
Muchos de los indicadores económicos están en coincidencia con la recuperación de la actividad.
¿El efecto llegará a tiempo para impactar en las elecciones? es el interrogante por ahora sin respuesta que se hace el gobierno de Mauricio Macri respecto a los ya famosos "brotes verdes" que han comenzado a aparecer, es cierto, muy sobre el mismo filo de la primera instancia electoral, y aún sin haber llegado a tener impacto positivo en el bolsillo de la gente. Es que el famoso "derrame" lleva cierto tiempo para que se produzca, y más aún cuando la economía viene tan castigada como estos últimos años -tomando prácticamente los 4 años íntegros de Cristina Kirchner y el año y medio que lleva Macri-, pero en definitiva el tema no tiene más trascendencia que el político partidario. Lo que realmente importa, y trasciende, es que la actividad económica está comenzando a recuperarse y extendiéndose más allá de algunos sectores muy determinados como la construcción -merced al fuerte impulso de la obra pública-, los automotores o las motocicletas.
Algunos índices que han comenzado a conocerse estas jornadas recientes son elocuentes, pues además del 17,1% que creció la construcción, una actividad cuyo efecto bifurcador muy importante sobre otras e incluso las inversiones, con un alza del 41% en la actividad inmobiliaria, movida por la reaparición del crédito hipotecario an cuando la suba del dólar le haya jugado en contra. Ese porcentaje de aumento que tuvo la industria de la construcción fue el mayor desde 2010, lo cual es un dato muy sensible. La industria tuvo crecimiento en 11 de los 12 sectores que releva el INDEC, mostrando una recuperación extendida y no parcializada como se pretendía instalar, incluso yendo más allá del campo y la construcción. En el mes de junio la producción industrial creció 5,9%, aunque esto según consultoras privadas, debiéndose aguardar los indicadores oficiales, que de todos modos van en ese sentido.
Por otra parte, en algunos rubros hubo fuerte impulso al consumo, como el caso de las motocicletas que aumentó 50,6%, los inmuebles 45,5%, automotores 33,5% y turismo al exterior 13,5%, aunque por el contrario siguen negativos el consumo de alimentos, bebidas y artículos de limpieza -3%, indumentaria -3,7% y electrodomésticos pequeños -4%.
Simultáneamente con estos datos la recaudación fiscal creció en el mes de julio 31,8%, con el impulso principal del impuesto a las ganancias y el IVA. Este registro superó el nivel inflacionario, que tomado de julio a julio arrojó una diferencia de 8 puntos en favor de la recaudación. El indicador es bueno pues cuando va en alza la recaudación es porque también anda por igual camino la actividad económica, aunque justo en este aspecto y tal como lo anticipó el presidente Macri en el discurso en la inauguración oficial de la Rural de Palermo el domingo pasado, está la decisión tomada de avanzar en la reforma tributaria, eliminando la injusticia que significa que paguen tanto o más los de ingresos medios y bajos que quienes tienen muy altos ingresos.
Ya en el mes de mayo la actividad económica había crecido 3,3%, el mejor registro en los últimos 18 meses, siendo por lo tanto el más relevante desde que asumió Macri la presidencia. De tal manera el PBI creció 1 punto respecto a igual período de 2016.
Casi simultáneamente se conoció un informe del FMI dando cuenta que la recesión está llegando a su fin en la Argentina, dejando en claro que la economía crecerá, y tal vez más de lo previsto inicialmente, corrigiendo su pronóstico de 2,2% de abril para llevarlo ahora a 2,4%, que de todas maneras aún está por debajo del 3% que estima el gobierno argentino. De cualquier manera, más allá de porcentajes con tan leves diferencias, lo que realmente importa es que haya coincidencia en las proyecciones y más aún que eso, que la actividad económica se encuentre en recuperación.
Lo que resta ahora aguardar, es que se refleje lo más rápido posible en la vida de la gente, esa que está sumida en la pobreza y afrontando padecimientos, que es más de un tercio de la población, además con bolsones de desnutrición, gente que revuelve basurales y que vive en la calle. Desquicios que deben eliminarse en un país que produce alimentos para 400 millones de personas.

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