En busca de… Katunga, protagonista

La Palabra 29/07/2017 Por
La conga sigue arrollando Desde 1970 son emblema de la diversión mediante un repertorio exitoso por décadas asegurando que la reunión social esté garantizada con esos ritmos que se siguen recordando para aliviar las penas. Temas inolvidables, estribillos consagrados, estéticas que marcaron una época en la música popular y la vigencia de un estilo inalterable e inigualable. Conversamos con Diego Chamorro, su fundador, y actual referente del grupo de música bailable.
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1 / 3 - archivo La Palabra - Historia original: La que cuenta Diego Chamorro a La Palabra

LP - ¿Hay sorpresas que te fueron llegando a través de los años?

D.C. - Muchos de los temas de Katunga los cantan las hinchadas de fútbol, le cambian la letra por supuesto. Fuimos a actuar hace poco a San Martín, provincia de Buenos Aires con un éxito muy grande. Había muchísimos periodistas no sé por qué razón, con uno de ellos entablamos amistad y me envió un video que había hecho para la televisión y me quedé helado. Ahí está “Me lo dijo una gitana” cantado por Huracán, por River, por Boca, por casi todos, pero también subió un video donde están en una tribuna en Italia cantando el tema en italiano alentando a un equipo que desconozco. ¡¡¡Hasta en Italia cantaban el tema!!!

LP - Hablando de tus cosas. ¿Cómo llega la música a tu vida?

D.C. - De muy chiquito. Nací y viví en el barrio de Devoto, ciudad de Buenos Aires. Mi tía que era como mi segunda madre me regaló una guitarra criolla muy buena a mis trece años. Y como dice el tango, estuvo en el ropero hasta que salieron Los Beatles. Ahí a todos los adolescentes se nos creó una inquietud, entonces con mi hermano que es el baterista actual de Katunga y con otros chicos del barrio nos inscribimos en un conservatorio. Saqué la guitarra y empecé a estudiarla. Tuvimos mucha, pero mucha suerte, porque no es una cosa normal lo que me pasó. Cuando empezamos a tocar en serio mi primer movimiento grande fue a los quince años porque nos escucha un publicista muy importante y nos lleva a actuar a una fiesta grande de publicidad. Ahí conocimos a un artista plástico que se llama Edgardo Giménez que estaba en el Instituto Di Tella con el happening y el pop. Entramos en esa movida y este artista nos lleva a actuar a las galerías de arte, y eso nos permitió conocer a Marta Minujin, a Nicolás García Uriburu y nos puso el Rugido de las panteras que se asociaba a lo que él pintaba. Y tocamos canciones de los Rolling Stones. Tocamos en casas de gente de mucho dinero. Nos movimos en ese nivel. De chicos tocamos en una película de Raphael, después de eso formamos un grupo que se llamaba Séptima Brigada y gané mi primer disco de oro a los dieciséis años con el tema “Paco Camorra” que es de mi autoría.

LP - ¿Cómo lograste ese disco?

D.C. - En esa época se grababa en discos simples. Sacamos un simple que se llamó “Un, dos, tres, luz roja” en Disc Jockey, después “Consejo indio”, y otro. Hasta que grabamos “Paco Camorra”. Si vos vendías, te daban la posibilidad de otro disco más. Después hicimos “Juan Camelo”. Vino el cantante de Séptima Brigada a mi casa y me cuenta que me está buscando La Joven Guardia. Me llama por teléfono Enrique Masllorens el bajista de ese grupo, me citan en un  bar, vamos a su casa, me hacen cantar un rato, y me toman. Y ahí fue cuando cambió mi vida, porque hasta ahora tocábamos con los chicos del barrio. Había sido un éxito pero La Joven Guardia era otra cosa. Me llevan a la RCA y me da la empresa una cantidad de dinero muy importante para que me compre lo que quiera en Nueva York -mejor equipo, mejor guitarra, mejor ropa-. Yo era un tipo de barrio-barrio, y ellos eran todos de la alta sociedad. Me compran indumentaria de primera marca, y me llevan a un asesor de imagen que tenían ellos y era Leo Vanés que me hace caminar y me dice lo que tenía que hacer. Ahí cambió mi nombre porque me llamaba Edgardo Luis Chamorro, y Leo Vanés me dice “vos están en un lugar donde son todos de la alta sociedad, no podés llamarte así, te voy a proponer si querés llamarte Bruno Aguerre, Diego Aguerre”, y me quedó Diego Aguerre. El Aguerre después lo eliminé pero todos en el ambiente me empezaron a llamar Diego y me quedó Diego Chamorro. Ahí cambió mi vida, fui a Nueva York, conocí a Santana, me compré tres guitarras: una Gibson, una Fender y una de doce cuerdas. Con La Joven Guardia gané dinero, porque ellos se portaron más que bien. Cuando los encuentro siempre se los digo. Y me voy cuando Roque Narvaja quiso volver al grupo. Nunca hablé mal de ellos. Hablé con el productor Fernando Falcon, y le propuse hacer mi propuesta que después llevé adelante.

LP - Volviendo a Katunga. ¿Cómo siguieron armando el repertorio una vez que le sucedieron los primeros grandes éxitos?

D.C. - Nosotros no fuimos autores, en general. Uno de los grandes éxitos de Katunga fue “Palo bonito” y es un tema popular de autor desconocido. Como ése hay otros temas de ese tipo. Llegábamos a algunos lugares y nos pedían temas de nuestros discos que no los teníamos como tan conocidos por el público, que habíamos grabado de relleno casi, pero nos pedían esos porque ahí los habían difundido más que a los otros.

LP - ¿Qué es “La conga de Katunga”?

D.C. - Es un tema popular mexicano del que no se conoce el autor. Como el caso de “Palo bonito”. En nuestra versión es un popurrí de temas. Y tiene solo ese estribillo que dice “La conga de Katunga ya viene arrollando…”. Por supuesto que la palabra Katunga se la pusimos nosotros cambiando la original. Uno de los lugares donde más éxito tuvimos fue en Uruguay. Tanto es así que llegamos a hacer discos especialmente para Uruguay, por ejemplo cuando salía campeón Peñarol, después los de Nacional querían el propio. “La conga de Katunga” fue un disco que se hizo para Uruguay y después salió acá.

LP - Un pensamiento en voz alta acerca de la vida que te ha tocado.

D.C. - Siempre digo que doy gracias a Dios de poder estar a esta edad -cerca de los setenta años- y puedo seguir haciendo esto que me gusta. Que vengas vos y me hagas una nota. Mis cuatro hijos son músicos. Hacen lo suyo y ojalá tengan suerte.

por Raúl Vigini

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