Latinoamérica este año vuelve a crecer

Notas de Opinión 26 de julio Por
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El 2016 no fue el mejor año para los países de América Latina: si tomamos el crecimiento promedio ponderado, la actividad de la región se habría contraído aproximadamente 2% el año pasado. Gracias a un contexto internacional más favorable y al giro interno de algunos países (caso de Brasil y Argentina), las perspectivas para el 2017 parecen más benévolas para la región, de forma tal que la actividad agregada volvería a crecer durante este año.
En los primeros cinco meses del año el monto exportado a los países de América Latina aumentaron 5,7%, cuando los envíos al resto del mundo no crecieron. La recuperación de la región favorece al sector externo de nuestro país. En los últimos años se desaceleró el ritmo de expansión de la región.
Desde el comienzo del nuevo milenio, los países de América Latina exhibieron un significativo crecimiento, de forma tal que la región duplicó las tasas de expansión de los países desarrollados: si bien la sostenida tendencia creciente se interrumpió temporalmente con las crisis internacional de 2009, durante la primera década la región creció al 3,5% promedio por año, contra 1,7% que los hicieron las economías avanzadas. La suba de los términos de intercambio para los países de América Latina permitió fortalecer los fundamentos macroeconómicos de estos países: la recomposición del resultado fiscal, la mejora de la cuenta corriente y acumulación de reservas internacionales combinado con un tipo de cambio competitivo, la implementación de esquemas de metas de inflación, fueron los elementos que propiciaron la expansión del período. Este fenómeno de crecimiento de los términos de intercambio se profundizó tras la crisis suprime, permitiendo sostener una tendencia de crecimiento generalizada entre los países de la región a lo largo de la segunda década del milenio. Sin embargo, dejando atrás la homogeneidad que supo caracterizar a la región, en los últimos años las trayectorias de estas economías tomaron rumbos diversos.
Por un lado, pueden agruparse aquellos países que mantuvieron su tendencia de crecimiento, como Bolivia, Chile, Perú y Colombia. Estas economías, altamente dependientes de actividades extractivas (en los tres primeros casos más asociadas a los minerales y en el de Colombia, al petróleo), lograron crear mecanismos de estabilización de forma tal que incluso ante factores exógenos adversos, tal como la caída de los precios internacionales de los commodities, siguieron expandiéndose. En otro orden se ubican Uruguay, Paraguay y Ecuador, que en los últimos años exhibieron una performance económica más irregular, con una desaceleración marcada del ritmo de crecimiento. En los dos primeros casos, los vaivenes de las actividades agropecuarias repercutieron sobre sus posibilidades de crecimiento, mientras que Ecuador estuvo fuertemente afectado por la caída del precio del petróleo que tuvo lugar desde fines de 2014. Finalmente, Brasil, Venezuela y nuestro propio país han tenido importantes retrocesos de la actividad durante los últimos años, asociadas principalmente a los condicionamientos internos: aunque el contexto internacional no favoreció su performance, las políticas económicas de estos países profundizaron los shocks externos.
Las perspectivas para la región en 2017 son más alentadoras de lo que fueron el año pasado, y ello ayuda a la recuperación esperada para la Argentina durante este año. Sin embargo, la heterogeneidad a nivel interno sigue persistiendo.
El contexto favorece
a América Latina

El 2016 no fue el mejor año para los países de América Latina. Aquellos que tienen fundamentos económicos más fuertes, como Chile, Colombia o Bolivia, mostraron tasas de crecimiento positivas, pero menores a los de los año previos. Por su parte, las economías que presentan una estructura más vulnerable a los shocks exógenos, como Ecuador, contrajeron su nivel de actividad. Finalmente, Brasil y Venezuela, con sus importantes crisis internas, profundizaron el deterioro económico que arrastran de los últimos años. Las condiciones para 2017 parecen en cambio más benévolas. Como es sabido, las economías de los países latinoamericanos se caracterizan por tener una raíz productiva basada en sus recursos naturales: ya sea de base minera, petrolífera o agropecuaria, la producción, explotación y precios de los commodities suele marcar el ritmo de crecimiento de la región. (Prensa Ecolatina).

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