Las cuentas externas

Editorial 24 de julio Por
El déficit también alcanzó a las cuentas externas. Todo se tiñe de rojo.
Los pasivos o deudas públicas y privadas con el exterior, crecieron 58.072 millones de dólares, impulsadas de manera especial por la suba del endeudamiento y con el déficit de la balanza comercial de bienes y servicios. Mientras que los activos, también públicos y privados, se expandieron 33.180 millones de dólares, por el aumento de reservas del Banco Central como por la salida de capitales.
Consecuencia de tal descripción, las emisiones de deuda tanto del gobierno nacional, como de las provincias o los municipios, en los primeros 15 meses del gobierno macrista, "la posición de inversión internacional" se contrajo en 24.892 millones de dólares, según lo exponen claramente los datos oficiales del INDEC correspondientes al primer trimestre del año.
Según el análisis que sobre esta situación realiza el economista y periodista Ismael Bermúdez, queda claro que este debilitamiento de la posición internacional de la Argentina, en realidad se inicia en 2013 "explicado por la acumulación de los déficits de la cuenta corriente y por el endeudamiento del gobierno general", es decir, Nación, Provincias y Municipios. Simultáneamente, las inversiones directas no están creciendo, lo cual es percibido directamente como una falta de inversiones. En tal sentido, tenemos el peor saldo de los últimos 9 años por el endeudamiento externo, donde el stock de títulos de deuda creció al 83%, con lo cual se llega a explicar el 41% del pasivo cuando en 2016 representaba sólo el 28% del total.
Sobre el tema desde la consultora ACM se sostiene que "la posición de inversión internacional es una forma espejada de la discusión actual. El cambio de régimen a un esquema de déficit fiscal financiado por endeudamiento en lugar de emisión monetaria, pero esa emisión implica mayor endeudamiento externo que empieza a mostrar sus límites. De esta forma, si bien queda espacio para la transición al equilibrio fiscal, de no encarar ese proceso, los riesgos son altos en términos de deterioro de las cuentas internacionales, aunque al mismo tiempo realizar el ajuste fiscal implica riesgos de actividad. Es un camino muy estrecho por el cual debe transitar el gobierno".
De tal manera todas las cuentas públicas se van tiñiendo de rojo. Lo que no puede ser contabilizado es el dinero que los argentinos tienen en el "colchón", es decir, depósitos en el exterior, bonos y acciones de sociedades externas y también propiedades inmuebles, todo lo cual suma unos 240.000 millones de dólares, cerca de 8.000 millones más que en diciembre de 2015 cuando se produjo el cambio de gobierno.
Para ir viendo cómo fueron evolucionando los valores de argentinos en el exterior, recordemos que en 2006 eran 133.000 millones los que estaban fuera del sistema, en tanto que en 2011 se habían elevado a 195.000 millones. Fue cuando para intentar detener el drenaje el gobierno kirchnerista implementó el "cepo cambiario", aunque sin lograr el objetivo pues hasta 2013 se habían fugado otros 20.000 millones. Entonces, el drenaje de divisas se financiaba con los excedentes del comercio exterior, ahora en cambio se suma al déficit de cuenta corriente de la balanza de pagos y el aumento de la deuda.
Incluso el blanqueo realizado hace poco no logró incorporar esa gran masa fuera del sistema, haciéndolo sólo con 116.000 millones, puesto que el grueso de las inversiones financieras en el extranjero continúan de esa manera, con lo cual tales activos están en blanco pero sin ser repatriados.
Analistas financieros coinciden que de los 240.000 millones del blanqueo se sinceraron 106.000 millones, y de ese total 98.000 millones se fugaron durante la última década y cerca de 8.000 millones en la gestión del nuevo gobierno, según la contabilización hasta el primer trimestre de 2017.
La deuda pública, con relación a diciembre de 2015 creció 40.151 millones de dólares, llegando a 131.700 de acuerdo con el valor nominal de marzo del presente año, aunque si se añaden las cifras del Banco Central, el stock de deuda externa bruta a fin del último mes de marzo totaliza 204.500 millones, mientras que en ese mismo lapso las reservas del Central pasaron a 25.563 millones a 50.522 millones de "verdes".
Lo que corresponde es que la toma de deuda del exterior se haga responsablemente, es decir, acompañando con el acomodamiento del exceso de gasto interno.

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