Inflación y rentabilidad en el centro del debate

A pesar de los esfuerzos, al menos discursivos, del Gobierno para maquillar los problemas de la economía, la sensación reinante en la Argentina es que las cosas no están bien.
FOTO ARCHIVO NA LA PLATA. Un súper descuento de una tarjeta desbordó a los supermercados de la capital bonaerense.
FOTO ARCHIVO NA LA PLATA. Un súper descuento de una tarjeta desbordó a los supermercados de la capital bonaerense.
Mientras el Gobierno nacional celebró que el debut del nuevo Indicador de Precios al Consumidor (IPC) nacional se ubicó en 1,2 por ciento confirmando la tendencia a la baja de los meses anteriores, diversos economistas advirtieron que el reciente incremento del valor de los combustibles recalentaría la inflación de julio. A esta altura del año muy pocos ilusos confían en que al final del 2017 la inflación se ubique en el 18 por ciento, la meta que se había fijado el Banco Central. Porfiados o condicionados por el discurso político de campaña, funcionarios de primera línea aún mantienen esa pauta inflacionaria y no admiten que difícilmente se cumpla. 
En una Argentina complicada por la inflación y la caída del consumo que enfría la actividad económica, la crispación se instaló en la caída del poder adquisitivo del salario que no puede sostener el ritmo del aumento de los precios. Las medidas del Gobierno nacional, como la apertura de las importaciones, afecta sectores industriales lo que corroe el discurso oficial del cambio. ¿Es bueno cambiar así? ¿Para quién? Siempre hay perdedores cuando se toman decisiones, pero también ganadores. 
Así, con la inflación ocupando aún el centro de la agenda de preocupaciones del gobierno de Mauricio Macri, una acción promocional a favor del consumo alimentó un nuevo debate. ¿Es posible que una tarjeta ofrezca descuentos de hasta el 50 por ciento en las compras en un supermercado? ¿Cuál es la estructura de precios de los productos que comercializa un supermercado y qué negocio financiero está detrás que resiste descuentos de semejante magnitud? 
Tras la promoción de alto impacto con descuentos de hasta el 50% lanzada por el Banco Provincia (BAPRO), distintas entidades financieras se disponen a aplicar ofertas o reforzar las que ya están en marcha. Juan Curutchet, presidente del BAPRO, dijo que a partir del lanzamiento de esta oferta las compras con tarjeta en supermercados crecieron entre 8 y 10 veces con respecto a un miércoles común. Pero creen que la de este miércoles superó todos los cálculos, ya que algunos supermercados estiman ventas por hasta 20 veces más. El descuento que publicita el BAPRO aplica el segundo miércoles de cada mes y contempla la devolución de hasta un máximo de 1.500 pesos por cuenta. La concentración de empleados públicos que tiene la capital bonaerense es superior a la de cualquier otro punto del territorio, lo cual explicó la demanda récord. 
En tanto, Banco Santa Fe ofrece este fin de semana beneficios y promociones exclusivas en comercios adheridos de toda la provincia, con descuentos de hasta 30% y 12 cuotas sin interés para compras con tarjetas de crédito. 
A esta altura nadie duda de las profundas distorsiones que afectan la matriz de formación de precios en la Argentina y aumentan las sospechas de que en la cadena siempre hay un león que se queda con la porción más grande rentabilidad. Sin duda, la cuestión es compleja en un país donde la previsibilidad siempre perdió la batalla contra la inestabilidad.
Más allá de las estimaciones del Gobierno o de las consultoras económicas, ¿quién se atreve a garantizar cómo estará la economía argentina a fin de año o en el 2018? Con un país donde las tensiones asoman en cada sector productivo, nada está consolidado como para hacer previsible el rumbo y lograr una, para los argentinos, desconocida previsibilidad y sustentabilidad económica de mediano y largo plazo. 





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