"La familia Coleman" se presenta en Rafaela

La obra de Claudio Tolcachir saldrá a escena en las tablas del Teatro Lasserre el próximo jueves 3 de agosto desde las 21:00.
¿Alguien pensó que una obra de teatro podía mantenerse 13 años consecutivos en cartel? ¿Alguien puede creer que en ese tiempo ya la vieron cerca de 300 mil personas? ¿Alguien se imaginó que una obra concebida y puesta en escena en 2005 haya recorrido 22 países y se haya presentado en 50 festivales internacionales? ¿Alguien sabía que la obra fue subtitulada en ocho idiomas y publicada en italiano, francés, inglés y griego?
Quizás ni el mismísimo Claudio Tolcachir, el padre de la criatura, haya sido tan optimista en 2005. ¿Habrá pensado que desde ese momento que los próximos 13 años de su vida girarían, al menos en lo profesional, en torno a su pieza teatral? 
"La omisión de la familia Coleman", escrita y dirigida por Tolcachir, llegará con todos sus pergaminos al escenario principal del Teatro Lasserre el próximo jueves 3 de agosto en el marco de su gira de despedida, según anuncian sus productores. 
"Al día de la fecha, la obra éxito del off porteño, que es aplaudida por los más diversos públicos, cuenta con la realización de 1.924 funciones, fue vista por 261.040 espectadores, lleva realizadas 315 funciones en el extranjero y participó en más de 50 festivales internacionales visitando 22 países", destacan en su página de Facebook, la misma en la que anuncian la presentación de la familia Coleman en Rafaela -incluso en esa red social sortean dos entradas-. 
China, Francia, España, Italia, Irlanda, Bosnia, EE.UU., Bolivia, El Salvador, Costa Rica, Panamá, Portugal, Alemania, Brasil, Perú, Ecuador, Colombia, Uruguay, Chile, Canadá, Serbia y México figuran en la lista de los países donde "los Coleman" llevaron su historia sobre tablas. 
Cuenta la historia (oficial) que "La omisión de la familia Coleman" nació en Teatro Timbre 4 del barrio de Boedo, específicamente en un PH. Tolcachir, a modo de ensayo de la despedida, declaró: "La obra es mucho más de lo que hubiéramos podido imaginar en cuanto a resultados. La cantidad de viajes, la posibilidad de vivir de nuestra vocación, conociendo el mundo y recibiendo tanto reconocimiento es una alegría que nunca se nos naturaliza y nos sigue sorprendiendo. Pero lo que más me enorgullece es haber podido, como equipo, compartir esta convivencia con alegría. Deseamos que mucha gente conozca nuestro trabajo. Lo que nunca termina es nuestro deseo de seguir juntos."
En una entrevista con Clarín, el director consideró que quizás, a lo mejor, tal vez "esta familia genera dos cosas: empatía y compasión" a la vez que recordó que "cuando la escribí no lo pensaba en términos familiares sino más bien como vínculos sociales y políticos; pero todo, con esta obra, fue una sorpresa".
¿Y de qué se trata? La sinopsis revela que hay una familia viviendo al límite de la disolución, una disolución evidente pero secreta; conviviendo en una casa que los contiene y los encierra, construyendo espacios personales dentro de los espacios compartidos, cada vez más complejos de conciliar. Una convivencia imposible transitada desde el absurdo devenir de lo cotidiano, donde lo violento se instala como natural y lo patético se ignora por compartido.
Bueno, paradoja del destino, esa familia que en la ficción del teatro parece a punto de desintegrarse se sostuvo 13 largos años en la escena. Y caso curioso, ahora sí está en proceso de disolución en la vida real. Y para ser testigos de este proceso basta con asistir el jueves 3 de agosto al Teatro Lasserre (entradas generales $ 400 y para estudiantes y jubilados, $ 350; se pueden adquirir en la boletería de bv. Lehmann 228). 

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