Celebrando el 14 de julio: "la retraite aux flambeux"

FRANCIA
En Francia, en oportunidad de algunas fiestas populares, se lleva a cabo la “retraite aux flambeaux”. Es un desfile nocturno de personas llevando antorchas, o farolitos ( “les lampions”), del tipo de tela o papel, que rodea la llama de una vela o de una mecha alimentada por combustible.
El origen de esta tradición se asocia a la Revolución Francesa y a la conmemoración de la toma de la Bastilla.
El evento simboliza el día en que el pueblo francés se asoció para formar una nación, superando las barreras sociales de la época y con el fin de rebelarse contra el régimen de monarquía absoluta que gobernaba.
Esta es la fecha (14 de julio de 1789) que encarna el punto de partida de nuevas aspiraciones hacia las libertades fundamentales, individuales y políticas, las que se expresan, entre otras, en la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano. (26 de agosto de 1789)
Con el paso del tiempo, la conmemoración del 14 de julio se fue desdibujando. Para reivindicar esta fiesta fue necesario esperar hasta la llegada de la 3ª República, con la instalación en el poder de los Republicanos, que alcanzaron la mayoría.
Es así que, con el objeto de arraigar las instituciones democráticas heredadas de la Revolución y fundar una nueva cultura política, una ley que data del 6 de julio de 1880, instituye el 14 de julio como la Fiesta Nacional de la República Francesa. Su carácter patriótico es esencial desde el punto de vista tanto político como militar, ya que en ese momento era fundamental insistir sobre la recuperación de Francia, luego de la humillante derrota contra Prusia en la guerra de 1870. Todas las comunas debían celebrar esta fiesta. Una circular emanada del ministro del Interior de la época, y dirigida a los prefectos, recuerda que “el gobierno desea que esta jornada sea celebrada en todo el país de manera rutilante, y exige, que los edificios públicos sean iluminados y engalanados con la bandera nacional”, entre otras cosas…
A partir de ese momento se ponen en marcha los desfiles de antorchas (les retraites aux flambeaux), el día 13 a la noche. A la mañana siguiente, ya 14 de julio, las campanas de las iglesias anuncian el desfile militar, seguido de un gran banquete. A media tarde las festividades continúan con espectáculos y juegos, para luego a la noche terminar con el tradicional lanzamiento de fuegos artificiales acompañado de bailes públicos al aire libre.
Los historiadores sostienen una hipótesis acerca de la utilización de estos “lampions”: es la población que espontáneamente quiso rememorar el momento en que comenzó la destrucción de la Bastilla, antigua prisión del Estado rodeada de cañones apuntando a las calles de París.
La demolición de este edificio fue inmediata, la misma noche del 14 al 15 de julio de 1789, aun cuando en ese momento la única luz con la que contaban los parisinos era la de sus antorchas y de las fogatas en la calle, que significaban el triunfo y la alegría popular.

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