Cómo prepararse para abrir un restaurante

SUPLEMENTO ESPECIAL 14 de julio Por
RAUCH
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1 / 2 - FOTO EGH RAUCH./ La puesta de ayer en la sede vecinal del barrio Mora.
La obra "Rauch" tuvo dos presentaciones en el marco del Festival de Teatro Rafaela 2017: el miércoles en el barrio Nuestra Señora de Luján y ayer en la sede vecinal del Mora, esta última abarrotada de público.
En lo personal fue una hermosa experiencia periodística el hecho de salir de las salas tradicionales para hacer la cobertura barrial en el norte de la ciudad: la esquina de Destéfani 3200 y David Mazzi 1100, en el que afloran un sinnúmero de problemas (ver aparte).
En cuanto a la trama, se trata de una comedia cómica y, al mismo tiempo, con un "picante" contenido discursivo que ayuda a pensar y reflexionar sobre las relaciones laborales, en un contexto de permanentes conflictos que se viven en la vida cotidiana.
Concretamente, ensayan la dueña y los tres potenciales empleados, que a la postre se convertirán en polirrubros: ser mozos, la atención del teléfono, la cocina, hasta interpretar canciones.
Los protagonistas son la "Señora" con las típicas exigencias laborales, más aún sin pagarles nada y algo de comer, porque están a prueba Elena, Beto, oriundo de Brasil y habla un español atravesado, y Pereira. Pero ella aclara su lema en más de una oportunidad "Orden y progreso que fomenta el ingreso", sumado a otras frases como "si no vendemos, no comemos", "es difícil poner un boliche con personal a cargo", parecen recetas "mágicas" que juegan entre la realidad capitalista y lo ficcional del teatro.
En el medio no faltan las cuotas de humor grotesco al jugar con los elementos de un comedor: platos, vasos, bandejas, las servilletas, moviendo el mobiliario para los distintos simulacros: cuando llega un camionero desesperado para ir al baño, surge la práctica musical con canciones y la utilización de instrumentos (acordeón, guitarra y flautas). Tampoco faltan ciertos roces amorosos entre Elena y Beto, este último coqueteado porque es joven, también admirado por la dueña.
Los diálogos entre los actores es por demás heterogéneo, con gestos repetidos y exagerados, especialmente de los tres candidatos a empleados, las peleas propias de las relaciones humanas porque no terminan de aprender el libreto de ser mozo o el faltante de un servilleta que provoca que la Señora termine revisando quien la había robado. 
Esto provoca que los tres principiantes se revelen para que les pague por las prácticas de los días ensayados, con fuertes cuestionamientos como "somos personas y nunca tuvimos un plato de comida", frente a lo cual la Señora se termina enojando para retirarse de la escena, pero finalmente los interesados la terminan llamando a los gritos porque está en juego su futuro laboral...
En síntesis, es una radiografía de la típica y conflictiva relación laboral actual, ciertamente exagerada porque es una obra teatral, pero con los condimentos propios de lo que es la apertura de un futuro comedor...

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