El rock en una comedia musical para la familia

SUPLEMENTO ESPECIAL 14 de julio Por
Con los dulces poemas de Spinetta se construyó una comedia musical que supo transmitir magia, alegría y valores.
FOTO J. BARRERA// MAGICO ROCK./ Estupendas interpretaciones que hicieron vibrar a la platea.
FOTO J. BARRERA// MAGICO ROCK./ Estupendas interpretaciones que hicieron vibrar a la platea.
La carpa de circo fue nuevamente un inmenso polo de atracción para quienes disfrutan de las propuestas del Festival de Teatro Rafaela 2017. En esta ocasión en tres funciones se brindó una maravillosa propuesta que significó un homenaje a  quien fuera uno de los paladines, sostén e iniciador del movimiento de rock nacional, como lo fue Luis Alberto Spinetta, un genio que partió muy pronto de este mundo.
Indudablemente quien concibió la idea de la propuesta teatral que caló muy hondo en el nutrido público que colmó la carpa -Tatiana D'Agate-, siente una admiración casi reverente por el prestigioso autor, compositor, cantante y gran poeta nacional que fue Spinetta.
En la comedia musical  que tiene como eje un personaje, Ana, rescatada de la conocida canción de los primeros tiempos de Almendra -el primer grupo que  trascendió de la mano del inolvidable flaco-, fueron teatralizadas canciones  y en versiones para niños, y con algunos detalles muy propios de quienes hicieron los arreglos musicales.
A lo largo del espectáculo pudieron oírse y fueron coreados y acompañados con palmas por una platea muy participativa temas que son clásicos de nuestra música como es el caso del célebre "Muchacha ojos de papel"; "Ana no duerme", "Rutas Argentinas", "Barro tal vez", "Quedándote o yéndote", "Dulce 3 nocturno".
Los cuatro actores  además de actuar se lucieron bailando y cantando, actividades que lograron la adhesión del público.
La historia nos presenta a tres acompañantes de Ana en su niñez, el Hada, el Duende y Beto. Ana es una abogada abrumada por el trabajo, el estrés y las responsabilidades  que la tironean, su único cable a tierra son las plantas de su jardín a las que cuida y venera con amor.
Esos amigos imaginarios de su niñez se desplazan en la vivienda y aportan magia y rock al jardín, sitio representado con una atractiva escenografía que cubrió todo el escenario.
Estos seres preocupados por la tensión que evidencia Ana tratan de recuperarla con canciones, travesuras y entre estas actividades se ofrecen reflexiones acerca de nuestro mundo, apuntando a recuperar a Ana, pero fundamentalmente transmitiendo a los chicos la idea de vivir con amor y paz, y preservar el corazón de niño, volviendo a jugar y cantar.
La pieza se extendió por el lapso de una hora en la cual los cuatro protagonistas se prodigaron en escena logrando estupenda comunicación con la platea, especialmente con los niños que se mostraron vivaces y no escatimaron sus palmas.
El final recibió un aplauso con la platea de pie y finalmente se pidió un aplauso para el Flaco Spinetta, el que sin retaceos atronó la carpa.








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