Volver a Madryn: fiesta litúrgica

SUPLEMENTO ESPECIAL 14 de julio Por
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FOTO J. BARRERA VOLVER A MADRYN./ La obra fue representada anoche con 2 funciones en La Máscara.
FOTO J. BARRERA VOLVER A MADRYN./ La obra fue representada anoche con 2 funciones en La Máscara.
El teatro se manifiesta a través de diferentes estrategias y búsquedas para llegar al objetivo de la transformación de la realidad en un objeto bello.
La belleza rompe el paradigma y se reconstruye una y otra vez en cada una de las voces que la recrean y la refundan hasta el fin.
"Volver a Madryn", de Rodrigo Cuesta, logra instalar en el teatro actual el minimalismo y la belleza al extremo.
Año 2002, Argentina partida, desintegrada, migajas de sueños se desparraman por el país, en Madryn tres personajes reconstruyen una historia de pérdidas, ausencias y venganzas.
Un escenario despojado, tres sillas, y tres personajes que se multiplican y se recrean a través de sus voces y sus cuerpos; el humo y la música se encargan del resto, digamos, teatro en pureza extrema.
¿Es una obra coral "Volver a Madryn"?, la historia se cuenta, se arma y se rearma con la mirada de cada uno de sus protagonistas, que se alternan, se desdoblan, juegan a ser y hacen.
Uno extraña a su madre, descubre la sexualidad y crece tratando de no olvidar su infancia. Adolescente en crisis que sufre por amor, por olvidos y traiciones.
Dos cansados de ver sufrir a su padre, de la soledad y la injusticia; tuerce la historia y le sale bien.
Tres el sexo y el alcohol, el desapego, la omnipotencia, la frustración y una cabeza atormentada por los excesos.
Madryn los une, los enhebra, en una comedia negra de escapes y violencia.
Madryn los transforma en aquello que tal vez en realidad no son, ¿no son? 
Madryn los recibe para cerrar el círculo y depositar en el mar, las cenizas de ese padre amado, presente en cada una de las voces de ellos.
El trabajo actoral no presenta fisuras y se transforma en un juego que se hace y se deshace maravillosamente, el texto adquiere aristas cinematográficas y se pierde entre el humo y reaparece con la luz; excelente puesta lumínica.
La obra es atravesada por la música que se convierte en otra voz, que cuenta la trama.
El público volvió a vivir la liturgia del teatro, de pie aplaudió y volvió a la realidad, pero transformado; el teatro lo hizo otra vez.

FICHA TECNICA 
Dramaturgia, dirección y puesta en escena: Rodrigo Cuesta.
Elenco: Ale Orlando, Hernán Sevilla e Ignacio Tamagno.
Diseño escenográfico: Rodolfo Ramos y Rodrigo Cuesta.
Diseño de iluminación: Samuel Silva y Rodrigo Cuesta.
Fotografía y diseño gráfico: Marcos Rostagno.
Producción ejecutiva y distribución: Gabriela Marsal y Leila Barenboim (Mika Project).

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