Una poética fuera del moscardón

EL VUELO DE LA MOSCA
EL VUELO DE LA MOSCA./ La puesta fue anoche en el Teatro Lasserre.
EL VUELO DE LA MOSCA./ La puesta fue anoche en el Teatro Lasserre.
Por Emilio Grande (h.). - La tragicomedia "El vuelo de la mosca" de Marino Saba (Buenos Aires) se presentó anoche en la colmada sala del Teatro Lasserre, en el marco del Festival de Teatro Rafaela 2017, pero bien podría ser en la próxima edición de la Expo Rural.
¿Por qué? Porque aborda la vida rural en toda su diversidad y complejidad: la historia cuenta la vida de tres hermanas muy distintas entre sí.
La mayor, Berta, está a cargo de la explotación rural, solterona, que nunca salió del campo y defiende el legado de su padre, quien era un poeta renombrado del siglo pasado.
La del medio es la contracara, que dejó las grandes extensiones para inmiscuirse en la vida de ciudad, dedicada a la literatura siguiendo los pasos del padre y enroscada en una vida amorosa.
En tanto, la más pequeña, que vive en su mundo de sueños y experiencias, bajo la protección de "la Berta", que recibe además la crianza al "calor" de un puestero (que supuestamente es mudo) y a ella le gusta tocar el piano.
La puesta está perfectamente ambientada como si fuera una llanura de las nuestras, con objetos típicos de la ruralidad. Al mismo tiempo, hay ciertos cuestionamientos a la excesiva utilización de la soja, que al no rotarse con otros cultivos le hacen mal a la tierra, en el fondo también es una crítica actual de lo ocurrido los últimos años en nuestro país, pensando solo en el rédito económico y supuesto crecimiento sin límites.
En este contexto, llega un editor con una versatilidad de la academia con el objetivo de rescatar los textos del gaucho poeta fallecido, especialmente de la década de los 40 del siglo XX. También se manifiesta la relación que viene teniendo con una de las tres hermanas: la del medio.
Con unas copas de más, las discusiones fuertes entre las dos hermanas mayores caminan entre la explotación agropecuaria de la mayor y la vida licenciosa que lleva la restante, emergiendo en la trama una educación autoritaria: primero del editor, luego de la mujer mayor y finalmente del capataz que se pone a hablar, empuñando un cuchillo para encerrar a las dos mujeres más grandes dentro de un ropero, que juega como una especie de cárcel (también solía esconderse la más chica).
La obra concluye de una manera trágica en la que Berta termina matando al capataz, ante la sorpresa de los restantes personajes y de los espectadores... 
En un solo momento sobrevuela una mosca, pero esta poética está fuera del moscardón..., sumado a que hubo algunos parlamentos que no se llegaron a escuchar bien, especialmente de la mitad de la sala para atrás, por el tono bajo de la voz de algunos actores.

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