Acceso a la vivienda

Editorial 13 de julio Por
Hay furor por los créditos hipotecarios, con 11.000 millones volcados al mercado.
La aparición en escena de los créditos hipotecarios, que están adquiriendo cada vez mayor celeridad, es el motor que ha reactivado el mercado inmobiliario, que venía de una prolongada inactividad. En el pasado mes de mayo fueron tomados 3.200 millones de pesos en nuevos préstamos hipotecarios, con lo cual se llevan acumulados 11.000 millones en los primeros cinco meses del año.
Un dato central para ubicar esta situación dentro de la realidad, es que de enero a mayo se ha superado al total de créditos otorgados en 2016 con ese mismo destino, constituyendo sin dudas una excelente novedad ya que sigue siendo mucha la necesidad de vivienda propia, asistiéndose de tal manera a un sector que estuvo siempre desprotegido, pues las viviendas sociales estaban destinadas a las clases más desprotegidas, lo cual ahora se ha modificado con la incorporación de nuevas familias que disponen de capacidad de pago suficiente para acceder a estos créditos hipotecarios.
Desde 2012 que no existía un repunte de esta naturaleza en materia de esta clase de créditos, ya que justo ese año hubo una expansión excepcional por haberse utilizado como una alternativa para acceder al dólar debido a estar en vigencia el cepo cambiario.
Toda la estadística referida al ámbito inmobiliario es permanentemente monitoreada por el gobierno merced a informaciones que llegan desde el Banco Central, ya que tiene una directa relación con la incipiente reactivación que se advierte en la economía, es decir, los ya muy difundidos "brotes verdes" que hasta ahora no aparecían. El negocio inmobiliario y la industria de la construcción -que también está en expansión- avanzan en simultáneo, teniendo además una conexión estrecha con el conjunto de la economía, pues además de la comercialización se incluye una variedad muy amplia de mano de obra, tanto profesional como artesanal, y por sobre todas las cosas de inversión cuando se alude al ámbito privado.
El Banco Nación tiene una participación de 4.900 millones de pesos en este mercado, prácticamente la mitad de lo invertido en esos cinco meses analizados, aunque también debe destacarse que los bancos privados que hasta hace muy poco permanecían alejados de esta clase de préstamos han comenzado a mostrarse cada vez más activos.
El monto promedio de los créditos adjudicados es de 1 millón de pesos, con plazos de devolución que oscilan entre 20 y 30 años, con cuotas de devolución de 9.000 pesos, un nivel en el cual el grupo familiar debe disponer de ingresos de 30.000 mensuales.
Si bien de enero a mayo se dieron préstamos por 11.000 millones, el objetivo que se ha propuesto el gobierno es que cuando concluya diciembre la cantidad total ascienda a 35.000 millones de pesos, aspirándose que la referida aceleración continúe y que de ahora en más el monto alcance los 5.000 millones mensuales. Si se busca alguna clase de comparación, tenemos que en los años '90 los créditos hipotecarios representaban el 6% del PBI, por lo cual sí hoy se aplicara esta misma proporción se podría alcanzar un financiamiento de 500.000 millones.
Los bancos tienen liquidez más que suficiente para sostener el sistema de préstamos hipotecarios, razón por la cual el mismo explica una de cada cinco operaciones inmobiliarias, al menos en el marco de la ciudad de Buenos Aires, tal lo establecen los datos del Colegio de Escribanos porteño. Hace poco, esas operaciones apenas cubrían el 5 por ciento, habiendo por lo tanto crecido cuatro veces.
Los diez primeros bancos en esta clase de operaciones son: el Nación con 4.960 millones, Provincia de Buenos Aires 1.748, Banco de la Ciudad de Buenos Aires 1.294, Santander 797 millones, Macro 517, Galicia 472, Hipotecario 331, Francés 274, Credicoop 183 y Provincia de Córdoba 181 millones.
En los meses recientes el Banco Central fue eliminando requisitos que lograron flexibilizar la regulación, a la vez que negociar la eliminación de impuestos sobre esta clase de créditos, lo que originó esta dinamización y seguramente seguirá acrecentándose, más aún si es acompañado por la estabilización laboral, la recuperación del poder adquisitivo del salario y la actividad económica en general.

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