Flores con historia

SUPLEMENTO RURAL 13 de julio Por
Nombrada mil veces por los historiadores y evocada por los poetas de ahora y de siempre, la rosa es y será símbolo de amor, pasión, felicidad, espina por los siglos de los siglos.
FOTO ARCHIVO ROSAS. Constituyen algo así como la "nobleza" en cada jardín.
FOTO ARCHIVO ROSAS. Constituyen algo así como la "nobleza" en cada jardín.
A los rosales les gusta crecer mucho, y eso es muy bueno, pero llega el momento de podarlos y es ahora, en invierno y cuando a la planta ya se le han caído casi todas las hojas. Ya sé que no es una tarea agradable porque las ramas son resistentes y hay que lidiar con las espinas, adversarias que se deben respetar porque en no pocas ocasiones nos dejan una marca en las manos. 
Lo primero que hay que tener en cuenta es que las herramientas estén perfectamente afiladas porque serán nuestras aliadas al momento de realizar un buen corte... Otra cosita muy necesaria, para no arruinarnos las manos, es tener unos buenos guantes para que las espinas no nos lastimen.
Cada rosal necesita una técnica apropiada de poda y existen distintos conceptos de cómo se debe realizar... a mí me gusta pensar en una poda intermedia dejando unos tallos de aproximadamente 40 cm de largo (hablando de rosas floribundas). Siempre pensamos que al podar estamos renovando la planta quitándole primeramente todas las ramas secas y despejando el centro para que pueda entrar buena luz a la planta. Luego iremos cortando las ramas más largas.
En el caso de que estemos podando un rosal trepador lo primero que debemos eliminar es todo lo que está afuera del espacio que le adjudicamos a ella o sea todo lo que molesta o interrumpe el paso o una ventana o puerta. Muchas veces es necesario dirigirla con algún hilo o tanza para sostenerla en el lugar que queramos, demás está decir que disponer las ramas en forma horizontal favorece la circulación de la savia y de esta manera la cantidad de flores será mayor.
El corte de la poda se hace en la rama donde está la yema, a bisel o sea a 45° aproximadamente a 6 mm por encima de la yema.
Al terminar la poda es imprescindible reunir todos los restos y, si tenemos lugar, quemarlos, caso contrario colocarlos en una bolsa para que los retiren los chicos de la recolección especial de residuos de patios. Cada hoja vieja que dejamos en el jardín puede ser trasmisora de alguna enfermedad, aún en invierno.
Después de la tarea anterior, carpimos el suelo alrededor de la planta y colocamos algún desinfectante como polisulfuro de Calcio para eliminar todo resto de males y ayudar a la cicatrización de las heridas producidas por los cortes de la poda.
Luego de una semana abonar las plantas con algún fertilizante orgánico junto con una cuchara de harina de hueso. Dejamos pasar otra semana y volvemos a agregar otra cuchara de Nitrofoska o triple 15. Recordar siempre regar después de fertilizar.
Siempre después de la floración cortar las flores pasadas por debajo de tres hojas para evitar que la planta gaste energía en detrimento de la floración siguiente. Por supuesto que a las rosas le gusta mucho tener siempre la tierra movida alrededor de la planta, por eso no olvidarse de carpir y hacer una buena palangana donde iremos colocando los alimentos y el agua.
Una vez pasado el mes de la primera floración seguir con otra fertilización del tipo inorgánico y el riego deberá ir incrementándose ya que las temperaturas ambientales también lo irán haciendo.
Gracias por el interés en esta columna, María Paula Berta. En la despedida, una reflexión. 
No se puede cosechar lo que no se siembra / De modo que sembremos nuestros deseos / Abonémoslos con gentileza y serán / Recompensados en abundancia.

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