Unos 7,6 millones de chicos padecen pobreza estructural

Nacionales 13/07/2017 Por
SEGUN LA UCA
BUENOS AIRES, 13 (NA). - Unos 7,6 millones de niños y adolescentes padecen "pobreza estructural" por no cubrir necesidades básicas como alimentación, vivienda, educación o atención sanitaria, según un informe presentado hoy por la Universidad Católica Argentina (UCA). Según el informe del Barómetro de la Deuda Social de la Infancia de la UCA, esos menores de 17 años no alcanzaron a fines de 2016 al menos una de las seis necesidades básicas analizadas.
El trabajo indicó que si bien en 2016 se repiten los datos del informe 2015, con un 58,7% de niños pobres, los registros bajaron con relación al 2010, cuando el porcentaje con carencias había sido del 63,7%. El estudio estableció, además, que existe una "mayor propensión a la privación" de los adolescentes frente a los niños en edad escolar y los bebés, diferencia que atribuyó a las tasas altas de no escolarización de quienes tienen entre 13 y 17 años.
Entre 2010 y 2016 la pobreza infantil, que afecta el acceso a derechos básicos y no sólo al nivel de ingresos, se redujo 5,1 puntos porcentuales, y que la tasa de jóvenes con privaciones extremas bajó entre 2015 y 2016 del 15,9 al 14,8%. La presentación fue efectuada por Ianina Tuñon, investigadora Responsable del Barómetro de la Deuda Social de la Infancia de la UCA.
Se presentaron tres escenarios que surgen de la aplicación de esquemas metodológicos diferentes para el cálculo y análisis de la pobreza multidimensional (Bristol, MODA, OPHI), de modo de visualizar los cambios que se producen en los resultados al tomar diferentes decisiones metodológicas. En el período 2010-2016, casi 6 de cada 10 niños en la Argentina urbana experimentaban privaciones en al menos una de las seis dimensiones bajo estudio.
Según uno de los trabajos, la situación de pobreza en carencias que se consideran "especialmente graves (porque sus consecuencias adversas son de difícil reversión en el mediano o corto plazo), registró una merma en el período de referencia de 9 puntos porcentuales y se ubicó en 14,8% en 2016".
"Lo que permite visualizar que una parte de la infancia superó la pobreza extrema y pasó a lo que se define como pobreza moderada, cuyas consecuencias son plausibles de reversión en el mediano plazo", añadió el análisis. La evaluación de la merma "se debió fundamentalmente a mejoras en el espacio del saneamiento y del acceso a la información (con caídas del déficit de 9,7 y 7,3 puntos entre 2010 y 2016, respectivamente)".
"También se registra una evolución positiva en el espacio de la educación y la estimulación en la infancia temprana de 3,5 puntos Se destaca que en el espacio del derecho a la salud las privaciones siguieron una tendencia regresiva hasta el último período interanual 2014-2015 en el que se advierte una leve recuperación pero que no alcanza para lograr un saldo positivo en el período del Bicentenario", dijeron los autores del trabajo.
Por su parte, "en las dimensiones de la vivienda y la alimentación los cambios a nivel del déficit total son tenues y se revela particularmente persistente durante el ciclo analizado". "Empero en ambos casos hubo mejoras a nivel de las privaciones graves con mermas de 3,9 y 1,9 puntos entre 2010 y 2016, respectivamente", aclaró el reporte. Es decir, si bien una parte de la infancia superó las situaciones más extremas en el acceso a los alimentos y en el espacio de la vivienda, no fue suficiente para salir de la situación de privaciones en estas dimensiones de derechos.

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