El adoctrinamiento que hizo el kirchnerismo contra Sarmiento

Nacionales 12 de julio Por
La siguiente es una carta de lectores publicada en el diario "Clarín". Su contenido es el siguiente:
Para opinar de una persona de otro tiempo, a la que no se conoció, es necesario examinar cuidadosamente lo que hizo y lo que dijo en el transcurso de su vida, más aún si esa persona, hombre o mujer, ocupó la función pública. Y, esencialmente, reconocer la intencionalidad que tuvo en sus actos y en sus dichos. Por ejemplo, de Domingo Faustino Sarmiento, el gran maestro argentino, del cual se habla mucho sin haberlo conocido.
En el sagaz e infame adoctrinamiento que hizo el kirchnerismo en mucha gente, desde ancianos hasta niños de jardín de infantes, los más perjudicados en cuanto a la biografía de Sarmiento fueron los adolescentes y los jóvenes, ya que fueron sumergidos en una atroz confusión, por lo que hoy navegan en los mares de la ignorancia y la desnudez de los conocimientos históricos, repitiendo como loros lo que los pillos que los adoctrinaron les enseñaron. Así, nos encontramos con graves calumnias y mucho odio hacia su persona expresadas en distintos medios. ¡Es admirable, la liviandad y la ligereza con la que esta gente se refiere a Sarmiento! Y esto se considera una ganancia de doce años de gobierno.
Para aclararles a los jóvenes y adolescentes que no saben nada de su vida, voy a decirles algo respecto a él. Fueron palabras suyas las siguientes: “Juzgarme sin oírme, no es propio de hombres cultos”. Para hablar del maestro, es necesario, por lo menos, haber leído los dos libros de su autoría más fáciles de conseguir: “Facundo” y “Recuerdos de provincia”. En ellos se puede advertir la intencionalidad que tuvo el hombre para con nuestra Patria y nuestro pueblo, en su tiempo y para la posteridad. A todos los jóvenes, especialmente a los estudiantes universitarios, les aconsejo que los lean para que tengan una mayor sensatez en los juicios que emiten acerca suyo. Y para que dejen de ser considerados ganado por los bandidos que los confunden y los empecinan en el fanatismo por sus falsos ídolos.
Es una vergüenza, una pena y un desatino enorme de los argentinos pasar por la vida sin leer a Sarmiento. Y es más grave esto si se es educador, ya que en su justa valoración está en juego nuestra dignidad de seres racionales, que es lo que nos diferencia de los animales. Como también la justicia de hacernos respetar y de hacer respetar la memoria de quienes dieron su vida por la libertad y la Patria que hoy disfrutamos, sean ellos nuestros padres, héroes, próceres, mártires o santos. Fue su entrega y generosidad la que contrasta con la de los actuales necios llenos de fanatismo, intolerancia e hipocresía desmedidas.
Daniel Chávez
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