Campus universitario

Editorial 12 de julio Por
El logrado en el Concejo fue un acuerdo histórico para la ciudad y el futuro educativo.
La educación es el pilar central de una comunidad que se proyecte hacia el futuro, lo cual viene siendo consolidado en Rafaela con miras a los 150 años -ahora en octubre la ciudad iniciada por Guillermo Lehmann cumplirá 136-, siendo clave para el crecimiento y el desarrollo.  Si bien se avanza en diversos frentes, y queda aún mucho por hacer y mejorar, los logros han sido importantes y significativos para el aludido objetivo, tal como lo fue este histórico acuerdo que concluyó exitosamente para la disponibilidad de un predio de 10 hectáreas -en un lugar estratégico y poco menos que inmejorable- para el campus de la Universidad Nacional de Rafaela (UNRaf).
Las gestiones para arribar a este acuerdo final que se alcanzó la semana anterior durante la sesión extraordinaria del Concejo Municipal -donde no hubieron voces disonantes, tal como ameritaba una situación de tanta trascendencia para la ciudad y la región-, fueron por cierto extensas y por momentos complicadas, pero con el aporte, voluntad y buena predisposición de todo el conjunto de actores intervinientes, se llegó al referido desenlace, donde la única ganadora fue la ciudad y los rafaelinos que la habitan, con mayor razón aún quienes lo hagan en el futuro, con la disponibilidad de una oferta educativa de primer nivel en su propio sitio de residencia. Ampliada además, también debe remarcarse, con todas las demás casas de estudios universitarios y terciarios, que se ha dicho pero debe reiterarse, hacen de nuestra ciudad un importante polo educativo de esta región centro del país.
Las pacientes negociaciones se fueron destrabando de a poco, teniendo en ellas y para el arribo al acuerdo final, una participación directa Mariana Nizzo, titular de la secretaría de Desarrollo Urbano, recordándose que finalmente las 10 hectáreas se incorporan al patrimonio público sin costo alguno, compensándose la cesión con una ampliación de la línea de urbanización hacia el oeste, escalonándose en períodos de 10 años cada uno, siempre que el área se encuentre consolidada en un 70%, aunque además en esa futura urbanización se añadirá una donación de 1,6 hectárea para la construcción de la estructura pública que necesitará ese nuevo barrio.
La aprobación de toda esta complicada arquitectura, fue finalmente en el recinto legislativo de la ciudad, donde su presidente Silvio Bonafede, con ajustada definición calificó el acuerdo como "el proyecto más importante de los últimos años en el Concejo. Votamos proyectos, pero también ilusiones y futuro".
El lugar elegido, donde será levantado el campus universitario -para el cual se destinarán fondos que tenía asignados para la compra del terreno, tiene además un antecedente histórico significativo, cierto que producto de la coincidencia, pero también constituyéndose en todo un símbolo. Es que justamente al lado del predio se encuentra una vieja casona que fue nada menos que la primera casa cuando comenzó a gestarse Rafaela y no era siquiera una colonia. Por lo tanto, la historia de la Universidad Nacional comenzará a escribirse justo en el lugar donde Rafaela inició su historia, a la que le faltan pocos días para enhebrar 136 años.
"Todos han puesto una parte para que esta iniciativa se proyecte hoy en un hecho histórico, que es la posibilidad de que nuestra Universidad Nacional de Rafaela tenga un campus de 10 hectáreas, y podamos ir desarrollando una urbanización con diferentes etapas, para potenciar el sector oeste de la ciudad", fueron palabras de un muy satisfecho intendente Luis Castellano.
Es que en este último tiempo la ciudad ha obtenido y está en camino de concretar otros, realmente muy importantes. La autopista sobre la ruta nacional 34 con su circunvalación sobre el oeste -hacia donde apunta ahora la ampliación de la zona urbana-, la licitación del acueducto desde Desvío Arijón que vendrá a solucionar un problema acuciante, el desvío del tránsito pesado, el nuevo hospital en construcción, y ahora la universidad nacional. Eso, sin contabilizar otros edificios educativos, como así también la ampliación de la red de cloacas, y muchas obras de menor envergadura que son igualmente significativas al momento de la reseña.

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