EE. UU. solitario

Editorial 10 de julio Por
La cumbre del G-20 dejó solitario a los Estados Unidos en cuanto al medio ambiente.

Estados Unidos se va quedando solo, tal como se señala en el título de la nota. Es que aún conduciendo el país más poderoso del mundo, Donald Trump insiste en sostener políticas erráticas y que enfilan de contramano con prácticamente todo el resto de países. Entre otros muchos, uno de los temas que marca las mayores disidencias, es el referido al cuidado y preservación del medio ambiente, donde la actual titular de la Casa Blanca cumplió lo que venía diciendo hace muy poco, al retirarse del acuerdo de París que su antecesor Barack Obama había logrado, y además siendo uno de los más entusiastas motorizadores, para ir reduciendo sostenidamente la emisión de gases con efecto invernadero, que son los que han deteriorado al extremo la capa de ozono, y por lo tanto filtrándose con intensidad hacia la tierra los rayos ultravioletas del sol, aumentando la temperatura y provocando el recalentamiento que tanto daño viene haciendo, provocando el deshielo de los casquetes polares, aumentando el nivel de los mares y causando inundaciones, aunque también simultáneamente se van modificando las condiciones de tierras semiáridas que hoy se han transformado en verdaderos desiertos.
Todo este deterioro del hábitat humano tiene causantes, quien ahora había acordado revertir el daño -si es que aún se está en la posibilidad de hacerlo-, pero Trump saltó el cerco y desistió de cumplir las pautas acordadas. Si tenemos en cuenta que Estados Unidos es uno de los mayores emisores de esos gases, y que ahora no sólo dejará de reducirlos sino que los aumentará pues también el Presidente dispuso reactivar la producción de carbón con el objeto de dar trabajo a mucha gente desempleada, sin considerar el enorme daño que provocará en todo el planeta. Además, con el riesgo que otros países -como China por ejemplo, que es otro de los grandes emisores de gases- que estaban algo remises para acordar, ahora y frente a la decisión estadounidense, decidan ir también por esa vía. Todo, sin dudas, muy peligroso, quedando en evidencia la calidad de líderes que tiene hoy el mundo.
En los recientes tumultuosos encuentros en Hamburgo del G-20 quedó claramente expuesto el aislamiento de los Estados Unidos, ya que todos los participantes con la excepción de la mayor potencia mundial, firmaron su compromiso con la defensa del clima y también del libre comercio.
El G-20 marcó claramente la división existente hoy entre la mayoría de los países más poderosos -los altamente industrializados- y algunos emergentes, ya que por un lado quedó Estados Unidos y por el otro todo el resto. Así quedó claramente expuesto en el documento final emitido al cabo de las deliberaciones, donde además quedó también fijado de manera contundente que el referido acuerdo de París, el mismo que niega y rechaza Trump, es "irreversible". Es que en el escrito dedicado a la protección del clima, los 19 países se comprometieron a respetar lo acordado y cumplirlo de manera estricta, tal como se había pautado en París en 2015, con el objetivo de limitar el calentamiento global a menos de dos grados centígrados en comparación con la época preindustrial, quedando claramente marcada la posición contraria de Estados Unidos, país que quedó muy mal posicionado frente al mundo entero.
Además del clima, también lo comercial ocupó gran parte de las deliberaciones, quedando a prueba la capacidad de negociación de todos los participantes, volviéndose a ratificar los principios de luchar contra el proteccionismo y defender el libre comercio, pero simultáneamente y como para no darle otro portazo a Estados Unidos que sostenía una posición adversa, se incluyó la decisión de reconocer el rol que cumplen algunos instrumentos de legítima defensa del comercio de cada país. Es decir, lo que viene haciendo la potencia mayor, aunque con ciertos disimulos, también lo llevan adelante otros países, aunque menos desenfadadamente.
Esta cumbre de Hamburgo, con escasos resultados en cuanto al clima y al comercio, por la dura postura estadounidense, dejó en cambio como recuerdo las graves manifestaciones adversas que hubo en las calles de Hamburgo.

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