Una vecina fue estafada con su tarjeta de crédito

Policiales 19 de junio Por
Desconocidos hicieron una compra usando los números de su tarjeta por internet, provocándole un perjuicio de unos 825 pesos (U$S 55). Cuando pidió ayuda al banco emisor este no le dio respuestas.
Una mujer de nuestra zona, y radicada en Rafaela desde hace años por razones familiares y laborales, sufrió una estafa en internet, tras realizar una compra con tarjeta de crédito a través de una publicidad en Facebook.

COMO FUE
Una noche, navegando en su notebook en Facebook como muchos de nosotros lo hacemos diariamente, la mujer en cuestión se sorprendió al ver una publicidad de la afamada marca de anteojos de sol Ray Ban, a un precio más que conveniente.
Entusiasmada, tanto ella como su marido, cargaron los datos de sus tarjetas de crédito en la página que se abrió al hacer click en la publicidad, y encargaron dos pares de anteojos. Ella a través de su tarjeta Mastercard -internacional- y él a través de Visa -regional Mercosur-.
Pasó el tiempo y un par de meses después recibió en su domicilio a través del correo, una caja de cartón con inscripciones en un idioma oriental -podría ser chino- y un remitente de Hong Kong. Al abrir la caja se encontró con el par de anteojos que había comprado por internet, notando su mala calidad de fabricación, por lo que a pesar de su estuche, certificado de origen y otras yerbas, no cabía dudas de que el producto en cuestión era falso. Por el mismo pagó en 2016 unos 250 pesos.
Pasaron las semanas y a su marido nada le llegó por lo que dedujo que al ser su tarjeta de crédito internacional habían pasado la compra sin problemas. No así su marido que usó una tarjeta de crédito para ser usada dentro del Mercosur, por lo que la transacción desde Hong Kong no pudo realizarse y por ende, los anteojos no salieron nunca hacia su destino.
Hasta aquí el final de esta historia, pero ¿qué fue lo que pasó después de varios meses?

LA ESTAFA
Casi un año después, en este 2017, la mujer advirtió movimientos extraños en su tarjeta de crédito, más precisamente dos compras realizadas en el extranjero, una por 40 dólares y otra por 15 unidades de esa misma moneda. En total unos U$S 55, al cambio de hoy, unos 825 pesos.
Al realizar las consultas correspondientes en Mastercard -cabe aclarar que el pago ya había sido debitado, primero pago y después pregunto...-, desde esa empresa informaron a la desprevenida usuaria de la tarjeta, que había sido estafada, ya que las dos compras en dólares habían sido hechas utilizando los números y datos de su tarjeta de crédito, pero en una compra online hecha desde Suiza, de juegos electrónicos, a una empresa llamada Star Wars que vendía ese tipo de juegos. Imposible rastrear más allá de esos datos y los juegos ya estaban pagados por la trabajadora rafaelina.
De inmediato la tarjeta actuó correctamente bloqueando el plástico para que no se realizaran más operaciones sospechosas, recomendando a nuestra clienta que dé de baja esa tarjeta de crédito y saque una nueva para no ser más víctima de otra estafa ya que sus datos estaban circulando por internet.

SIN SOLUCION
Al dirigirse al banco emisor de la tarjeta Mastercard, la derivaron al sector B -Atención al Cliente-, donde una joven explícitamente sin ganas de atender al público, no le tomó el trámite hasta el día de hoy -aunque ya pasaron varias semanas-, y además con una arrogancia que sorprende mandaron a la clienta a hablar a un teléfono 0810 que hasta el día de hoy nada resolvió.
Conclusión: la mujer que cometió el terrible error de hacer una compra por internet, hoy se encuentra sin tarjeta y sin posibilidades de que su propio banco le arregle el problema. ¿Qué debió hacer? Dirigirse a la Defensoría del Pueblo en calle Brown, para que este organismo haga los trámites correspondientes y de rigor, suponiendo que este tendrá mejor suerte y podrá resolver el problema.
Esta pretendió ser la crónica de un mal que deben padecer muchos usuarios de tarjetas de crédito que la usan por internet, y el de unos pocos que no hallan respuestas en su propio banco emisor.
Ojalá le vaya bien a la Defensoría del Pueblo y esta vecina pueda contar nuevamente con su tarjeta Mastercard sin que le roben sus datos, su identidad, y que si esto sucediese, su problema pueda ser solucionado rápida y eficazmente.

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