Carlos Quinteros:"la familia es la única esperanza para los mortales"

Desde hace más de treinta años viene desarrollando una intensa labor social con niños de los barrios rafaelinos, aunque tiene dos hijos propios, son cientos los que lo tienen como papá postizo.
FOTO J. BARRERA// FAMILIA QUINTEROS./ Carlos rodeado de sus afectos, junto a su esposa, hijos y nieto.
FOTO J. BARRERA// FAMILIA QUINTEROS./ Carlos rodeado de sus afectos, junto a su esposa, hijos y nieto.
En nuestro país se celebra hoy el Día del Padre, y en tributo a todos los padres elegimos para entrevistar a Carlos Alberto Quinteros, padre biológico de dos hijos, y padre postizo de muchos niños de nuestra ciudad, para los que con total entrega trabajó y apostó a contener y tratar de sentar bases firmes para hombres de provecho.
Carlos es un conocido trabajador social de nuestra ciudad, que con mucho empeño y un comprometido grupo hace tres décadas que viene luchando por tender una mano y lograr contener a la niñez que ve vulnerados sus derechos.
Carlos puso de relieve que "soy rafaelino, nací el 7 de septiembre de 1964, a los cinco años, mis padres se separaron y me radiqué en Sunchales con mi mamá, volví a los 19 años, ya con familia, mi formación, mis estudios, los hice en la escuela Fiscal (Escuela Nº 379 "Florentino Ameghino")", establecimiento que recuerda con especial afecto y al que agradece su formación en valores.
"En el año '86, con mi familia pegamos la vuelta porque en ese entonces Sunchales estaba pasando carencias, sobre todo de trabajo. Entonces desde el año 86 al servicio de todo el trabajo social. Tiene un sentido el trabajo social, yo dije que vengo por parte de mi historia, mi familia  muy humilde, cuando éramos pequeños íbamos a comer al basural, al antiguo balastro, donde ahora está el barrio Nuestra Señora del Rosario".
"Una vez que vine con una formación, precaria si se quiere, dije voy a venir por mi historia, creo que hicimos un enorme trabajo, con muchísima gente".
"Empecé a trabajar solo, porque mis pibes eran muy chicos, después se incorporó Teresa- la esposa-. Hicimos un trabajo en lo que es el sector norte, importante y lo que me había fijado como meta era salvar y que alguien siga después todo el trabajo que yo iba a dejar,  sé que han quedado muchos buenos seres humanos, y otros no, como en la vida".
Recordó que " desde el año '83 estamos juntos con Teresa, hace muchísimos años, hemos pasado las buenas y las malas, como matrimonio, como padres. 
"Tenemos dos hijos Juan Ignacio y Florencia".
Más adelante señaló que "como padre tengo una falla elemental, todos estos años, por más de treinta años me dediqué a trabajar con nuestra gente, con los hijos de otros y por ahí desatendí a los míos, nunca me lo reclamaron, ahora trabajan junto conmigo, vieron lo que era, entendieron que yo venía por mi historia, era como que el personaje se comía al hombre, pasaron tantos años que no me di cuenta de que era papá de Juan y Florencia, solamente  de tanta cantidad de chicos que formamos. Tuve un hogar, en el que siempre estuve, siempre cercano, pero en momentos en que había que ir a la escuela se hacía cargo su mamá, esto es el día a día, las urgencias son de minutos. Así que tengo una falencia como papá.
Más adelante remarcó que "siempre lo que traté de dar es el cumplimiento de la palabra, lo que ahora no se practica mucho, cometí errores como cualquier persona, pero soy un tipo de palabra por eso es que tal vez nunca pude avanzar más en el tema social, acá hay algunos valores que se fragmentan en cada minuto, la palabra cuesta, pero así me enseñaron, así vivimos en Sunchales, a puertas abiertas, había valores, y me encontré con otra realidad acá".
En cuanto a la creciente utilización de la tecnología enfatizó que "los jóvenes me capacitan, y no tengo vergüenza de admitirlo, tecnológicamente hablando soy muy básico, ellos me ayudan, mis hijos me ayudan a formar a los chicos de la organización", con satisfacción puntualizó "somos una familia al servicio".
"No nos planteamos la necesidad de sentarnos a analizar el por qué lo hacíamos, sí quedó que lo hacíamos porque yo vine por mi historia, pero es la mía, no la de ellos, pero se incorporaron, creo que lo vieron como una vocación de servicio. Siempre digo que si no pasamos por esta vida con un sentido humano, cristiano, no tiene mucho sentido".
 En otro pasaje sentenció que "hoy las heridas de lo social te duelen, antes no dolían tanto, pero ahora uno va pasándose en años".
En relación a la tarea que vienen realizando enfatizó que "nosotros nos encargamos de algo que un sector de la política y el narcotráfico se encargan de destruir. Es muy difícil, hay políticas que están direccionadas directamente a la destrucción del ser humano".
En cuanto a la relación con sus hijos y la inexistencia de problemas graves sentenció " digo que soy un elegido en ese aspecto porque nunca tuve que atravesar problemas graves, tengo que reconocer que hasta ahora nunca debimos enfrentar situaciones enojosas".
"Soy un tipo agradecido, no me caracterizo por ser excesivamente demostrativo. A los 11 años mi vida era difícil, empecé a trabajar a los 9 años, salían esos cursos que se hacían en las escuelas militares, y yo a los 11, con un bolsito, en él una gallina hervida, me fui a Campo de Mayo y estuve un tiempo ahí en lo que  era la Escuela Sargento Cabral. La vida me dio muchas cosas, pero a base de herirme mucho, por eso uno no quiere decir mucho de querer o amar, porque parece que van a quitárselo, la vida me quitó todo, siempre me dio y me quitó. Entonces, si volviese a nacer le pediría a Dios que me enseñe a decir 'te quiero'.
Dirigiéndose a cualquier muchacho que desee ingresar a la paternidad dijo "ser padre hoy es muy difícil, pero es la vocación más sagrada que un ser humano pueda tener cuando alguien de arriba, cuando el Supremo te elige para que custodies a sus hijos, porque nosotros no somos los dueños, somos quienes delegamos y acompañamos durante toda la vida, primero porque son pequeños, luego en la adolescencia, adultos y estamos acostumbrados a que ellos nos entierren, no al revés, nunca he pasado por la situación de un padre que pierde a un hijo, debe ser desgarrador. Mi mensaje es que no tengan miedo a formar una familia, la familia es lo más lindo que pueda ocurrirle a un ser humano. El desastre que tenemos ahora es por la carencia de afecto, tenemos que hacernos cargo de nuestra  historia, me gustaría que este mensaje llegue a los que forman a través de la espiritualidad, Dios es mucho más que rezar, Dios es acompañar a un hombre.
Finalizó poniendo especial énfasis en señalar que "la familia es la única esperanza que tenemos como mortales de vivir relativamente tranquilos".

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