Misa y procesión frente a la Catedral por Corpus Christi

Sociales 18/06/2017 Por
El obispo Fernández presidió la celebración al oficiar una misa sobre un escenario montado frente a la Catedral. Luego se realizó la procesión alrededor de la plaza.
FOTO M. LIOTTA MONSEÑOR. Fernández en un momento de la misa.
FOTO M. LIOTTA MONSEÑOR. Fernández en un momento de la misa.
El obispo de la Diócesis de Rafaela, monseñor Luis Fernández, encabezó ayer a media tarde la celebración de Corpus Christi que incluyó una misa y la procesión con la exposición del Santísimo Sacramento por las calles que circundan la plaza 25 de Mayo. Una muy buena asistencia de fieles le dio un marco especial a la Solemnidad del Corpus Christie que tiene como objetivo principal proclamar y aumentar la fe de los católicos en la presencia real de Jesucristo en el Santísimo Sacramento, dándole públicamente el culto de adoración el jueves posterior a la solemnidad de la Santísima Trinidad, que a su vez tiene lugar el domingo siguiente a Pentecostés (es decir, el Corpus Christi se celebra 60 días después del Domingo de Resurrección).
En tanto, el arzobispo de Santa Fe, monseñor José María Arancedo, recordó ayer que la solemnidad del Corpus Christi es la fiesta en la que se recuerda que “Jesucristo nos dejó en la Eucaristía, a modo de un testamento vivo y personal, su presencia. En ella nos dice cómo ha querido quedarse con nosotros”.
“No se trata de una creación de la Iglesia sino de fidelidad a su voluntad. Así lo vivió la Iglesia desde el comienzo, siguiendo fielmente la trasmisión de los apóstoles. Si bien Jesucristo es el centro de la Eucaristía, no nos podemos quedar en esta sola afirmación, debemos descubrirnos como sus destinatarios”, subrayó en su alocución semanal.
“Jesucristo no ha venido solo para quien lo recibe, ha venido para todos”, sostuvo, y agregó: “Comprender este alcance universal de su presencia, es leer con fe el sentido de su misión que no se cierra en aquellos que lo reciben, sino que los compromete en su misión”.
El prelado afirmó que “la fe cristiana tiene una pretensión de universalidad que no es proselitismo, sino testimonio de una presencia que, respetando la libertad, presenta un camino que moviliza por atracción de su verdad, bondad y belleza” y ratificó: “Esto aleja a la fe cristiana de todo fanatismo que comprometa la libertad del hombre. Misión no es proselitismo”.
“Al hablarnos de su presencia en la Eucaristía Jesucristo nos muestra esta universalidad de su presencia cuando nos dice: ‘y el pan que daré es mi carne para la Vida del mundo’. Es decir, no es solo para mí, es para Vida del mundo”, indicó.
“Ello nos debería llevar a preguntarnos si mi participación en la Eucaristía tiene este alcance que Jesús le da a su presencia como enviado de su Padre para todos, o queda solo como una buena práctica religiosa, pero sin la apertura a ese horizonte del que nos habla. Participar en la Santa Misa, que es celebrar la Eucaristía, es asumir un compromiso con Cristo que nos debe definir como ‘discípulos y misioneros’ de su presencia en el hoy de nuestra historia”, concluyó.

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