Kohan: "La literatura de ficción tiene una potencialidad política infinita"

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La quinta jornada de la Semana del Libro culminó el viernes por la noche con dos propuestas tan interesantes como diferentes entre sí. A las 20, en la Sala IV del Complejo Cultural Viejo Mercado, el escritor y profesor de Teoría Literaria, Martín Kohan dialogó con el público presente en torno a Literatura y Política, de la mano de la obra de Rodolfo Walsh.
En una lúcida y celebrada ponencia, invitó a reflexionar sobre los prejuicios en torno la presencia de la política en textos literarios, llegando a desestimar máximas como las de Sartre cuando afirmaba que la poesía al estar demasiado mediada por la forma no podía tener un compromiso político.
Valiéndose de un ensayo de Ricardo Piglia brindó así numerosos ejemplos de obras políticas en la literatura Argentina -en este caso sumando a Puig y Saer-, aún cuando fueran puramente ficcionales. Y he aquí otro de los puntos nodales, cuándo hablamos de ficción y cuándo de no ficción. Los aportes del público invitaron al escritor a seguir reflexionando y desentrañando estas y otras preguntas en torno al complejo vínculo de la poesía y la literatura, en una actividad que se extendió casi dos horas.
En paralelo, en el Corredor principal del Complejo comenzaba la "Noche de Improvisación: Música+Escrituras", en la que una gran pantalla con una hoja en blanco donde, una tras otra, las palabras estaban siendo escritas, lanzadas, sentidas, en vivo, por alguno de los escritores presentes, se robaba todas las miradas del espacio. El acompañamiento de la banda Cuerpos, aportaba el clima y agudizaba las emociones que ya exudaban de la inmensa hoja y la actriz Cintia Morales circulaba entre las mesas donde la gente comía, leía, sentía, para increparlos sobre lo que pasaba ahí, en la hoja, en el cuerpo, en la vida. Bailaba, corría, recitaba algunas líneas del texto que seguía creciendo en la pantalla, ya con otras subjetividades, tal vez las mismas, interactuaba con los poetas y terminaba de ponerle el broche a una noche donde lo imprevisible de cada segundo vivido se hizo casi tan presente como la pantalla y cada una de sus líneas.


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