Inflación y empleo

Editorial 17 de junio Por
Consumo en baja e inflación en alza, una pésima combinación.

Malas noticias no faltan, más bien sobran. Es que a pesar de la baja de la inflación del mes de mayo, que estuvo en 1,3% y abrió un arco de esperanza, sin embargo el consumo no logra reponerse, especialmente en alimentos, que son siempre los que tienen los precios más movibles. Es que las ventas en ese quinto mes del año, tanto en autoservicios, supermercados o almacenes registraron una baja de 3,4%, quedando muy claro que allí se expresa el complicado momento que están pasando la mayoría de los hogares, en especial aquellos con menores ingresos.
Un dato llamativo es que el consumo cayó más en el interior con 4,6% que en la Capital Federal con el consignado 3,4%, siempre medido contra el mes anterior. Las ventas de alimentos cayeron 5,4% frente a una suba interanual de 29,5%, mientras que las bebidas se contrajeron 3,3% frente al 33,5%, los productos de limpieza en cambio registraron 3,5% y 21,1% respectivamente.
De acuerdo lo sostienen los analistas, todas las familias se encuentran de algún modo afectadas, sea en mayor o menor medida, con algunas categorías que dan cuenta de una base de comparación más bajas en períodos anteriores. Se destaca además que no se advierten buenas señales para el consumo, habida cuenta que el poder adquisitivo perdió 7 puntos el año pasado al cotejar salarios con inflación. Ahora, esto se continúa sintiendo.
En los niveles más altos, como es habitual que suceda, también hay un impacto negativo en el consumo pues dentro de un contexto de dudas como el que atravesamos es habitual que los gastos sean restringidos por las dudas, y además, el sector aludido tiene incentivos en otros tipo de inversiones.
Justamente esta reducción del consumo es uno de los factores que interviene muy directamente para que la inflación haya estado en descenso con el 1,3% de mayo, aunque ya existen versiones dando cuenta que en el presente junio se habría producido otro pico inflacionario que aleja la expectativa hacia la baja. En pocas palabras, por ahora no hay tendencia.
La otra mala es que la falta de trabajo afecta al 9,2% de la población, según datos oficiales del INDEC difundidos esta semana. Proyectado hacia todo el país se traduce en 1,7 millón de personas desocupadas, ubicándose el mayor nivel de desempleo en el Gran Buenos Aires con 11,8% y afectación de 639.000 personas. Se trata sin dudas, la mencionada, una de las zonas realmente calientes de la Argentina y en permanente estado de ebullición social.
La comparación que siempre se hace interanual esta vez no puede hacerse pues en los primeros tres meses de 2016 debido a la manipulación de datos que había hecho el kirchnerismo en el INDEC los índices no resultaban válidos. Si tomamos entonces desde que comenzó la nueva medición en el organismo, tenemos 9,3% en el segundo trimestre, 8,5% en el tercero y 7,6% en el cuarto del año pasado, contrastante esos números claramente con el 9,2% del primero de 2017, cortando la tendencia y volviendo a la suba.
En cuanto al subempleo, es decir aquellos que trabajan menos cantidad de horas a las de un empleo normal registrado, la desocupación fue de 9,9% equivalente a 1,83 millón de individuos, de cuyo total 1,2 millón están buscando la posibilidad de acceder a otro empleo. También en este caso se destaca el Conurbano bonaerense con 11,9% y 642.000 personas afectadas.
Además del Gran Buenos Aires, otros de los lugares realmente complicados por la falta de trabajo son la provincia de Catamarca con 10,8%, Mar del Plata con 10,4% y Gran Rosario con 10,3%, en tanto que en subocupación quien marcha al frente es Jujuy con 15,5%, Tucumán con 13,8%, Gran Buenos Aires 11,9%, La Plata y Mar del Plata 11,7%, Salta 11,3% y Gran Rosario 10,8% siendo los más complicados del país.
La situación es complicada y preocupante, puesto que estos índices de desempleo se registran en un marco de baja de consumo, lo cual adjudica un claro deterioro a las condiciones sociales. 
El mayor temor se focaliza en el Conurbano bonaerense con 11,8% de desempleo y 11,9% de subempleo, porcentajes que explican la situación de 1.281.000 personas.

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