Cómo surge la necesidad de tener algo de Los Beatles en mi vida*

La Palabra 17/06/2017 Por
por Rodolfo Vázquez - coleccionista y titular del Museo Beatle (Buenos Aires)
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archivo Museo Beatle - Ingreso al Museo Beatle en el complejo Paseo La Plaza de Buenos Aires

En un principio por azar. Me regalaron un disco cuando yo tenía diez años, y a partir de ahí fui enamorándome de la música de Los Beatles, primero la música, después sus letras, después sus vidas y después sus objetos. Y hoy es buscar objetos relacionados con el museo y con el atractivo que tiene el museo para la gente.

Qué música escuchaba de chico

La música  nacional y todas las grandes bandas: Bee Gees, Pink Floyd, Led Zeppelin, Deep Purple…

El estudio de la música

Dediqué pero muy poquito tiempo, después estudié la guitarra, tuve mi banda de música, pero siempre mal, no como para dedicarme a eso.

El primer objeto de Los Beatles para iniciar una colección

Empecé con un disco Rubber Soul, que fue el primero que me regalaron, si bien yo había escuchado Los Beatles y algún amigo también tenía algún disco. Ese fue el primero que llegó a mis manos. A partir de ahí tratar de conseguir otros discos, por razones económicas de mi familia también era bastante difícil, y tampoco porque salían más tarde acá, no había mucho material en Argentina.

Rarezas exhibidas en el museo

Hay un espacio dedicado a programas de películas donde en uno se anuncia el estreno de “Yeah, yeah, yeah” con Paul, George, John, y “Mingo”. Siempre tuve el interés de guardar cosas así y notas que salían en los diarios y las revistas. Fui consiguiendo, más adelante gente que viajaba, todo lo que fuera cumpleaños, Navidad, el día del niño en su momento, era pedir cosas de Los Beatles. Y después sí -después de la muerte de John Lennon- es como que quise ver todo lo que tenía, había cosas en distintos lados, pero desordenadamente, como un juntador de cosas. Siempre fui un amante del coleccionismo, me ha gustado juntar como todo pibe, álbum de figuritas seguro, autitos, soldaditos, muñequitos Jack, etiquetas de cigarrillos, cajitas de fósforos, llaveros, lo que podía. Y junté, junté, y me di cuenta que tenía mucho material que había reunido en todos esos años. Tuve la oportunidad de viajar a Estados Unidos justo después de la muerte de John y conseguí un autógrafo de John Lennon en una casa de remates. Fue el primer objeto que se me ocurría comprar de valor y fuera de mercado. Y ahí fue cuando decidí convertirme en coleccionista.

Un autógrafo de mucho valor en ese momento

Eran unos cuantos pesos, yo tuve que adelantar mis vacaciones y venirme antes por gastarlos. Recuerdo que entré a un lugar y estaba ahí colgado, y lo veía, lo veía, fui cuatro o cinco veces, y dije bueno, le dije a mi familia, disculpas pero lo voy a comprar. Había otras cosas en remate, de  muchísimo más valor que eso. Lo compré y decidí pasar de juntador de cosas a coleccionista. La diferencia está en que cuando empezás a ordenar las piezas como coleccionista uno busca las piecitas que faltan, ordenado, prolijo, buscar el lugar de cada cosa, limpiarlo y guardarlo, tener cuidado. Fue a principios de los ochenta. Y después, obviamente, mandar cartas, porque hoy es fácil con internet que si tirás un dato llueve información. Conseguí direcciones de Fans Club, mandé a muchos, algunos me contestaron y otros no, tuve la suerte que todo el mundo que me contestó lo hizo con muy buena onda, gente que me sugería otras direcciones, me contacté con gente que coleccionaba. Eso me abrió el panorama. Empecé a aprender, a conocer piezas y cosas que no sabía que existían porque coleccionar cosas de Los Beatles es infinito. Más allá de lo básico de todas las colecciones inglesa, norteamericana de discografía, y lo que uno ve en revistas, lo que hay en los países es interminable. Tengo hoy más de diez mil piezas, podría haber otra persona en otra parte con tanto o más, distintas que las mías. Cuando me preguntan qué compro ahora digo -ahora me mandan catálogo de objetos de todo tipo de la vida del conjunto- elijo una.  Y a eso agregarle toda la piratería.

Cómo se detecta la autenticidad

Al principio lamentablemente te comés alguna cosita de cuando empezás a juntar. Cuando algún chico empieza a juntar y me pregunta le digo que de movida, si puede, todo lo que vea de Los Beatles lo consiga o lo compre. Si no puede todo, lo que le gusta por lo menos. Porque la colección tiene  mucho que ver con lo que a uno le gusta, hay quienes juntan solamente discos, otros solamente muñequitos. A mí me gusta todo, y además hay períodos, si estoy con la discografía le dedico a eso, cuando aparece un muñeco le dedico a eso… Y hoy me pasa, es tanto el material que sale, y sigue, y sigue, y te ofrecen permanentemente, que trato de elegir piezas que son atractivas para la gente y para mí. Lo raro, lo lindo. Porque trabajamos mucho con los colegios, ya vinieron más de siete mil chicos de escuelas primarias y secundarias. Hay unas profesoras que se dedican a recorrer el museo, hablan en inglés, otras son de música, están para eso, a los más chiquitos les hacen buscar piezas para armar, dibujar, cantar canciones. Cuando son más grandes se arman sus bandas, hacen trabajos en inglés con la parte geográfica, la parte histórica. Entonces lo que trato de buscar es la sorpresa que les atraiga a los jóvenes. Por ejemplo de cada disco hay muchísimas ediciones diferentes, pero trato de poner uno de cada uno.

El objeto que más costó tramitar para incorporarlo al museo

Hubo varios. Una es la colección de Navidad que era para los Fans Club. La colección completa porque aparecen siempre de a uno. Otra es la cajita de chicles -y completa con todos sus contenidos envasados- que reproducen en miniatura los discos larga duración en una batea como en las disquerías. Lo que más cuesta es conseguir enteras las cajas completas, originales y en buen estado. Se lo compré a un coleccionista, pero igualmente aparecen en subastas. Al conectarse con tanta gente el coleccionista, hay mucho intercambio también. Hay muchísimo canje. Discografía argentina a mí me sirvió para cambiar por muchas piezas. Inclusive el disco Los Beatles de Argentina que es único en el mundo -es una recopilación de simples- lo cambié por uno japonés y otras cosas.

 ¿Hay objetos personales en el museo?

No. Es todo memorabilia y productos promocionales, y cosas que me han dedicado a mí. Está la guitarra de Tony Sheridan que fue el primer cantante de Los Beatles en su primer disco, también una guitarra del guitarrista de Paul Mac Cartney que vino y me la regaló. Originales de Los Beatles de los años sesenta prácticamente nada -inclusive lo que se dice que hay por ahí- porque si uno va al Beatles Story en Liverpool hay una sola guitarra de George Harrison, las demás las tiene su familia, porque él coleccionaba guitarras. Y no le daba guitarras a nadie. Pasa lo mismo con los trajes, son réplicas todos. Los originales los tienen ellos. Julian Lennon escribió un libro exclusivamente de todos los objetos del padre y tiene todo él.

El mercado de réplicas

Se pueden mandar hacer. Por ejemplo los trajes de Sargent Pepper que están en la vidriera de nuestro espacio, la tela costó bastante tiempo buscarla para que sea exactamente la misma y la pasamanería la mandamos hacer a Liverpool y la trajimos en el año noventa y siete. Algunos bordados no eran exactamente iguales porque ya no existían después de cuarenta años pero la misma casa que había hecho los trajes de Los Beatles para la tapa nos consiguió la más parecida. Tardaron casi ocho meses en mandarlas. Las figuras de los maniquíes las hicieron artistas argentinos.

*El texto pertenece a la entrevista realizada por Raúl Vigini a Rodolfo Vázquez

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