Un entrenamiento para la Selección

Deportes 14/06/2017 Por
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FOTO AFP EL CUARTO. Lo festejan Leandro Paredes -su autor- y Angel Di María.
FOTO AFP EL CUARTO. Lo festejan Leandro Paredes -su autor- y Angel Di María.
Un partido que solo se explica desde los dólares y desde la necesidad de convivencia en esta nueva etapa que el entrenador quiere comandar. Ahora se llama química y no sobra en los grupos de alta competencia por el grado elevado de vanidades y por lo tanto, el otro desafío de los jefes de equipo pasa por conseguir articular un tejido solidario; lo otro también resultará complejo y tiene relación con lo futbolístico.
Han servido estos partidos?
La primera respuesta como reflejo es negativa, no han servido para nada, ni siquiera el disputado ante Brasil, ya que la victoria fue insuficiente para justificar algunos actos de euforia y mucho menos por lo visto ayer en el estadio Nacional de Singapur, donde el rival ni siquiera ocupó el rol de partener.
La tentación recaudadora y la presión de los sponsors, empujan para celebrar estos convenios, pero que después cuando llega el momento de cumplir, es decir, viajar a lugares remotos y desgastar física y emocionalmente a un plantel, llegan los remordimientos.
La AFA necesita divisas, pero mucho más, reordenar la Selección Mayor y eso demandará un gran respaldo a Jorge Sampaoli y estos compromisos solo lo exponen a impostar el interés y a rotar jugadores cuyos rendimientos no deben ser tenidos en cuenta.
La estadística dirá que el 6 a 0 redondeó un distendido entrenamiento ante un equipo casi amateur y que al mensurar costo-beneficio, el mismo no es positivo, sobre todo, porque viajar al otro lado del mundo para que las evaluaciones sean tan poco consistentes, es imprudente y confuso.

SOLO UN TRAMITE
Acaso el único defecto de la actuación de este nuevo modelo, fue la demora en abrir el resultado; tal fue el grado de superioridad que esa distensión se fue tornando en subestimación y recién a los 24' después de un córner desde la derecha, Federico Fazio (el único defensor clásico que dispuso Sampaoli en la alineación inicial) tocó suave sin rivales y la victoria empezó a caer por su propio peso.
Hasta ese momento, lo único que se pudo ver fue el monólogo en la tenencia de la pelota y un rival que corría detrás de los acontecimientos sin poder llegar a ninguna parte, solo acompañaba y miraba.
Después vendrían una catarata de goles; Correa 6' más tarde, también en otra acción desde el lateral y frente a las debilidades de las marcas, no tuvo inconvenientes para anotar y cerrar la primera mitad de forma piadosa.
La sucesión de goles y oportunidades marradas en la segunda mitad, fue tan burda que el propio Sampaoli en la escueta conferencia de prensa, reconoció que el resultado final pudo haber sido para el asombro.
Alario y Banega salieron desde el vestuario para jugar el segundo tiempo, ya había terminado la práctica para Biglia y Correa; el técnico subió la apuesta con los jugadores de neto corte ofensivo a los que se agregaron más tarde Leandro Paredes e Ignacio Fernández.
A los 15' y 28' Papu Gómez y Paredes resolvieron rematar desde afuera del área y sus sueños de convertir los primeros goles con la casaca nacional se cristalizaron. Todo estaba permitido, incluso dos goles más cuando comenzaba a jugarse un absurdo adicional de 4 minutos; Alario y Di María con una sutileza propia del clima del encuentro, redondearon la media docena y el tiempo se agotó entre un austero saludo y el rápido viaje al aeropuerto sin declaraciones de los protagonistas.
Se cierra así el comienzo de la era Sampaoli, que atesorará la victoria frente a Brasil como una señal de la buena providencia que parece acompañarlo en los últimos años como uno de los argumentos para este meteórico ascenso en la consideración internacional.

EL GRAN DESAFIO
El técnico no se demoró demasiado en la conferencia ya que poco había por agregar y se fue raudamente para comenzar un largo regreso a casa; Argentina vuelve a ser su lugar de residencia, después de 15 años de peregrina tarea por el continente y en los últimos meses, por la Liga Española.
Ha tenido el buen gesto de atreverse a dibujar un proyecto con variantes en muchos frentes y esa apuesta define su personalidad y sus propósitos. Intuye que el hincha argentino le guiñó un ojo como no lo había hecho con sus antecesores y ese capital afectivo, cooperará avalando las decisiones más fuertes vinculadas al diseño del equipo y del plantel en general, que afronte la compleja agenda de eliminatorias.
El jueves 31 de agosto habrá que cruzar el charco y meterse en el mítico estadio Centenario a dirimir ese dilema que también alcanza a los dirigidos por el interminable "Maestro" Tabarez. Los dos equipos ya saben de antemano que una derrota compromete la clasificación directa a Rusia y según los resultados del resto, la del repechaje; en definitiva, esa final ya se está jugando en la cabeza de Jorge Sampaoli, del resultado, depende su destino y el de gran parte de una generación jaqueada como nunca antes, frente al desafío de un partido cornisa.

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