Rafaelinos cumplidores

Editorial 14/06/2017
Los contribuyentes de la ciudad cumplieron casi 76% en el pago de la Tasa Municipal en el primer cuatrimestre.

Definitivamente, los ciudadanos rafaelinos son buenos contribuyentes, siendo ratificado este concepto en una nota periodística, con formato de informe, publicada por este Diario días atrás, la cual sin dudas merece destacarse en vista de lo expuesto. Es que de esa manera lo certifica el muy buen cumplimiento que existe en el tributo de la Tasa General de Inmuebles, al repasarse lo ocurrido en el primer cuatrimestre del presente año, en el que se alcanzó el 75,97 por ciento, nivel que se encuentra entre 4 y 5 puntos por encima del promedio histórico. 
Justamente, la existencia de este muy buen nivel de pago es de por si para destacar, pero lo es todavía más por darse en el marco de un presente bastante complicado desde lo económico-social, cuando el salario ha resignado poder adquisitivo y se hace cada vez más complicado el poder llegar a fin de mes, pues los gastos han ido mucho más rápido que los ingresos en los últimos tiempos, y eso, justamente donde más impacta es en el presupuesto familiar que debe comenzar a sufrir recortes, para tratar de adecuarlo a las circunstancias. Sin embargo, a pesar de lo señalado, en estos primeros cuatro meses de 2017 el pago de los contribuyentes ha sido incluso por sobre el promedio histórico, constituyendo entonces un hecho para destacar.
De todos modos corresponde formular algunas salvedades, pues la tendencia de pago puede irse modificando, ya que el mes de abril, el último que completó el cuatrimestre, aún siendo alto con el 72,42 por ciento estuvo algunos puntos por debajo del promedio del cuatrimestre, lo cual podría estar estableciendo una tendencia para estos segundos cuatro meses del año e ingresar de tal forma en un período de contracción en cuanto a los niveles de cumplimiento. Razón por la cual, habrá que aguardar para ver el curso de los acontecimientos inmediatos y poder así disponer de una perspectiva más ampliada para determinar lo que acontecerá en el año.
Un aspecto que debe ser aclarado por la influencia que pudo haber tenido en el elevado cumplimiento de enero a abril es que al comienzo del año se distribuyeron en forma la íntegra las boletas de la Tasa General de Inmuebles del primer semestre, por lo cual es muy factible que un importante porcentaje haya optado por el pago total -que significa obtener algunos beneficios-, además de concretar esa misma operación integral aquellos que tienen un poder adquisitivo más importante y de tal manera evitan tener que ir escalonando los pagos. Aunque, también debe ser consignado que para casos de comparación, en años anteriores existe igual perspectiva que la referida.
Más allá de todos estos planteos y supuestos, lo real es que de enero a abril el cumplimiento efectivo de los contribuyentes de la TGI fue casi del 76 por ciento, resultando un episodio destacable, que también encuentra respaldo estadístico. Es que en la aludida nota de este Diario se apela también a ciertos antecedentes en la materia, recordándose por ejemplo que hace 15 años, exactamente en 2002 cuando se vivió una durísima crisis y la recaudación había experimentado una fuerte crisis -al igual que en los ámbitos provincial y nacional- en porcentaje alcanzó uno de los índices más bajos, para comenzar a recuperarse en los años siguientes con 63,98% en 2003, 68,98% en 2004, 70,34% en 2005, 73,49% en 2006 y un definitivamente afianzado 75% en 2007, contabilizándose en ese lustro una recomposición de casi 18 puntos.
Este tributo se mantuvo hasta el presente, en que en el medio de una crisis bastante sostenida desde el punto de vista social, habiendo sido en el lapso aludido superior al promedio con ese 75,97%. Recordemos también que se trata de la imposición más común de las que se aplican, pues la Tasa debe ser abonado por todos los inmuebles de la ciudad, alcanzando por lo tanto a todos los propietarios, y también a quienes alquilan, ya que los contratos trasladan a los inquilinos la obligación del pago de este impuesto. 
Esto habla muy en favor de la responsabilidad de los rafaelinos en cuanto a hacer frente a sus obligaciones impositivas, en este caso de neto corto local.

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