En busca de… Jorge Toloza, músico

La Palabra 22 de abril Por
Es hora de cantar. Su voz enaltece la música popular. La versión que logró en el tema Volver en guitarra es un homenaje a su creador Roberto Galarza. Y su participación en grandes formaciones de música del litoral le permite atesorar una trayectoria que se mantiene vigente con el paso de las décadas. Ameno y gentil en su charla cuenta los momentos trascendentes de su rica historia profesional por los escenarios y lo comparte con LA PALABRA.
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Encuentro intenso: Horas de charla para compartir vivencias entre Jorge Toloza y LA PALABRA.- Foto: Archivo La Palabra

LP - ¿Cómo es la vida del cantor?

J.T. - Ah… bueno… la vida de un cantor… mirá qué linda pregunta que me hacés… Te voy a contestar con mi experiencia… Cuando comencé a querer cantar, empecé estudiando guitarra, después un amigo vecino, paraguayo, con quien no nos tuteábamos,  me dijo un día “usted tiene que cantar”. Le decía que yo quería tocar la viola.

Y cada vez que me veía me volvía a decir que yo tenía que cantar. El tenía un arpa india con cuerdas de tripa. Y un día me preguntó: “¿pero usted no sabe cantar nada?”. Sí, le dije, cuando iba a la escuela cantaba Pájaro chogüí.

“A ver cántelo”. En Sol Mayor le dije y canté lo que sabía. Después llamó a la mujer, a la hija para que escuchen. En otras reuniones mis amigos me decían que tenía que cantar. Pero yo quería tocar la guitarra.

Y en un de repente el hijo de un amigo, el B. B. Muñoz, que después se fue a España, formó el dúo Fedra y Maximiliano, me invitó a la casa para cantar un par de temas, una milonga y Pastor de nubes. El chico desde otra habitación escuchando me dice “Jorge cantás muy bien”. Me sugiere preparar dos temas para grabar en un sello importante.

Y allí empezó todo porque fui a buscar un profesor de canto. En la calle Corrientes encontré a Carmelo Iso y empecé a estudiar canto con él. Esa prueba no se hizo porque el profesor quiso que espere hasta acomodar las cuerdas y mi amigo se fue a España y no volvió. Y no sé por qué salgo siendo cantor. Tendría veintipico de años.

LP - ¿Dónde nació?

J.T. - En Avellaneda, provincia de Buenos Aires.

LP - ¿Cómo fue su relación con el repertorio que después se identificó con el chamamé?

J.T. - Al comienzo cuando empecé con el canto después tuve que dejar los estudios de música porque me venían a buscar para ir a cantar. Cuando me escuchó cantar Gabino Correa que estaba en la Dirección de Cultura de Avellaneda me dijo que vaya a trabajar a cultura.

Recuerdo que la primera zamba que canté fue Achalay mi mama de Angelito Linares que es mi amigo querido. Después empecé a armar un repertorio de zambas, chacareras, gatos, escondidos. Un amigo me dice que tengo que ir a integrar un trío melódico al estilo de Los Panchos.

Empecé a trabajar y vi que en las peñas faltaba otra parte y entré a buscar temas de Oscar Valles, de Aníbal Sampayo, eso entró a gustar porque nadie lo hacía y tuve mucho trabajo con eso. Después empecé a agregar temas de chamamé, apareció el Cholo Aguirre, y fui entrando por ahí. Y me gustó.

Conozco a don Damasio Esquivel que me conoció en una reunión de Villa Devoto donde me había invitado Alberto Ocampo el de los Changos violineros. Estaban  Las Voces Blancas. Alberto me sugirió que lo acompañemos a Damasio. Me dijo que cante algo y me pidió El desparramo y un par de temas más. Damasio me llamó después para tocar con él pero no me decidía. Yo seguía con mi carnicería.

Un día Esquivel me esperaba en el Círculo Santiagueño de Flores y fui. Cuando entro Damasio estaba actuando y empezó con la introducción de El desparramo. Mi amigo me decía que eso era para mí y yo le decía que no. Pero no cantaba nadie en el escenario. Damasio me entra a mirar y me hace subir para que lo cante.

Fue muy sorpresivo porque en un salón con gente que baila empezaron a mirar y a aplaudir, había que repetir el tema. Y el locutor me cuenta que yo tenía un don porque la gente que bailaba se detenía para mirar al cantor. Hablé con don Damasio y entré a la esencia de lo que es el chamamé. Estuve con él un par de años y grabé dos discos y anduve en giras. Pero seguía de carnicero. Una etapa muy linda, muy positiva. Dejé cuando me di cuenta que quería otra cosa.

En ese ínterin me llama un amigo Catalino Domínguez Guerra que era asesor del sello Polygram para decirme que en tal lugar me estará esperando Ernesto Montiel. No lo podía creer. Tuve que ir a la casa de Montiel sobre la Avenida General Paz. En ese momento no estaba él y me atendió su esposa doña Juana. Me explicó lo que era el cuarteto, las obligaciones, y un montón de cosas. Le agradecí. Me dijo que vaya al día siguiente. Voy y estaban ensayando con Lidio Reyes y Lucas Falcón.

Habían grabado el disco De serenata y hacen la introducción para que lo cante entre mate y mate. Me propone una oferta de trabajo y me hace ir el viernes de traje oscuro y corbata.

Nos llevó a todos en su Chevrolet Impala y ahí debuté con Santa Ana hasta que Montiel murió en el setenta y cinco. El había arreglado una gira por todo el país con Docta producciones. Hicimos dos salidas y yo cantaba siempre el mismo tema De serenata. Fueron los últimos tres años con el cuarteto.

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Cantor popular: Jorge Toloza sigue recibiendo el afecto de la gente en cada ocasión. Foto: Archivo Jorge Toloza

LP - ¿El cuarteto Santa Ana sigue sin Montiel en ese momento?

J.T. - Cuando Montiel se enferma no podía tocar el acordeón. En ese momento se estaba produciendo un programa especial de la historia del cuarteto para la televisión. Yo necesitaba trabajar y se lo planteé a don Ernesto.

Pero lo iba a visitar y llamaba por teléfono hasta que falleció. Al tiempo doña Juana cuenta que su esposo le dijo que en la continuidad del cuarteto quería que sea con Carlos Talavera.

LP - ¿Y usted sigue solo?

J.T. - Ahí sigo solo. Después del Mundial 78 quería dejar y dejé. Volví a la carnicería. Después de un tiempo voy a Caballito a una peña con Coco Díaz, me encuentro con un productor y un día aparece en mi negocio con una oferta para trabajar. Vino como tres veces, me convence.

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Un lugar especial: El dúo Toloza-Santa Cruz en el Centro de Culturas Nativas “La Panadería”, Burzaco que se organiza en la cuadra de la empresa. Foto: Archivo Jorge Toloza 

LP - ¿Cuándo aparece Vicente Cidade?

J.T. - Y Cidade aparece en los ochenta conmigo. Un día estaba en la casa de un amigo y un vecino me dijo que me quería acompañar y viene con un violín. Me hizo cantar y él me acompañaba.

Había sido músico de una gran orquesta típica. Nos grabaron ese día y me dieron ese casete que lo ofrecí a Microfón pero no me dieron bolilla. Entonces le cuento a ese productor que quiero grabar con violín. Me aceptó la propuesta. Hablo con Alberto Ocampo para buscar el violinista, me dio un teléfono, hablo con Vicente Cidade que estaba retirado y se sumó.

Después conseguí el acordeonista que me costó porque nadie quería hacer chamamé con violín y se sumó Héctor Coria con acordeón a piano que lo manejaba muy bien, y el guitarrista Esteban Gatti que tocaba con Ramona Galarza. Le dimos dos temas grabados al productor. A la semana vino diciendo que teníamos que hacer dos discos: “uno cantando usted y otro todo instrumental”.

Grabamos el instrumental de un tirón. Y un día escuchando Radio Colonia que pasaba música nuestra porque había un espacio comprado por Microfón además, anuncia al Grupo Purajhey.

Cuyo nombre nos había dado un mozo que nos atendía en un bar con los muchachos. Era publicidad intensiva y salieron a comprar los discos. Eso motivó que saliéramos a trabajar. Empezaron a aumentarse las actuaciones y tuve que dejar otra vez la carnicería (risas). Después se graba el segundo disco con cantor. Al grupo lo mantuvimos como diez años.

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Trayectoria: Jorge Toloza (último) integrando el Cuarto Santa Ana dirigido por Ernesto Montiel (con el acordeón verdulera).- Foto: Archivo Jorge Toloza

LP - ¿Después del conjunto siguió cantando solista?

J.T. - Sí. Y lo sigo haciendo. Dejé varias veces de cantar pero siempre volví. Y actualmente estamos con el bandoneonista Luis Santa Cruz, santafesino. También es un caso imprevisto. Fui a un homenaje al Cuarteto Santa Ana invitado por doña Juana Montiel donde fueron los primeros guitarristas del conjunto.

Allí encuentro a Santa Cruz con otros músicos. Ninguno de nosotros actuó ese día. Empezamos a charlar y Luis que estaba al lado mío le da el teléfono a otro músico, y veo que es un número parecido al mío en el comienzo. Ahí vi que éramos vecinos. Nos empezamos a comunicar desde esa vez. Lo invito para ir a un programa de radio que hacía Roberto Garayalde. Cantamos y empezaron a llamar al programa para contratarnos.

Decidimos armar repertorio con Luis y presentarnos en el programa de Coco Díaz en Radio Nacional y en otros espacios. Fuimos a una bailanta de La Boca que hacía un amigo y cuando entramos nos empezaron a aplaudir. Ahí nomás el organizador nos hizo actuar, y al final nos venían a comprar el disco compacto. Y desde ese tiempo seguimos presentándonos con el Dúo Toloza-Santa Cruz. 

por Raúl Vigini

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