“Haber protagonizado este cambio a nivel provincial es un orgullo”

Policiales 04 de abril Por
EL FISCAL ARIETTI FINALIZA SU FUNCION EN RAFAELA Y SE DESPIDIO DE LA COMUNIDAD A TRAVES DE LA OPINION
FOTO J. BARRERA CARLOS ERNESTO ARIETTI. El saliente Fiscal Regional será recordado como el primero que tuvo Rafaela.
FOTO J. BARRERA CARLOS ERNESTO ARIETTI. El saliente Fiscal Regional será recordado como el primero que tuvo Rafaela.
El primer fiscal regional penal que tuvo Rafaela en su historia, Dr. Carlos Ernesto Arietti, concluye su período de seis años al frente de esta Fiscalía Regional 5 con sede en Rafaela, para asumir desde el 5 de abril -por concurso y elección del Gobernador- la titularidad en la Fiscalía Regional 1 con sede en Santa Fe, la cual abarca siete departamentos provinciales.
En la jornada de la víspera el saliente Fiscal Regional brindó una entrevista en exclusiva a LA OPINION.
Arietti supo ser guía, impulsor y protagonista de la reforma procesal penal en la provincia en el nuevo sistema inquisitivo, con juicios orales y públicos, que está en uso desde el 10 de febrero de 2014. Cabe recordar que su puesto será ocupado por el hasta ahora fiscal de la Unidad Fiscal Especial local, Dr. Diego Fernando Vigo.
Justamente en la tarde de la víspera, unos diez fiscales electos por el gobernador Miguel Lifschitz para ocupar esos cargos, -luego de los concursos y elevada una terna-, eran entrevistados por la Comisión de Acuerdos de la Legislatura provincial quien tendrá que confirmar la elección de cada fiscal regional hecha por el Gobernador.

ENTREVISTA
- Haber formado parte del equipo de primeros fiscales regionales de la Provincia, inaugurando una nueva etapa en cuanto a la aplicación del Código de procedimientos penales en Santa Fe debe haber sido un gran desafío. ¿Siente que cumplió sus propias expectativas en lo personal?

- Sí, haber protagonizado este cambio a nivel provincial es un orgullo. Hoy la administración de justicia en materia penal es transparente, los jueces, fiscales y defensores trabajan de manera pública. Los ciudadanos, los periodistas, las organizaciones sociales y los representantes políticos pueden asistir a las audiencias para enterarse de lo que sucede. Y esa es una herramienta de control formidable. La contracara de ello es la responsabilidad con la que los medios, la política y los ciudadanos tienen que conducirse para ejercer ese control de manera racional y honesta.

- En cuanto a la persecución de los delitos y sus resultados, ¿cree que deja la misma Rafaela que encontró cuando asumió? ¿O ve que las cosas han cambiado para mejor?

- Creo que el principal cambio es la instalación de un nuevo órgano judicial: el Ministerio Público de la Acusación. Su diseño está pensado para coordinar mejor las tareas de persecución penal, organizar investigaciones complejas, responder de modo flexible ante nuevas conductas delictivas.
Desde luego, la consolidación de la Fiscalía llevará su tiempo. Pensemos que el 10 de febrero de 2014, comenzamos con 3 fiscales y una línea de teléfonos fija para atender una región que va de San Martín de las Escobas a Gato Colorado. Países enteros caben en esa extensión. Paulatinamente se fueron incorporando más recursos y eso repercute en la mejora progresiva del servicio. Falta mucho, pero estrictamente en materia de persecución penal, hoy se cuenta con una herramienta que antes no se tenía.
Y ello hace, por ejemplo, que los reiterantes mayores de edad, tarde o temprano reciban una condena. También, que ante el incremento de homicidios y abusos de armas que se vivió entre fines de 2014 y mediados de 2016, se pudo responder con rápidas condenas a los responsables mayores de edad.
Obviamente, todo esto en un marco institucional, porque la fiscalía actúa en un sistema que incluye a los jueces, que son los que en definitiva deciden aplicar o no una pena, y defensores públicos o privados, que tienen un deber de lealtad para realizar su trabajo sin obstruir la administración de justicia.

- ¿Porcentualmente creció el número de condenas por delitos? ¿Esto contribuye a que los rafaelinos gocemos de mayor seguridad?

- Existe una fuerte corriente que intenta vincular a la administración de justicia con la seguridad, cuando en rigor se trata de dos áreas diferentes. Por algo en el Poder Ejecutivo -tanto nacional como provincial- existe un Ministerio de Justicia y otro de Seguridad.
La seguridad tiene que ver con la cantidad de delitos que ocurren, su prevención por la Policía, sus causas sociales en las que las instituciones y la sociedad están involucradas.
El Poder Judicial actúa después que los hechos ocurren -no se puede juzgar a quien no cometió un hecho-. Y actúa con diversas herramientas que intentan recomponer la paz social perdida. La más relevante es la pena de prisión efectiva en los hechos graves, pero no es la única. Dicho esto, vale señalar que en la teoría jurídica, existen posiciones que sostienen que la aplicación de penas tiene por efecto prevenir la comisión de delitos, sea por parte del delincuente como del resto de la sociedad. Pero también existen otras teorías que niegan rotundamente que eso esté probado científicamente. Es un debate abierto.
Lo que sí es cierto es que aumentaron en los últimos tres años la cantidad de hechos que reciben condena o probation, y específicamente, se dictan más penas de prisión efectiva y más prisiones preventivas. De hecho, en los últimos años, la alcaidía policial de Rafaela está permanentemente saturada con detenidos.

- Ud. fue un gran promotor de la construcción de una cárcel regional. ¿Cree que esto es una materia pendiente que queda de su gestión? ¿Los rafaelinos fuimos muy lentos o complicados para resolver este tema?

- No es algo que pueda decidir la Fiscalía o el Poder Judicial, son los otros poderes del Estado los que deciden y administran los recursos del Servicio Penitenciario. Y el Estado viene anunciando y concretando inversiones millonarias en el resto de la Provincia.
Lo que yo siempre he señalado, ante las reiteradas consultas que me hacen desde los medios, es que si se pretende tener más presos, hay que construir lugares para alojarlos. Si no se quiere tener una cárcel, entonces no se puede pretender más presos. Las dos pretensiones juntas son contradictorias. Y tampoco puede generalizarse afirmando los rafaelinos somos esto o lo otro. Como en toda comunidad, existen personas razonables y bienintencionadas, otras irracionales que opinan sin saber, y otros -los peores- que saben pero intentan confundir a la opinión pública -en este tema o en cualquiera- porque tienen intereses mezquinos e inconfesables.

- ¿Cuál fue el caso más emblemático de este período? ¿Y el de más difícil resolución?


- Una investigación significativa fue la desarrollada por los hechos ocurridos en la Comisaría de Frontera, por prácticas policiales aberrantes.
En el caso se arribó a la condena de funcionarios involucrados, y sentó un precedente importante -a poco de comenzar a funcionar la nueva Fiscalía- acerca de lo que no íbamos a tolerar en la lucha contra el delito. Pero por eso mismo, la Fiscalía fue difamada a lo largo del proceso, por las personas interesadas en mantener modos clandestinos de dominar la calle y utilizar a los jóvenes en situación de vulnerabilidad.
En cuanto a casos difíciles, todos pueden presentar algún grado, más aún con la reticencia que tenemos de parte de la población a colaborar en las averiguaciones. El doble homicidio de Frontera era uno de ellos y la investigación arrojó resultados positivos a los pocos meses, aunque no pueda dar detalles por haber pasado al fuero federal.
Otros fueron los homicidios de mujeres jóvenes ocurridos en Ceres o Villa Minetti, que conmocionaron a esas localidades y en los que las investigaciones también dieron resultado positivo. Hubo otros casos, como las condenas por explotación económica de la prostitución, la desarticulación de bandas como la dedicada a estafas telefónicas que operaba desde Córdoba, el juicio oral realizado en Rafaela por la muerte de una mujer que finalizó en una condena sustentada en prueba científica, el dictado de sentencias en plazos breves de 48 horas. Son muchos los casos relevantes, es imposible mencionarlos a todos.

- Haber sido designado Fiscal Regional de Santa Fe es un paso adelante en su carrera. ¿Qué espera de esta nueva etapa?

- Si la Legislatura aprueba el pliego, será un desafío profesional enorme. Son siete departamentos, cada uno con su complejidad, incluyendo la problemática de la capital de la Provincia. Mi objetivo allí será, gradualmente, reorganizar el trabajo de la Fiscalía.

- El mejor recuerdo que se lleva...

- En lo laboral, haber compartido estos años en Rafaela con personas altamente profesionales y que tienen una dedicación extraordinaria. Y en lo personal, haber formado una familia, haberme hecho de un grupo de amigos leales, y haber conocido a tanta gente íntegra y cabal a las que siempre voy a recordar con aprecio.

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