En busca de... Rubén Tolosa

La Palabra 01/04/2017 Por
Su infancia vuelve caminos Nacido en Las Breñas, tierra chaqueña, el destino le permitió llegar a la capital provincial para formarse en la profesión y sin alejarse del arte emprendió hacia la geografía porteña donde se radicó. Sin olvidar su origen, con el canto fue modelando un tributo a su tierra y convertido en representante de esa Razachaco que bautizó el inmortal poeta Adolfo Cristaldo, permanece llevando la bandera de sus coterráneos en alto.
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1 / 2 - archivo Rubén Tolosa - Emprendedor: Rubén Tolosa asumió un homenaje permanente a la cultura de su provincia

LP - ¿Recuerda el inicio de su participación activa en el ámbito cultural?

R.T. - Esto arranca cuando terminé mi secundario, enganché un trabajo a mediados de la década del sesenta en Resistencia, porque soy oriundo de Las Breñas, Chaco. En aquel momento buscando otros destinos llegué a Resistencia y ahí me tomaron una prueba en el Coro Polifónico e ingresé. Después conseguí un interinato en la principal biblioteca de la provincia, la Biblioteca Profesor Leopoldo Herrera. Y ahí conocí al maestro y escritor Aledo Meloni ya que se había jubilado como docente y lo habían contratado para hacer un archivo periodístico y fichaje de temas relacionados con lo económico y social del litoral. Pero ya venía imbuido yo con la inquietud de joven, inexperto, de poder bucear en estos escondrijos, con mi antecedente de canto y de música que había tenido en mis orígenes de adolescente en mi pueblo. Esto me sirvió para poder profundizar esa inquietud. Y ahí tomo contacto con el primer libro de Meloni “Tierra ceñida a mi costado” en el sesenta y cinco. Después gano una beca en el Fondo Nacional de las Artes y voy a Buenos Aires a terminar mi carrera de bibliotecología. Allá arranca la historia de mi libro “Trenzador de palabras” donde está condensada toda la vida y la obra de Aledo Meloni. El caso de Meloni lo tomé como epicentro pero hablo de todo el condimento del desarrollo cultural, del crisol de razas y de un montón de aspectos. El libro tiene un disco de temas con poesías musicalizadas.

LP - ¿Cómo concibió la producción discográfica “Chaqueñero”? ¿Cumplió el objetivo con esa obra? ¿Dónde pudo llevarla?

R.T. - Lo más significativo y lo más representativo de los poetas que han tenido más trascendencia en el Chaco están allí bosquejados. Son todas poesías musicalizadas por mí, y trato de no limitarme en la producción. Esta es la inversión de mi vida. Estoy consagrado a trabajar en esta línea, alguna vez tengo algún reconocimiento, pero me interesa ir un poquito más allá de la temática. Hoy lo de León Tolstoi “Pinta tu aldea y pintarás el mundo” está medio relativizado porque si no tenemos el apoyo de los difusores estamos muertos.

LP - Podemos confirmar que su propuesta es hacer visible la cultura de su provincia natal.

R.T. - En todos los trabajos está esa consonancia. Ver la luz desde una dimensión. Nací en el Chaco, me crié en el Chaco, me fui de muchacho a Buenos Aires, donde me quedé y seguí desarrollando mi actividad, pero sigo fecundando eso que recibí del crisol de razas y de todo lo que voy atesorando con mi dedicación. Acá no hay un objetivo comercial, es lo que menos me importa.

LP - ¿Cuándo llegó a la música y a la literatura?

R.T. - La literatura me llega desde el momento en el que tomé conciencia de estas cosas, cuando prácticamente terminé el secundario en Las Breñas. Estando en Resistencia cuando ingresé al coro ya se me empezó a abrir el abanico de posibilidades con la curiosidad propia que uno tenía, y con todo el conocimiento de la música que tenía incorporado me pareció que lo más representativo era ver la identidad de la cultura chaqueña porque está atomizada. Porque tenemos la influencia de los quichuas por Santiago del Estero, la guaranítica del norte muy fuerte, y la influencia también de los salteños y toda la música del altiplano que viene allá por el oeste chaqueño. Y unido al lugar donde nací en el que convergían más de treinta comunidades del mundo, en particular eslavos. Tenía mucha influencia guaranítica, se escuchaba mucho el chamamé, el arpa, Samuel Aguayo, Paraguay. Pero a veinte kilómetros se escuchaba mucho chacarera porque en Charata había solamente italianos, españoles y alemanes, en cambio en Las  Breñas había además de esos, había yugoslavos, checos, búlgaros, una dimensión de comunidades del mundo donde cada uno con sus costumbres, con sus iglesias, con sus culturas. Todo acrisolado. El camino que se vislumbraba era a través de la poesía de los representantes de esos pueblos. Una profesora me dijo una vez que la poesía no es vehículo suficiente porque tenés que adicionarle la música. Cuando llegué a Buenos Aires y me preguntaban cuál era la música del Chaco no tenía qué responderle, entonces me puse a estudiarla.

LP - ¿Con qué instrumentos se acompaña?

R.T. - Estudié un poquito de guitarra pero después fui al instituto de música nuevo en Resistencia. Pero soy más que nada intuitivo. Armo el entramado musical, trabajo muchos  los arreglos, y me nutro de muy buenos músicos, artistas de primer nivel.

LP - ¿Cómo y por qué decide llegar a Buenos Aires?

R.T. - Tenía una gran curiosidad por evolucionar. En Resistencia entré al Coro Polifónico, me fue muy bien, estuve con ellos seis años y cuando ingresé a la biblioteca, al año siguiente se abrió un curso de bibliotecología en la Universidad del Nordeste. Hice el curso de técnico bibliotecario allí y al finalizar salió un concurso para hacer la especialización de la licenciatura en Buenos Aires auspiciado con una beca por el Fondo Nacional de las Artes. Y es el motivo por el cual llegué a Buenos Aires. Después surgieron varias situaciones y me vi impedido de regresar, cuando quise hacerlo en la década del ochenta lo que me ofrecían ya no me convenía para volver. Hasta mediados de los ochenta fui Director de la Biblioteca de Parques Nacionales, que es una institución muy noble dedicada a la conservación de la naturaleza.

LP - Sabemos que el músico y el poeta se llevan el paisaje de origen con ellos adonde estén. En el caso de usted, ¿cómo mantuvo el contacto para seguir pensando en chaqueño?

R.T. - Viajo las veces que puedo, pero más que nada vivo arraigado en el deseo de dar un reconocimiento a esa generación con la cual tuve contacto que me ha formado. Situación que no sucede con la generación actual que no conoce y está totalmente invadida e influenciada. Es otra dimensión. No tiene arraigado el sentimiento. Es muy difícil encaminar esto.

LP - Otros trabajos de su autoría.

R.T. - Un homenaje a Malvinas.

LP - En libros también tiene otros títulos de contenido regional.

R.T. - Estoy terminando una segunda edición actualizada y mucho más completa de la vida y obra del poeta Mario Nestoroff, hijo de crisol de razas de origen búlgaro que va a ir acompañado de un disco con su poesía y la de otros poetas del Chaco. El título del disco va a ser “Canto al Chaco”. Y después de esto estamos trabajando desde hace bastante tiempo con una edición dedicada a Ramón Ayala. Con muchas obras que él compuso andando por el Chaco como El cosechero, El mensú, El cachapecero. Y después seguiré con los poetas chaqueños.

LP - Una síntesis de una vida dedicada al arte y a la cultura popular.

R.T. - Solamente una persona con inquietudes, con un deseo de poder llegar a la gente y poder transmitirle todo este sentimiento que traemos hilvanado desde nuestra juventud, con la vida del Chaco, con la vida de su cultura, con la vida de su identidad, que todavía está en camino de ser integrada. El último tema que tengo en mente es de un poeta de origen santafesino, Serafín Ricci, que es otro personaje muy representativo de la cultura chaqueña. Se formó en Paraná, se radicó en el Chaco, trabajó como profesor del secundario en Charata y tuvo una vida que transcurrió de manera poética.

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