De qué manera llegó la música a mí*

La Palabra 25 de marzo Por
por Miranda Nebbia - Hija de Litto Nebbia, productora y docente (Buenos Aires)
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archivo virtual - Siempre juntos: Litto y Miranda en Badía y Cía. Canal 13 en 1986

No toco ningún instrumento, de chica aprendí algo de piano con mi abuela paterna, pero tenía que ver más con una actividad en la relación de abuela a nieta. De hecho cuando falleció mi abuela nunca más toqué. Con mi otra abuela tendría otra relación. Y la música estaba en mi casa todo el tiempo presente, como metida con naturalidad. El trabajo de mi viejo era como el de cualquier otro padre, yo no lo vivía como que tenía un trabajo especial. Era como cualquier otro papá.

Otros recuerdos de la abuela paterna que fue quien acompañó a mi papá en su proyecto

Mi abuela fue muy compañera con él, de hecho vivía en el mismo lugar del estudio. La casa originalmente la compraron para que viviera mi abuela y a ella se le ocurrió que hicieran el estudio porque le quedaba muy grande y me parece que también era una forma para ella de participar en la vida de él. Y me parece que todos los que nos relacionamos con él lo hacemos de la misma forma. Siempre los encuentros, la conversaciones, lo que uno hace, la forma de relacionarse tiene que ver con la de compartir un interés, una curiosidad o lo que sea. Siento que es así, y siento que él se relaciona así con todas las personas. Y con mi abuela me parece que pasaba igual. Aunque mi abuela era compañera incondicional, no creo que encuentre otra similar porque estaba a plena disposición de él. Muy compañera y  muy reservada, creo que tenían un vínculo especial que pasaba por el compartir cotidiano, compartir intereses.

Qué aporte le hice al proyecto que Litto lleva adelante a partir de Melopea

Mi papá había empezado su emprendimiento con respecto a las imágenes bastante tiempo antes de que yo me introdujera en este tema. Te diría que cuando empezó a grabar todos los discos de tango en los noventa creo que el hecho de que estos grandes del tango grabaran acá, le parecía que tenía que registrar en imágenes lo que estaba pasando. Y a raíz de eso -de pensar que iba a ser el último registro de aquellas personas que no grababan hacía tanto en sus sellos originarios y en ningún lado porque nadie los quería grabar- creo que fue lo que lo motivó a registrar las imágenes. Y después le encontró un destino a eso. Hicieron los programas de Melopea que se pasaron por en Canal Volver. Ahora un poco lo que estamos haciendo es tratando de recuperar algo de esos programas por ejemplo porque quedaron como anclados en Volver, y de hecho un montón de ellos se perdieron, y buscamos de dónde sacarlos, pero en ese momento se grabaron muchísimas cosas. Yo tenía quince años más o menos en esa época y no participé de eso. Sí, ahora recuperando ese material del que tal vez saquemos un dvd de tango. Pero después cuando terminé el secundario empecé a estudiar cine y compramos una cámara, empecé a grabar, a hacer clips y a grabar recitales. Básicamente lo que pasaba en el estudio. Y de hecho cuando grabaron los nueve discos de la colección de rock argentino lo que hicimos fue que cada vez que iba alguien a grabar prendíamos la cámara, grabábamos, intentábamos al menos que de cada uno que venía teníamos al menos un clip y con eso se armó un dvd que nosotros lo describimos como “la cocina de grabación” pero es como que todos los dvd que hacemos tienen ese espíritu. Porque lo hacemos juntando material tal vez de varias calidades distintas, tomando algo de archivo, algo más actual, por las condiciones en las que grabamos, y también fundamentalmente porque el objetivo es registrar y poder editarlo. La verdad es que si hiciéramos una superproducción no podríamos editar nada, entonces  la idea es poder registrar y poder editar lo más posible, y lo vamos haciendo como podemos.

Pioneros en el tema en tiempos donde no se estilaba filmar las grabaciones

Sí. En realidad, siempre, los materiales que nosotros grabábamos, salvo lo de los tangos de Melopea en Volver, nada terminaba en la televisión, todo terminaba en formato dvd porque nosotros producíamos y editábamos ya que era lo que podíamos hacer. De la misma forma que funcionamos con los discos funcionábamos con los dvd, en Melopea no hay una persona que salga a vender. Cualquier persona que grabe en Melopea te va a decir la forma en que se graba, cómo se editan los discos, que es todo muy casero y a puro pulmón.

La vigencia de ese proyecto

Sí, depende. Acabamos de terminar uno de Virgilio Expósito, y parte del material son imágenes de un archivo fotográfico que no teníamos de la zona de Zárate que es donde nació Virgilio. Y nosotros teníamos algo de los programas de Volver donde él estaba, y cuando había tocado en la Biblioteca Nacional con Fats Fernández y con mi viejo, y después creamos cosas nuevas.

El material está a la venta

Sí. Alguna vez hemos editado con algún diario un dvd, muchos son de recitales de mi viejo, todo lo de Los Gatos Salvajes, de Los Gatos, de la reunión, muchos son muy de autor de  mi viejo cuando le quedan canciones que no están en sus discos y hacemos un dvd o grabamos nuevas versiones.

*El texto pertenece a la entrevista realizada por Raúl Vigini a Miranda Nebbia

Canciones que nacen del alma creadora, se trafican como mercancía y se liberan con el ánimo de solidarizar la cultura: El nuevo modelo contra hegemónico, propuesto por Litto Nebbia, que rompe con el circuito comercial esclavista corporativo. La Ley de propiedad intelectual de 1933, actualmente vigente, se promulgó con el objetivo de proteger a los autores argentinos. Sin embargo, las condiciones contractuales que los mismos han estado sosteniendo con los Productores fonográficos y las Editoriales musicales, en apariencia inocuas desde una perspectiva moral, social y política, han atentado contra las bases mismas de su condición humana. A 50 años de la primera edición del disco de “Los Gatos” que incluía “La balsa” escrita por mi padre y por Tanguito, y sin haber podido hacerme de una copia en ninguna disquería de Buenos Aires aún a mis 34 años… creo oportuno encontrar justicia. Es el momento de roer las bases del sistema de poder corporativo que viene expoliando el trabajo de la mente de los músicos y creadores argentinos. Aplaudo la edición de los seis discos que mi padre ha decidido regalarse y compartir en este 2017, producto del espíritu y el esfuerzo de un pionero que nunca permitió que le impidan seguir. Así, el Derecho a la Cultura se abre camino entre los monopolios de las corporaciones extranjeras y un Estado ausente.

Miranda Nebbia

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