Se frenó la suba de la carne, por unas semanas

Locales 05/01/2014 Por
El ajuste se dio hasta antes de las fiestas, cuando la venta fue buena. Esto hizo que lechones, chivos y cabritos sean una alternativa de precio similar, pero gusto diferente para festejar.
Es la estacionalidad uno de los mayores males en el marco de la inflación. En ciertos rubros, se deben añadir al análisis condiciones particulares como aspectos vinculados a la producción y a las políticas que la limitan.
Así podemos empezar a entender qué es lo que sucedió sobre el final de 2013 con la carne en el país y sobre todo en los puntos de venta de nuestra ciudad.
Sin promoción productiva a través de políticas, los ganaderos afrontaron un promedio de 2013 con sequía, heredada en algunas regiones de temporadas anteriores, que continuaron reduciendo los rodeos, incluso a pocos kilómetros de nuestra zona.
Las restas en la oferta, sobre todo desde noviembre hicieron que los precios del ganado en pie que ya no tiene animales baratos, así como en las carnicerías hayan registrado en el cierre de 2013 una suba superior al 20 por ciento, de acuerdo a semanas que como en el comienzo de diciembre llegaron a remarcarse hasta ocho por ciento en cada entrega de mercadería. Es así que con una inflación de más del 30 por ciento, la carne terminó transformándose para el consumo argentino. Actualmente se consumen 117 kilos al año, pero en la combinación de bovinos, porcinos, aves, con lo cual de ese tradicional bife con ensalada hoy se aceptan en las mesas otras alternativas.
Algo de esto es lo que se planteó durante las fiestas. Dependiendo de los comercios, hubo algunos que vendieron más para navidad y otros más para la bienvenida de 2014, sin embargo todos coinciden que ser ínfima la diferencia en el precio de los cortes caros y los supuestamente económicos, los clientes supieron elegir clásicos como el peceto, el matambre, el lomo, e incluso el asado, que se consiguen a partir de los 57 pesos y hasta los 70. 
Sin embargo, el dato más saliente es que lechones, cabritos y chivitos se vendieron más que nunca. En años anteriores el kilo de mercadería tenía diferencias mucho más amplias que las logradas en este 2013. La suba de costos para la producción ganadera, la aplicación de la ley de oferta y demanda hicieron que la brecha sea menor y muchos se den el gusto de cambiar el menú. Con un promedio de 55 pesos por kilo en cualquiera de estas carnes alternativas, la competencia con pulpas de ternera fue muy directa y la búsqueda de un gusto especial para las fiestas ganó la pulseada entre el consumo, tal como relevó LA OPINION.
Ante todo esto, el destino económico nos depara más subas, por más que se promocionen controles de precios, o como el Gobierno lo quiera disfrazar. La carne no subirá nuevamente su precio ahora, por la mejora climática que se presenta, pero para el segundo semestre del año podría retomar la elevación de las cifras a pagar para el comercio y el consumo.
Uno de los indicadores de la realidad nacional puso pausa por unas semanas, pero no tardará tanto en volver a ponerse en el ritmo económico que padecemos en todos los rubros, mientras se pueda, sigamos comiendo al menos algunas veces por semana, un poco más de este producto tan ligado a la tradición gastronómica argentina.

Te puede interesar