El Gobierno le pidió a SanCor otra propuesta

Locales 21/03/2017
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En público, el ministro de Agroindustria, Ricardo Buryaile, es quien está a cargo de resolver la crisis de SanCor. Fue en su cartera, donde el gremio lechero, ATILRA, rechazó días atrás 1.000 despidos, propuesta que hizo la cooperativa. Por lo bajo, sin embargo, el destino de la cooperativa depende del secretario de Industria, Ignacio Werner. Se trata de un funcionario de bajo perfil, experto en el manejo de firmas al borde de la quiebra y que reporta directamente al ministro de Producción, Francisco Cabrera. 
Werner pidió al gerente general de la empresa, Marcelo Gornati, "una propuesta seria" en la reunión que mantuvieron el último viernes en la cartera de Producción, junto a funcionarios de Agroindustria. Fue luego de una audiencia entre las autoridades de la emblemática productora de leche con el director de la DGI, Horacio Castagnola. Si bien hubo avances, las últimas ofertas tampoco convencieron a los funcionarios. Todavía dudan de que la empresa esté en condiciones de operar, con cuentas en rojo y cuatro plantas paralizadas. “Tenían un vencimiento importante y lo pudieron salvar, pero están ahorcadísimos”, señaló una fuente cercana a las negociaciones. 
Con sólo 31 años, Werner se convirtió en una de las jóvenes promesas de Cabrera. Tras trabajar juntos seis años en el Gobierno de la Ciudad, apenas asumió Mauricio Macri, el ministro lo colocó bajo su ala como coordinador legal de Producción, donde quieren preservarlo de cualquier exposición innecesaria. Así las cosas, el ex abogado del estudio Werner y Asociados y con cátedra en la UBA es quien gestiona la reconversión de la emblemática cooperativa y mantiene interlocución con sus representantes.
Entre las opciones que barajan, empezó a trascender la búsqueda de un “socio estratégico”. La idea no es nueva. El año pasado, SanCor vendió su línea de postres a Vincentín por US$ 100 millones. El problema es que en el Consejo de Administración, integrado por un centenar de delegados, la venta es vista como un paso más para “privatizar” la cooperativa. Para evitarlo, la compañía liberó semanas atrás activos que tenía en garantía con Venezuela, como la línea de Mendicrín, para tomar nuevos préstamos por US$ 20 millones y pagar sueldos y materia prima. El giro, sin embargo, alcanza para dos meses. Es que la compañía con sede en Sunchales,  pierde $ 200 millones por mes y Venezuela le adeuda unos US$ 35 millones. (Nota de Juan Manuel Barca, publicada en Clarín).

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