Se cumplen 40 años de la ordenación de Casaretto

Información General 19 de marzo Por
17 obispos y 60 sacerdotes concelebraron la ceremonia que se hizo en un altar delante de la Catedral, concurriendo alrededor de 6.000 personas, entre ellos el gobernador Jorge Desimoni. La ceremonia de consagración fue presidida por Justo Laguna, obispo auxiliar de San Isidro.
En la festividad de San José, el sábado 19 de marzo de 1977 fue ordenado obispo Jorge Alcides Casaretto (tenía 40 años y era el más joven en ese momento) y tomó posesión de la diócesis de Rafaela en una jornada inolvidable, que ingresa a la nómina de los hechos trascendentes de la historia de Rafaela, con la asistencia de alrededor de 6.000 personas.
La ceremonia se desarrolló sobre un altar de 10 metros por 5 y elevado a 1,50 m instalado en la calle, con el fondo del esbelto frente de la Catedral. En lo alto dominaba el símbolo escogido por el nuevo obispo con el lema: "La paz de Cristo reine en nuestros corazones".
La misa fue concelebrada por el nuncio apostólico Pío Laghi; el cardenal Raúl Primatesta, presidente de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA); Vicente Zazpe (fue el primer obispo de Rafaela), arzobispo de Santa Fe y vice presidente de la CEA; Carlos Galán (secretario general de la CEA); los obispos José Marozzi (Resistencia), Justo Laguna (auxiliar de San Isidro), Juan Iriarte (Reconquista), Emilio Bianchi Di Cárcano (auxiliar de Azul), Alfredo Espósito (Zárate-Campana), Carlos Ponce de León (San Nicolás), Alberto Devoto (Goya), Agustín Herrera (San Francisco), Antonio Rossi (Venado Tuerto), Cándido Rubiolo y Alfredo Disandro (auxiliares de Córdoba), Guillermo Bolatti y Heraldo Barotto (arzobispo y auxiliar de Rosario), como así también alrededor de 60 sacerdotes de nuestra Diócesis y otros lugares de la Argentina, ubicados en un lugar especial al lado derecho del altar.
Estuvieron también presentes el gobernador Jorge Desimoni; el ministro de Gobierno, Eduardo Sciurano; el presidente de la Corte Suprema de Justicia, José Puccio; el jefe de Policía de la Provincia, Carlos Ramírez; el intendente Juan Carlos Borio; y otros funcionarios del Ejecutivo (provincial y local) y del Poder Judicial.
La ceremonia de consagración fue presidida por Laguna y acompañado por Zazpe y Di Cárcano. Se hizo una invocación al Espíritu Santo y hubo un diálogo entre Laguna y Casaretto, donde este último declaró solemnemente guardar y cuidar la fe y la fidelidad a Dios y a la Iglesia. Después se rezaron las letanías, invocando a todos los santos que intercedan ante Dios por el nuevo obispo.
Después de una oración, Laguna impuso las manos sobre el consagrado, haciendo lo propio todos los obispos. El nuevo obispo recibió la unción con el santo crisma y le entregaron sus insignias: el anillo, el símbolo de la alianza de amorosa fe con toda la Iglesia; la mitra y el báculo, signos de cuidado paternal por toda la comunidad.
Galán fue el encargado de dar lectura a la bula papal de Pablo VI, conteniendo la designación de Casaretto, documento firmado en Roma por el cardenal Villot, secretario de Estado de la Santa Sede: "(...) Entre los muchos deberes que nos impone el gobierno de la Iglesia universal, siempre hemos considerado como el mayor el proporcionar obispos a cada una de las Iglesias esparcidas por el orbe de la Tierra".
El flamante obispo pronunció una homilía, extractándose algunas partes: "Como obispo quisiera ser entre ustedes apóstol de la paz y de la unidad. San Pablo relaciona estos dos términos que nos muestra que quien trabaja por la paz realiza la unidad: el que busca la unidad provoca la paz. (...) Y como Iglesia diocesana quiero que nos comprometamos a ser portadores y constructores de esa paz. (...) Todos juntos viviendo el espíritu del sermón de la montaña, podamos llegar a cada uno de los hombres de esta Diócesis para, que a semejanza de Pedro delante del paralítico, poder decirles: 'No tengo plata ni oro, ni ninguno de esos valores que provocan falsas felicidades; lo que tengo te lo doy, la paz de Cristo que quiere reinar gozosamente en tu corazón'".

PROYECCION NACIONAL
A decir verdad, se vivieron los años de la dictadura militar con violaciones a los derechos humanos y desapariciones de personas, como así también una crisis al interno de la Iglesia argentina porque había sacerdotes con diferentes visiones sobre la coyuntura: algunos más cercanos a los grupos de izquierda, otros más conservadores, inclusive no faltaron los que dejaron el ministerio.
En ese contexto, Casaretto tuvo una tarea nada sencilla en nuestra Diócesis en la que aprendió a ser obispo, con un magisterio que apuntó a la unidad de los consagrados y del pueblo de Dios. Fue impulsor de que vinieran a esta Diócesis las monjas benedictinas y las Misioneras de la Caridad con la recordada visita de la Madre Teresa de Calcuta en 1982.
En los tiempos libres le gustaba hacer deportes: los martes y viernes fútbol en el campo de deportes del Colegio San José y también una o dos veces por semana al frontón en el Club Atlético, cancha que fue demolida para agrandar el estadio de fútbol.
El 14 de marzo de 1983 fue designado obispo coadjutor de la diócesis de San Isidro por el papa Juan Pablo II y el 15 de junio de 1983 tomó posesión de ese cargo; renunció por edad el 30 de diciembre de 2011. Además ocupó varios cargos en la CEA: presidente Cáritas, presidente de la Pastoral Social, de la Comisión de Medios de Comunicación, integró "Diálogo Argentino" en la crisis 2001-02, entre otros.
Casi todos los años Casaretto suele volver a Rafaela para dar charlas, la última fue el 16 de septiembre de 2016, siendo una persona muy querida por la gente, ya que fue un pastor que testimonió la pasión por Jesús... 

Fuentes: LA OPINION, 1977; Obispado de Rafaela.

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