Grooming y pornografía infantil, los delitos que apuntan a los más chicos

Policiales 19/03/2017
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FOTO WEB CIBERACOSO. Más conocido como "grooming", es el acoso sexual virtual de un adulto a través de internet para poder abusar sexualmente de menores de edad.
Si bien la Agencia de Investigación sobre Trata de Personas (AITP) de la Policía de Santa Fe es conocida por su trabajo respecto a casos de trata de personas y otros delitos conexos, también realiza una importante labor sobre dos tipos de delitos que afectan, sobre todo, a los más pequeños: el grooming (ciberacoso) y la pornografía infantil.
Si bien los casos siguen siendo pocos aún en la provincia, es necesario considerarlos con mayor atención y realizar su abordaje no sólo una vez consumado el hecho, sino también reduciendo las posibilidades de ocurrencia de manera previa.

GROOMING

En diciembre de 2013 el “grooming” o “ciberacoso” fue incorporado al Código Penal Argentino en el artículo 131.
El mismo prevé una pena de entre cuatro a seis años, a quien “a través de comunicaciones electrónicas, telecomunicaciones o cualquier otra tecnología de transmisión de datos, contactare a una persona menor de edad, con el propósito de cometer cualquier delito contra la integridad sexual de la misma".
La titular de la AITP, directora de Policía Mónica Viviani, (N. de R.: cuya subdirectora provincial es la rafaelina Marcela Romagnoli), explicó que “las causas que nosotros hemos investigado se han dado a través de las redes sociales y, por lo general, a través de facebook”. Luego describió cómo actúan los victimarios: “una persona se hace pasar por la misma edad que la víctima -menores de entre 10 y 15 años- y buscan hacerse amigos iniciando un diálogo común y corriente hasta que van profundizando en lo sexual”.
Llegado a esa instancia, el victimario comienza a pedir fotos y/o videos al niño o niña en poses específicas, que se levante o quite la remera, y de esa forma va profundizando al punto tal que las imágenes que la víctima le pasa son sin ropa.
Viviani explicó que, “el victimario previamente hace un estudio y sabe de la víctima, sus contactos en redes sociales por ejemplo, entonces en ese momento le dice ‘si vos no hacés lo que te digo publico esta foto a los 1.500 amigos que tenés’”. Es en este punto donde la situación se vuelve difícil y la jefa de la AITP describió que, “el niño o niña se siente totalmente presionado, está entre cuatro paredes, su madre y padre no saben nada, las víctimas tampoco saben cómo decir lo que les está pasando y quedan totalmente expuestos”.

PORNOGRAFIA
INFANTIL

Este delito está contemplado en el artículo 128 del Código Penal y prevé penas de entre seis meses a cuatro años de prisión a quien “produjere, financiare, ofreciere, comerciare, publicare, facilitare, divulgare o distribuyere, por cualquier medio, toda representación de un menor de 18 años dedicado a actividades sexuales explícitas o toda representación de sus partes genitales con fines predominantemente sexuales, al igual que el que organizare espectáculos en vivo de representaciones sexuales explícitas en que participaren dichos menores”.
El artículo además prevé penas para las personas que tuvieran en su poder material pornográfico como el anteriormente descripto con fines de distribución o comercialización; como así a quienes faciliten “el acceso a espectáculos pornográficos o suministrare material pornográfico a menores de 14 años”.
Viviani indicó que los casos que han trabajado desde la AITP respecto a este delito tienen que ver con el montaje de “una especie de ‘estudio’ o ‘set’ donde se está promocionando la pornografía dentro de ese lugar con niños. También cuando se hacen montajes, poniendo el cuerpo de una mujer adulta y la cara de un niño o viceversa, por ejemplo, lo publican y lo comparten”.

IMPORTANCIA
DE DENUNCIAR
Este tipo de delitos es necesario informarlos a las autoridades –policiales  o judiciales- para poder hacer el abordaje respectivo y avanzar sobre los victimarios que se aprovechan de niños, niñas o adolescentes que confían en un amigo virtual sin saber exactamente quién es.
El trabajo de la AITP tiene dos fases en este tipo de casos. Por un lado, la contención inicial a las víctimas que viven una situación extrema y que requieren de atención inmediata. Luego, lo propiamente investigativo y el peritaje de los dispositivos tecnológicos (celular, computadora, tablet) mediante los cuales se haya cometido el delito.
Viviani resaltó la importancia de alertar e informar a las autoridades. “El solo hecho de acercarse a la Agencia, llamar por teléfono o mandarnos un mail y contarnos. Si no se animan a denunciar, porque entendemos que son delitos que dan pudor, nosotros iniciamos una investigación de forma preactiva con los datos que nos aporten y hacemos el abordaje hacia la víctima y el peritaje de los elementos tecnológicos usados”.
En la AITP también asesoran a las víctimas y sus familiares en los pasos a seguir para que el caso se resuelva.

NO ES SOLO UNA
COSA DE CHICOS

Viviani alertó que este tipo de delitos de acoso a través de internet no son sólo algo que afecte a los menores de edad y que hay adultos que lo sufren, siendo extorsionados por sus victimarios.
“Entendemos que no es agradable contar estas cosas pero es la manera en que podemos ayudar y hay veces que las presiones que se ejercen pueden ocasionar cosas muchísimo más graves. No sabemos la reacción que puede tener cada víctima y hay herramientas para ayudar”.
Desde la AITP alertaron que los papás, mamás, abuelos, abuelas, tías, tíos o familiares sepan qué hacen sus niños, niñas o adolescentes y dialoguen con ellos sobre su día a día. “No pueden quedarse tranquilos porque los chicos están en la casa con la computadora durante horas y sin saber con quiénes hablan en Internet”.

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