La pulpera de Santa Lucía

Información General 19/03/2017 Por
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“Era rubia y sus ojos celestes/ reflejaban la gloria del día/ y cantaba como una calandria/la pulpera de Santa Lucía/ era flor de la vieja Parroquia/ ¿Quién fue el gaucho que no la quería?/los soldados de cuatro cuarteles /suspiraban en la pulpería”…
Héctor Pedro Blomberg, fino poeta del tango, nos dejó este hermoso vals que compusiera con el guitarrista Enrique Maciel. Los versos aparecieron en el libro “Pastor de Estrellas” de su autoría. Fue estrenado por el gran cantor nacional Ignacio Corsini en abril de 1929, en el Teatro Apolo de Buenos Aires. Su difusión por Radio Prieto a los pocos días de su aparición, logró que el éxito fuera rotundo. La gente lo cantaba y silbaba por las calles. Se afirma que se vendieron 157.000 placas discográficas y 500.000 partituras, todo un récord para la época. El mismo Maciel declaró que esta obra musical les reportó importantes ingresos por el cobro de los derechos de la propiedad intelectual.
El dúo Blomberg-Maciel nos dejó trascendentes composiciones, sobre todo relacionadas con la época de las luchas intestinas entre unitarios y federales. Citemos a modo de ejemplo Tirana Unitaria, La Mazorquera de Monserrat, La Bordadora de San Telmo, La canción de Amalia y La guitarrera de San Nicolás.
La Pulpera de Santa Lucía, su nave insigna, fue grabada además de Corsini, por Ginamaría Hidalgo, Los Tucu Tucu, Los indios Tacunau, Antonio Tormo, la orquesta uruguaya de Miguel Villasboas, Enzo Valentino, Soledad Villamil, Alberto Castillo, Nelly Omar y Palito Ortega.
La parroquia de Santa Lucía se encuentra ubicada en el barrio porteño de Barracas, en el sector sur de la ciudad y el nombre que recibe el barrio proviene del catalán “barraca” que quiere decir albergue precario o caseta. En la zona se fueron ubicando saladeros, galpones y curtiembres a principios del siglo XVIII y además se asentaron familias acaudaladas, como los Díaz Velez, Cambaceres y Alzaga, entre otros.
Hacia el año 1783 se erigió un oratorio en homenaje a Santa Lucía de Siracusa protectora de la vista y más tarde, en 1887, se levantó la Parroquia. Cada 13 de diciembre se festeja la fiesta patronal; para esa época, florecen los jazmines y durante la procesión, al paso de la imagen venerada, los fieles arrojan sus pimpollos. Se encuentra ubicada en Montes de Oca y Martín García. Por aquel entonces, también en el barrio se erigió la Iglesia de Santa Felicitas.
Se afirma que la pulpera existió. La pulpería se encontraba situada en las afueras de la ciudad y era atendida por esta bella mujer cuyo nombre era Dionisia Miranda, conocida también como “la rubia de la zona del saladero”. Era hija del Sargento Juan de Dios Miranda quien se había alistado en las tropas nacionales que marcharon a la Banda Oriental, a luchar a las órdenes del General Manuel Oribe, en lo que se conoció como la “Cruzada Libertadora”. El Sargento Miranda murió en la contienda y Dionisia quedó junto a su madre, al frente de la pulpería ubicada en la Calle Larga.
Lo cierto es que “La Pulpera" era admirada por su singular belleza: “Le cantó el payador mazorquero/con un dulce gemir de vigüelas/ en la reja que olía a jazmines/ en el patio que olía a diamelas/ con el alma te quiero pulpera/ y algún día tendrás que ser mía/ mientras lloran por ti las guitarras/ las guitarras de Santa Lucía”…
Pero la historia de nuestra hermosa mujer cambia cuando en pleno gobierno de Rosas, hacia 1840, un cuadro unitario conquista su corazón: “La llevó un payador de Lavalle/ cuando el año 40 moría/ ya no alumbran sus ojos celestes/ la parroquia de Santa Lucía/ No volvieron los trompas de Rosas/ a cantarle vidalas y cielos/ y en el patio de la pulpería/ los jazmines lloraban de celos/¿Dónde estás con tus ojos celestes/ oh pulpera que no fuiste mía/ como lloran por ti las guitarras/ las guitarras de Santa Lucía”.

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