¿Preocupa a la gente el problema del agua?

Notas de Opinión 16/03/2017
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Surge de una consulta pública realizada al efecto, que a los españoles no les interesa mayormente el tema del medio ambiente y, menos aún, la problemática del agua en términos generales. En particular, la escasez o la calidad; la única preocupación es el precio. Quedan, de hecho, marginadas cuestiones trascendentes como lo fundamental del rol del agua para la vida y la supervivencia de la especie, sujeta por entero a la indispensable protección y aprovechamiento responsable del vital recurso.
Según la publicación especializada que dio a conocer los resultados del estudio, los autores de la iniciativa tuvieron en cuenta, al decidirse a realizarla, la falta de una “mínima conciencia” colectiva respecto de la cuestión. Es decir, que no hubo allá voluntad de crearla de parte de las dirigencias que debieran comprometerse con el interés público en juego.
Los rafaelinos debemos aceptar que existe un profundo déficit en este sentido, así como es patente la falta de interés por enfrentarlo con medidas prácticas al alcance, que no demandarían costos mayores. Ni el Municipio en primer lugar, ni la prestadora del servicio, han dado muestras de preocupación en tal sentido. La autoridad local se ciñe a la estrategia del reclamo por los incrementos tarifarios, rutina a la que la empresa (propiedad del Estado provincial y, en su medida, de Rafaela, cabe consignar) opone sus argumentos para justificarlos.
La creación municipal del denominado Foro del Agua abrió un interesante marco de posibilidades en materia; por ejemplo, respecto de la urgente necesidad de crear conciencia acerca de un estado de cosas en las que el agua potable cuenta, sin duda, como valor estratégico superior en órdenes distintos. Se sabe cuáles. Lamentablemente, la iniciativa no pasó de allí. Extender el conocimiento sobre cuestiones de sumo interés público implicaría poner al alcance de la gente toda información necesaria, sin reservas. Se opta por una suerte de encantamiento pasible de ser roto por imprevista irrupción de la realidad subyacente.
Sin embargo, y marginando lo concerniente al Departamento Ejecutivo, nada exime de responsabilidad al Concejo Municipal, si se toma en cuenta su razón de ser institucional. Es decir, representación cabal, democráticamente fundada, de la ciudadanía.
Es de suponer que esto no es ignorado por los ediles, razón por la cual lo que ocurre en el caso del agua es de plena competencia del Cuerpo deliberativo. Cosa que lleva a preguntar si este analizó, en forma pormenorizada, el estado de cosas que tiene al agua potable como centro de una realidad cargada de incertidumbre. Si tal cosa ocurrió importaría conocer la posición asumida y los alcances de la misma. Entre otras cosas, respecto de la colocación de medidores, dada su importancia en relación con el pago del servicio según el consumo. De lo que devendría una previsible merma en favor de la reducción del déficit existente.
Desde luego, no se agota en este punto la cuestión; restan otros cuyas dimensiones no son menores. Lo cierto es que la ciudadanía está desinformada, cosa que atenta contra el ideal de la transparencia de los asuntos públicos. Una cuestión no preocupante en tanta gestión de gobierno.

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