La huerta en otoño, para tener verduras y hortalizas frescas

Suplemento Rural 16/03/2017
Labrar la tierra en casa es una buena forma de pasar el tiempo, pero además es una gran satisfacción poder ir al patio y tener disponibles verduras frescas y saludables. Sólo hacen faltan ganas.
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FOTO ARCHIVO BENEFICIOS. Las ventajas de tener la huerta en casa es el ahorro y el sabor de tener todo fresco.
En cinco días dejaremos atrás el verano y comenzaremos a transitar los tres meses del otoño, una de las estaciones con temperaturas agradables que regalan un arco iris en los árboles de las plazas y calles, con esos ocres irresistibles, aunque claro como en este mundo no hay nada perfecto también nos deja un colchón de hojas secas que nos obligan a barrer o rastrillar según el caso. 
Entonces, es tiempo de volver a la huerta y prepararnos para planificar las siembras si queremos tener verduras y hortalizas frescas durante todo el año. Y aprovechar la próxima Semana Santa que según las creencias es un tiempo ideal para plantar o sembrar... 
Al ponernos manos a la obra en nuestra huerta, es necesario: 
1. Marcar el terreno: con un vara y un hilo marcamos todo el terreno que queremos puntear.
2. Sacamos los vidrios, cascotes, plásticos, etc.
3. Los yuyos de la primera carpida se amontonan en un costado.
4. Para evitar la entrada de animales (perros propios o gatos del barrio que saltan tapiales o tejidos y no reconocen límites) cercaremos el terreno con alambre liso o también maya cima puede ser, sosteniendo las esquinas con varillas.
5. Una vez que tenemos así el terreno comenzaremos a trabajar la tierra, daremos otra carpida y seguiremos retirando los cascotes y cualquier otro elemento que nos impida obtener un suelo casi fino como una arena.
6. Le agregamos compost, o cama de caballo bien seca.
7. Ya tenemos nuestra huerta armada.
Las siembras de otoño tienen la ventaja de encontrar al suelo con materia orgánica disponible para el cultivo, buena temperatura y humedad suficiente. No son pocas las especies que crecen durante la estación fría. Por el contrario la variedad de hortalizas de siembra otoño-invernal es abundante y las temperaturas frescas favorecen un crecimiento suave, libre de la densidad de plagas y enfermedades que aparecen frecuentemente con las temperaturas elevadas de fines de primavera y verano.

LAS CRUCIFERAS
Las hortalizas que nos provee esta familia vegetal son numerosas y con amplios usos culinarios. Col, rábano, brócoli, repollitos de Bruselas, repollo crespo, repollo liso y coliflor son todas especies que pertenecen a las crucíferas y que crecen durante la estación fría. Inclusive heladas ligeras pueden llegar a mejorar el sabor.
No son muy exigentes en calidad de suelo aunque si necesitan buena provisión de nitrógeno. En general comienzan a sembrarse en almácigos para luego trasplantarlas cuando la plantita alcanza 20 a 25 cm. de altura. Pero también las podemos conseguir en los viveros lo suficientemente grandes, listas para plantar.
Necesitan riegos periódicos, carpida y un buen control de los pulgones. También suelen sufrir enfermedades que se manifiestan en hojas y raíces por lo que se recomienda no sembrar por períodos consecutivos en el mismo lote sino rotar con otras hortalizas de diferente familia. Con esto se logra cortar el ciclo de las enfermedades.

LAS LILIACEAS
Cebolla, puerro, ajo y echalote pertenecen a esta familia y no deberían faltar en nuestra huerta ya que el sabor delicado que confieren a nuestras comidas es inigualable.
Los ajos y echalotes pueden sembrarse directamente a partir de los bulbos de buena calidad, sanidad y tamaño que compremos en la verdulería.
Se recomienda adicionar harina de hueso o superfosfato para proporcionar suplemento de fósforo a los bulbos. También son convenientes las aplicaciones de estiércol deshidratado y fermentado.

LAS UMBELIFERAS
A esta familia pertenecen el perejil y el hinojo (entre las que crecen durante la estación fría).
El perejil tiene además de sus conocidos usos culinarios propiedades medicinales. De las hojas, tallos y semillas se extraen aceites esenciales utilizados en perfumería. Puede sembrarse todo el año aunque en los meses frescos es mucho más lento para germinar que en los cálidos. Se siembra en forma directa.

LAS QUENOPODIACEAS
Dentro de esta familia la espinaca y la acelga pueden crecer en la época fría. Se cultivan para la obtención de verdura de hoja y prosperan en cualquier lugar de la huerta, siempre que reciban unas horas de sol. Se pueden ir cosechando a medida que las hojas tienen un buen tamaño, cortándolas al ras para obligar a una nueva producción de hojas al tiempo que se agrega estiércol deshidratado u otro abono orgánico para mejorar la nutrición y el rebrote.

LAS COMPUESTAS
Esta familia encierra a la lechuga, escarola y la achicoria. La escarola es una de las más resistentes al frío, aceptando ser cultivada en otoño, invierno y primavera. Es de crecimiento lento.
La achicoria puede tener como destino la cosecha de hojas verdes (radicheta) o el consumo de raíz (radicha). En ambos casos se siembra a partir de otoño. Madura en 60 a 80 días y al cosechar conviene utilizar cuchillos afilados.
Manos a la obra que nos quedamos sin verdura... y la Semana Santa ya está por llegar... pero quedan esperanzas.
Hasta el primer jueves de otoño, María Paula.


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