Un país que todavía no es una república

Información General 15 de marzo Por
Reflexionemos sobre los decires de ese gran ciudadano argentino que es Santiago Kovadloff, y pronto la rueda de la fortuna (si la ayudamos con orden, disciplina, delincuentes purgando sus desatinos en las cárceles, y ciudadanos útiles en el cotidiano trabajo digno y justiciero) girará favorablemente...
Letal definición sobre nuestra Argentina emitida al aire por un gran filósofo y pensador como lo es Santiago Kovadloff, que nos deja reflexionando tan pro­fundamente, a tal punto que no nos permite pensar en otra consideración más explicativa sobre nuestro pasado, presente y dubitativo futuro mediático.
¿Es que todavía no entendimos cual es el verdadero sentido de la vida? ¿Aún no nos dimos cuenta que si bien somos entes totalmente individuales, mientras no cap­temos, aceptemos y llevemos a la realidad una idea de avance colectivo, comenzan­do por respetar a quien tenemos enfrente, jamás llegaremos a ser república como nos dice Kovadloff?
Evidentemente ¡no! El Gran Capitán de los Andes ya nos dejó testimonios escritos allá por 1822, antes de lanzarse con su escuadra liberta­dora rumbo al Perú, admitiendo que aparecería un Luzbel de ojos azules que nos iba a esclavizar aún más que la opresión española. Pero lo más aflictivo es el hecho que continuamos sin comprender ni entender los reales y auténticos pensamientos políticos de nuestros candidatos a gobernantes, dado que las recientes pa­sadas experiencias así lo atestiguan. No es necesario aclarar conceptos, pues los hechos hablan por si solos.
Pronto volverán a funcionar urnas electorales: "Esperemos que las mismas lleguen a las mesas en estado de virginidad, sin contener en su seno ningún objeto político dentro, y también anhelamos que nuestro pueblo avance culturalmente y con criterio haciendo que la gran verdad que pregona don Santiago pase a ser una auténtica realidad y a nuestro país po­damos nominarlo República Argentina.
Venimos de décadas de democracia, y sin embargo, cada período que pasa, la decadencia es mayor. Aún no nos liberamos to­talmente de las tendencias nazis. Y nadie puede negar (ahora menos que nunca), que el nazismo jugó un papel importante en nuestro pasado, y aún está agazapado y listo para entrar en la discusión mandatorial. Y si le parece que no es así, lea estas declaraciones que en su momento dejó establecidas Hermann Goering, mariscal del aire y segundo de Hitler en las nefastas horas del nazismo.
"Naturalmente al pueblo no le gusta la guerra... pero después de todo son los líderes quienes determinan la política de un país, y siempre es un asunto simple arrastrar a la gente con uno, ya se trate de una democracia, de una dictadura fascista, comunista o parlamentaria. De una u otra manera, el pueblo puede ser persuadido. Esto es fácil. Todo lo que hay que hacer es decirle... que ellos están siendo atacados y denunciar a los pacifistas como faltos de patriotismo porque quieren exponer su país al peligro. Da resultado en todas las naciones".
¿Y qué es lo que está ocurriendo en nuestro país? Algo muy pero muy parecido, hasta el extremo que Goering no enfrentó el juicio de Nuremberg pues se ahorcó antes. ¿No le parece que algunas personalidades que se manejaron en forma perversa y malvada en nuestro país, están utilizando métodos pa­recidos de intentos de eliminación? Analice, compare, y saque sus propias conclusiones.
Juventud argentina, en manos de ustedes está el destino de nuestra Nación. Es fundamental sino ese hado ancestral de despertar a la realidad del mañana les toca a ustedes, pues nuestra generación mayor (en la cual me incluyo de cuerpo entero), no fue capaz de mantener el gran nivel que supie­ron colocar a aquel gran país que fue Argentina, las generaciones que poblaron nuestra tierra en pasadas genealogías de distintos linajes y nacionalidades. Somos un opulento país, abundante, próspero, acaudalado, pues tenemos produc­tivas tierras que producen desde un simple rabanito, pasando por hortalizas y frutales, hasta las inmensas praderas donde ondulantes mieses de trigo maduran bajo el sol estival de nuestras pampas.
¿Y qué? ¿Hacemos uso de eso que se llama democracia, república? ¡No, y mil veces no! Nadie puede desmentir las realidades objetivas por las que transitamos y transcurrimos los días de este siglo XXI. Y mientras no aceptemos las enormes fallas que cometemos quienes colocamos ese sobrecito en esos receptáculos que llamamos urnas,
segui­remos condenados a los avasallamientos de representantes que solo tratan al pueblo como lo citara en su momento Hermann Goering.
Reflexionemos sobre los decires de ese gran ciudadano argentino que es don Santiago Kovadloff, y pronto, muy pronto, la rueda de la fortuna (si la ayudamos con orden, disciplina, delincuentes purgando sus desatinos en las cárceles, y ciudadanos útiles en el cotidiano trabajo digno y justiciero) girará favorablemente y entonces ¡sí! seremos nuevamente........ República Argentina.

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