No falta nada

Notas de Opinión 12/03/2017
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RETROCESO. Las escenas en el palco de la CGT fueron retroceder en la historia. FOTO ARCHIVO

No me diga que las escenas vistas al concluir el acto de protesta de la CGT, bastante de apuro por lo que se veía venir, no le provocaron escalofríos. Si así fue, lo compartimos absolutamente. Con las elecciones suponíamos que se había alejado definitivamente el fantasma de ser Venezuela, pero hay grupos que siguen fogoneando con todo entusiasmo, y posiblemente organicidad, esa posibilidad. El regreso de los infiltrados, de la izquierda violenta y del kirchnerismo más recalcitrante, es una pésima señal . "Vamos a volver" es una arenga que solo puede tener respuesta en las urnas, ninguna otra es posible, pues entonces el retroceso sería tremendo.
Es cierto también que muchos de los reclamos son justificados, y ojalá el gobierno tenga la fortaleza para capear estos momentos de tan álgida tensión, pero aún más que eso para aliviar la situación social, que está muy complicada y necesita un empujón de respiro. Los posicionamientos diametralmente alejados nunca son buenos, especialmente para el diálogo y la concertación, que es de donde suelen surgir con mayor fortaleza. Es que, mientras el gobierno proclama baja de la inflación, la central obrera dice que es sólo por baja de consumo; uno dice que se están creando empleos, el otro que crecen los despidos; el gobierno muestra reactivación en ciernes, la CGT solo cita recesión. Y así podría continuarse en una interminable serie de temas, que con conforman el mejor escenario, pues el momento difícil impone ceder para lograr avances, de todas las partes, se entiende.
Los maestros bonaerenses tensaron demasiado la cuerda, no es tiempo de paros por preventivos, anunciados antes de comenzar las negociaciones incluso, no haciendo otra cosa que confirmar el contenido político que antes se ponía en duda, más allá del justo reclamo salarial; el gobierno también mostró terquedad e impericia, como ese intento de convocar a voluntarios. Lo cierto es que la educación anda sin rumbo, casi librada a su suerte, donde son responsables tanto el gobierno, los docentes como los padres y cada uno de nosotros, perdiendo de vista que aquí está el núcleo central de la salvación de la Argentina. La educación es más valiosa que la soja, que Vaca Muerta o que la minería. Sin embargo, venimos y seguimos a los tumbos. Dicho esto más allá de apreciaciones subjetivas, las estadísticas lo confirman, en pocos años pasamos de ser tope de Latinoamérica y envidia del resto, a ocupar posiciones de retaguardia. Con estudiantes que terminan el nivel secundario sin comprender lo que leen. Si este es nuestro futuro, muchos túneles negros nos esperan, y algunos que hemos transitado hace poco, pasarán a ser añorados.
La industria tiene cerca de la mitad de su capacidad ociosa, un dato que se contrapone a los brotes verdes que dicen desde el gobierno están apareciendo. Sería bueno, y más que eso oportuno, que pongan la regadera en marcha, pues los brotes están todavía bastante amarillentos. Pero además, y por sobre todo, el Observatorio Social de la UCA sigue cacheteando al gobierno donde más le duele, en la pobreza, esa misma que se prometió llevar a cero, y por ahora no hace más que aumentar. Hoy, uno de cada tres argentinos es pobre, lo que no es poca cosa en un país con tantos recursos y posibilidades, lamentablemente malgastados.
En tanto la ex presidente Cristina Kirchner sigue insistiendo en el rol de perseguida política, cuando en realidad lo que debería hacer es aclarar todas las acusaciones, respaldadas por pruebas irrefutables, que por lo tanto no tienen respuesta. Se queja además de la persecución de sus hijos Máximo y Florencia, pero ¿quién los metió en este baile? Fue la propia Cristina, quien todavía suponiendo que puede hacer lo que se le antoje, les hizo firmar actas, participar de estas maniobras de enriquecimiento y hasta depositar en sus cuentas 5 millones de dólares contantes y sonantes, que ahora su hija no puede demostrar, mucho menos justificar.
Si la corrupción sistemática que hubo durante la década ganada no recibe la sanción que corresponde, será difícil el despegue que la mayoría pretende. Y por las dudas, el gobierno macrista que llegó con la imperiosa necesidad de mostrar transparencia, en este año y medio acumuló 63 denuncias. No son pocas.
Como vemos, en esta Argentina no falta nada, y eso que muchos temas quedaron para otra ocasión. La justicia maloliente que tenemos, por ejemplo.

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