En busca de… Gabriela Carel, música

La Palabra 11 de marzo Por
La música como estilo de vida Nacida en Bahía Blanca, provincia de Buenos Aires y radicada en Rawson, Chubut, desde 2003. Es maestra de música, cantante, autora y compositora. Estudió piano y guitarra. Se desempeña como directora de coro e intérprete. Su carácter emprendedor le permitió generar tantos proyectos como satisfacciones tiene con su compromiso artístico. En esta charla, le cuenta a LA PALABRA su trayectoria.
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1 / 2 - foto archivo Gabriela Carel - Apasionada: Cantar es una de las tantas actividades de Gabriela Carel

LP - ¿Qué te inspira a la hora de escribir? ¿Cómo lo concretás desde tu ámbito cotidiano?  

G.C. - Son muchas las líneas temáticas por las que escribo. Dicen que el que mucho abarca, poco aprieta. Tal vez sea así, pero no lo puedo evitar. Creo que esta diversidad de géneros y temáticas es un poco la característica que me define. Por un lado, en lo folklórico, trato de reflejar el crisol cultural y diverso del que formamos parte los que vivimos en la Patagonia; los pueblos originarios, las colonias de inmigrantes galeses, franceses, suizos, los descendientes de turcos, italianos, españoles; las provincianías que han migrado y confluyen desde principios y mediados del Siglo XX. Todo eso junto da como resultado una gran riqueza cultural, y en la música una gran variedad de ritmos que va mucho más allá de los loncomeos y kaanis que las provincias del norte suelen entender como Folklore Patagónico. Es por ello que mis composiciones folklóricas tratan de ser reflejo de esta mirada. En cuanto a las letras hay paisajes, vivencias, sentires, personajes, identidad, denuncias sociales, como un recorrido del alma y del lugar, por dentro y por fuera… La música que escribo para niños y para coros tiene un carácter mucho más universal. De hecho varias de las obras infantiles se han traducido y grabado en otros idiomas, como el polaco, el italiano, el portugués y el inglés. Me produce una gran satisfacción recibir mensajes de maestros de otros países, videos de actos escolares, experiencias áulicas con los chicos cantando mis canciones. Es una sensación indescriptible. La mayor inspiración para componer música infantil son los mismos chicos; cierro los ojos e intento rescatar y traer al frente la niña que soy. Entre las temáticas hay historias divertidas, disparates, personajes fantásticos, juegos de palabras, elementos de la naturaleza, guías de movimiento corporal, lugares reales e imaginarios, todo aquello hasta donde mi imaginación me pueda llevar. En lo cotidiano me cuesta un poco encontrar un momento y un lugar de concentración, ya que tenemos tres hijos varones, mascotas y una casa muy ruidosa. Es por ello que suelo trasnochar trabajando y luego, en la medida que mis horarios lo permiten, intento compensar con alguna siestita fugaz. 

LP - ¿Heredás lo artístico? ¿Tenés herederos en lo que hacés? 

G.C. - He hablado antes de mis padres y de su estímulo y acompañamiento. Pienso que ellos influyeron en mis ganas de hacer música, pero también hubo una búsqueda propia desde temprana edad. Algo que tiene que ver con la personalidad de cada uno. Como la identidad del alma. Diferente historia que mis hermanos varones, que nunca se acercaron al arte de ninguna forma. Mi hermana menor sí, continuó bailando folklore y realizó sus estudios en este sentido. Tal vez algún ancestro lejano ha sido artista, no lo sé. En el caso de mis “herederos” es diferente, porque en casa la música ocupa todos los rincones de nuestras vidas. Mi marido es el percusionista de la banda. Y por otra parte mis tres hijos han crecido en el coro y aún forman parte de él. Siempre hago la broma de que tenemos más instrumentos que muebles ¡Ja, ja! El resultado natural es que, aunque la música sea o no sea la carrera que elijan como profesión, la musicalidad les brota sin querer. Cantamos y tocamos instrumentos en familia y así es nuestra manera de vivir. También puedo entender como “herederos” a tantos alumnos en los que veo surgir la semilla de artista que algún día sembré con mi amor. 

LP - ¿Considerás que la música debe ocupar un lugar más destacado en la educación inicial y primaria? ¿Cómo lo implementarías? 

G.C. - El arte en la escuela, y particularmente la música, es fundamental para el desarrollo cognitivo y del pensamiento creativo, tan descuidado en nuestro sistema. La creatividad es la base de una sociedad con la capacidad de buscar alternativas diversas para resolver sus problemas. Es decir que un niño creativo, no necesariamente será artista, pero sí tendrá más y mejores herramientas para salir adelante en la vida. Esta es una de las razones por la que los países desarrollados tienen una gran carga horaria en Música y en artes en general. Por otro lado, la música activa redes neuronales que no son utilizadas por el cerebro en el lenguaje hablado, es decir que multiplica la actividad cerebral mejorando el rendimiento cognitivo y la concentración en todas las áreas del aprendizaje. Es claro que los estímulos musicales que brinda la Escuela en Argentina son, a las claras, insuficientes. Revertir esta situación solo podrá ser posible cuando las políticas de Estado sean protagonistas de esta transformación. Las voluntades individuales de los maestros son y serán siempre muy importantes, pero nunca podrán aisladamente generar un cambio profundo, de raíz, sin el acompañamiento institucional. Sin embargo sigo eligiendo luchar contra molinos de viento. 

LP - Si tuvieras que mencionar grandes momentos de tu vida profesional. 

G.C. - El primer gran momento que recuerdo, aunque todavía no era profesional, fue a los ocho años, cuando los Reyes Magos me trajeron el piano. En un solo segundo las lágrimas invadieron mis ojos como pocas veces me pasó en la vida ¡Solo pensaba en el inmenso esfuerzo que los Reyes habían hecho! ¿Tan bien me habría portado? Otra gran emoción que me viene a la memoria es la que sentí cuando entré por primera vez a un estudio de grabación, a los dieciocho años. Deslumbrada por completo ¡Y encima me pagaron! El escenario me ha dado innumerables hermosos momentos. No tengo más que palabras de agradecimiento hacia el público y hacia la vida. Pero lo más fuerte que me pasó como artista fue poder cantar en el Escenario Mayor Atahualpa Yupanqui, de Cosquín. Tanta historia sube por los pies y estalla en la garganta, que es algo que nunca podré olvidar. 

LP - ¿Y los sueños que considerás se pueden llegar a cumplir? 

G.C. - Todos ¡Ja, ja! Si me pongo un techo me encierro sola. Aprender cada día de lo vivido y de los demás es un poquito cumplir el sueño cotidiano. La vida te sorprende si te dejás sorprender. Solo hay que ser valiente para dejarse llevar. Tomar los desafíos, no mirarlos pasar. Trabajar duro para hacer las cosas cada día un poquito mejor. Visualizar aquel futuro y caminar hacia él con paso firme y decidido. Tal vez si tuviera que enunciar un sueño, podría decir que desearía que mi música sea conocida por más y más gente... Pienso que no es algo imposible. 

LP - Una anécdota con final feliz sobre lo que consideres te haya ocurrido. 

G.C. - Recuerdo uno de los tantos viajes desde Chubut a Cosquín, vía La Pampa, que nos agarró en plena ruta uno de esos tormentones de verano, con rayos, truenos, viento y un diluvio monumental. De noche. La camioneta casi flotaba, parecía una lancha. Llegamos a una rotonda grande con estaciones de servicio y decidimos parar hasta que mengüe. Nos dormimos allí, en el mismo vehículo. Al despertar ya era de día. Aún el cielo estaba cubierto, pero apenas caía una llovizna. Rápidamente nos incorporamos y seguimos viaje. Como a los 100 km empezó a despejar… el sol en un lugar raro… un paisaje que no nos sonaba familiar… y un cartel indicador que decía “Bienvenidos a la Provincia de Buenos Aires”. 

LP - ¿Por qué elegiste radicarte en Chubut? 

G.C. - Desde chiquita miraba el mapa y los documentales en la tele con esa fauna, esos paisajes patagónicos increíbles, que deslumbraban. Ya cuando me puse de novia, empezamos a soñar con la utopía cuasi adolescente de vivir en Chubut o en algún lugar del sur, en contacto con la naturaleza. Queríamos encontrar un lugar tranquilo y con oportunidades para crecer. Elegimos Rawson como el lugar para criar a nuestros hijos en paz, donde pudieran andar en bici y jugar a la pelota sin miedos. Disfrutamos de ser parte de esta tierra, la Patagonia, infinita y maravillosa. 

LP - Algo más que desees agregar. 

G.C. - Quiero agradecer en primer lugar por este espacio que me permite llegar a tanta gente. Muchos de ustedes seguramente me están conociendo en este momento y tal vez tengan curiosidad por buscarme en la web. Espero con todo el corazón que disfruten de mi música y nos volvamos a encontrar. También agradecer a mi familia y a mis músicos que son los grandes compañeros de camino. Hasta siempre. 

por Raúl Vigini

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