Una carrera de obstáculos en el aún incierto camino hacia la reactivación

Suplemento Economía 05/03/2017
Por ahora los conflictos por la crisis que golpea a las empresas, la caída de ventas del comercio y de la producción industrial, y los explosivos escenarios de las paritarias se imponen en la agenda por sobre el anuncio de Dujovne sobre el fin de la recesión o el anticipó de Macri sobre señales positivas de la economía.
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FOTO ARCHIVO NA OPTIMISTAS. Macri y Dujovne buscan contagiar, sin éxito, su buena onda.
El Gobierno encuentra fuertes obstáculos para instalar la idea de que la Argentina se encamina hacia la recuperación económica y de que la inflación forma parte de un problema del pasado. A esto se suma que deberá afrontar en las próximas semanas un escenario de conflictos gremiales, con los docentes como punta de lanza, pero con otros sindicatos listos para dar pelea.
"Nos vamos con mucho desánimo y el escenario es decepcionante", se sinceró el ministro de Economía bonaerense, Hernán Lacunza, tras la tercera reunión con los docentes comandados por Roberto Baradel, el duro jefe del SUTEBA que denunció haber recibido amenazas a sus hijos en el marco de esta tensa paritaria.
Baradel calificó de "vergonzosa" la propuesta y rechazó en especial el intento de ofrecer una suma no remunerativa como condición de que levantaran el paro. "Eso es extorsivo", disparó Baradel, y advirtió que sin paritaria nacional será imposible avanzar con un acuerdo provincial. Así, la distancia entre el gobierno provincial y los sindicatos docentes es económica, pero también política. "Al final parece que no hay propuesta que los satisfaga", se fue mascullando bronca el ministro Lacunza tras la reunión.
Vidal parece empezar a convencerse de que detrás de la jugada docente hay una intención política de esmerilar su administración -y también la de Macri- de cara a las legislativas de este año, y de que el sector de Baradel aspira a posicionarse políticamente en las listas de la oposición. "El paro no es contra mí, ni contra Macri, sino contra los chicos", los desafió al hablar ante la Asamblea Legislativa bonaerense.
En medio de estos cruces, por ahora lo que más preocupa a millones de familias en la provincia es que su vida se complicará a gran escala si los paros docentes comienzan a hacerse moneda corriente. La escuela no sólo cumple una función educativa sino también de contención para muchos hogares donde trabajan ambos padres -y no únicamente por un cambio de matriz social en el que la mujer busca asumir nuevos roles por derecho- sino también porque el sueldo no alcanza.
Justamente el objetivo de contener la inflación fue uno de los ejes del discurso de Mauricio Macri ante la Asamblea Legislativa. Calificó a la inflación de "tóxica" y aseguró que la lucha para contener los precios es el único camino para reducir la pobreza. En lo que prefirió no abundar fue en que mostrar un escenario de precios tranquilos es considerado clave para su estrategia de que las discusiones salariales se ubiquen por debajo del 20%. Transmitir optimismo de cara a este 2017 electoral, ratificar un rumbo alejado del "populismo" y tratar de encarrilar las paritarias fueron algunos de los objetivos económicos centrales planteados en el discurso pronunciado en el Congreso. El presidente sostuvo que el país ya está en franca recuperación y sugirió que lo mejor está por venir.
Un esquema que reflotara una loca carrera entre precios y salarios -un escenario que la Argentina vivió numerosas veces a lo largo de su historia- sería el infierno tan temido. Por ahora esa posibilidad parece lejana, no tanto por el éxito de la política monetaria y de tasas, sino porque vastos sectores del comercio y la industria no logran levantar cabeza.
La frase refleja la preocupación oficial por frentes abiertos que se multiplican a medida que avanza el año. Existe preocupación y molestia porque en distintos sectores de la economía las remarcaciones no disminuyeron todo lo esperado. También porque el objetivo de reducir los precios de contado habría alcanzado "resultados mixtos", para apelar a un término que parece estar poniéndose de moda entre algunos funcionarios.
Con esa frase, aluden a que los indicadores positivos se empiezan a entremezclar con los negativos. Por ahora, los segundos le van sacando algunos cuerpos de ventaja a los primeros.
Mientras tanto, el ministro de Hacienda Nicolás Dujovne avanza en la arena política al repetir cada vez que puede que la recesión terminó y que hay cada vez más indicadores positivos sobre la economía. Más allá de esa perspectiva, lo títulos de los diarios hablan de las suspensiones en las automotrices Volkswagen y en General Motors. Por tanto, lo de Dujovne aún no puede ser considerado más que una buena intención en un escenario en el que el discurso optimista del Gobierno no alcanza para neutralizar tanto pesimismo. 





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