La corrupción

Editorial 17/02/2017 Por
Nuestro país tuvo una leve mejoría pasando de 32 a 36, pero sigue estando entre los más corruptos.
Una organización internacional con sede en Berlín, identificada con la sigla TI, que en la Argentina es representada por Poder Ciudadano para los informes y relevamientos, dio a conocer el ranking anual sobre la corrupción en el Estado, en una escala que va desde cero, que incluye los más elevados índices, hasta 100 donde están los más bajos. En esta escala nuestro país tuvo una mejora, pasando de 32 puntos a 36, aunque continúa siendo mala, pues si esta tabla se aplicara en el concepto del boletín de los estudiantes de 1 a 10, el disponer de un 3,60 es no haber logrado la aprobación. Así de claro y sin vueltas.
Tanto es así que sobre 176 países que se incluyen en esta escala de la corrupción, la Argentina ocupó el sitio 107, detrás de Macedonia y delante de Benin, referencias que sirven para ver entre qué países nos encontramos en esta evaluación, mientras que a nivel latinoamericano nos encontramos con Perú adelante y Colombia detrás.
Aunque aquí cambió el gobierno, viniendo de años anteriores donde la corrupción fue altísima, prácticamente bajo una sistematización de la misma, desde la organización TI se consigna que la Argentina "sigue siendo vista como un país con altos niveles de corrupción", siendo una percepción justificada pues la corrupción estaba escondida detrás de un pacto de silencio entre el empresario que pagaba sobornos y los funcionarios que los recibían.
De acuerdo lo dice una auditoría del Consejo de la Magistratura, en los juzgados federales del país se encuentran en marcha 2.000 causas por hechos de corrupción, mientras que en los últimos 20 años fueron investigadas con el correspondiente fallo de las mismas, con un pobrísimo saldo de sólo 5 condenados. Esto sigue yendo en desmedro de nuestro país, por lo cual sigue apareciendo entre los más corruptos, mientras que la leve mejoría haya sido quizás influida por los procesamientos del empresario Lázaro Báez por el lavado de dinero y la ex presidenta Cristina Kirchner por el dólar futuro y el direccionamiento de la obra pública a favor de Austral Construcciones.
El avance de cuatro posiciones que tuvo nuestro país es posible haya sido en virtud que el anterior gobierno kirchnerista era percibido, y en mayor intensidad los últimos años, como sumamente corrupto, y sólo un cambio de gobierno ya influye para que esa percepción sea menor. Se estima que algo de eso debe haber ocurrido, aunque además no debe olvidarse la sanción de determinadas normas "que se consideran clave para la lucha contra la corrupción, como la ley de acceso a la información pública y la ley del colaborador eficaz o arrepentido".
De todas maneras, más allá de tales consideraciones, la Argentina se adelantó apenas 4 puntos en esta tabla de 0 a 100, por lo cual el 36 que se le adjudica ahora -si bien mejor que el 32 en tiempos del kirchnerismo- continúa siendo  una percepción de corrupción en el Estado muy elevada.
En el plano internacional las investigaciones conocidas como Panamá Papers sobre las empresas offshore en manos de políticos y empresarios, tarea a cargo del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación, junto a los casos del LavaJato y de Odebrecht en Brasil fueron los que mayor impacto tuvieron en esta lucha contra la corrupción que preocupa al mundo entero.
"En demasiados países, las personas se ven privadas de sus necesidades más elementales y básicas, llegando a acostarse con hambre cada noche debido a la corrupción, en tanto los poderosos y corruptos gozan  impunemente de una vida de lujos", se consigna en el informe.
El 69% de los 176 países que figuran en este informe anual sobre corrupción registraron una puntuación inferior a los 50 puntos, dentro de la referida escala que va desde 0 (percepción de altos niveles de corrupción) hasta 100 (percepción de bajos niveles en ese mismo sentido), lo cual deja en evidencia que la corrupción en el sector público a nivel mundial es sumamente amplia, incluyendo a 7 de cada 10 países. Una situación que lejos está de irse solucionando, pues de acuerdo con la medición comentada, fueron más los países que descendieron posiciones que los que lograron ascender, constituyendo un alerta rojo sobre la necesidad de adoptar medidas en forma urgente.

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