Tres provincias entrecruzan los reclamos por el agua

Suplemento Rural 16 de febrero Por
Santa Fe lo hace con Córdoba, y Buenos Aires a su vez con Santa Fe. En este último caso por la canalización que se piensa hacer en la desbordada laguna La Picasa.
Pueden hacerse obras consistentes en canalizaciones, sectores de acumulación de agua identificados como lagunas de retardo, desvíos, limpieza, profundizaciones de la canalización, pero el agua irremediablemente continuará yendo hacia el bajo. Esto es en definitiva un simple concepto de gravedad, que en algunas situaciones muy precisas puede modificarse mediante la realización de obras -generalmente muy costosas- que permitan darle otro curso que no sea el normal. 
Pero además, y por sobre todas las cosas, todas las obras que se realicen sean para evitar o reducir el efecto negativo de las inundaciones, deben estar coordinadas entre sí, coincidiendo hacia un único objetivo. No hay otra forma de actuar cuando se trata del beneficio común, algo que no se ha cumplimentado en los últimos años en nuestra región, como así tampoco de parte del gobierno de la provincia de Santa Fe, que fue dejando muchas de estas obras permanentemente postergadas, aunque ahora, dada la magnitud de las inundaciones, que exceden los límites de las provincias, se ha transformado en una cuestión de interés común, pues la solución puede llegar sólo con la participación de todos, de manera conjunta. 
Así lo han entendido las provincias de Santa Fe y Córdoba, cuya reciente reunión de ambos mandatarios, Miguel Lifschitz y José Schiaretti respectivamente, dejó un saldo interesante de expectativa favorable, habiendo coincidido en la necesidad de afrontar la problemática en conjunto. Y lo que es para remarcar, lo más pronto posible, quedando al aguardo de hechos los mismos productores afectados, quienes serán los custodios que las obras se realicen en primer lugar, y después en ir monitoreando su avance. ¿Para qué? Pues para que no suceda como veces anteriores, que anuncios concretos fueron diluyéndose, mientras que en otros casos se emprendieron de manera deficiente, no dando luego el resultado esperado.
Es que Santa Fe recibe una enorme masa hídrica desde la provincia de Córdoba -que a su vez igualmente tiene enormes sectores de su territorio inundados-, razón por la cual deberán afrontar obras en conjunto, aunque ahora se sumó un tercer actor, la provincia de Buenos Aires, pues esta última le reclama a Santa Fe lo mismo que ésta a Córdoba. Es que el desborde de la laguna La Picasa -en el sur santafesino- está derivando el agua hacia territorio bonaerense, planteándose una situación similar a la que se vive aquí en el departamento Castellanos con el agua que viene del este cordobés.
Días atrás en "Mirador provincial" reveló que la construcción de un canal de desagote a cargo de la provincia de Santa Fe para actuar en el mediano plazo fue rechazada por los comités de cuencas del río Salado en Buenos Aires. La obra fue anunciada por el gobernador Lifschitz -durante la aludida conferencia de prensa con su par Schiaretti- en el sentido que Santa Fe construirá un canal para que “por gravedad” se pueda “comenzar a descargar” ese sistema hídrico. Explicó que los efectos de esa obra no van a sentirse en el corto plazo sino en el mediano. La noticia no fue bienvenida primero en la ciudad bonaerense de Junín, y luego por las autoridades del área de recursos hídricos de la provincia de Buenos Aires.
Según destaca el periódico La Verdad de Junín, “el gobierno de la provincia de Buenos Aires se expidió de manera negativa ante la propuesta” de llevar a cabo esa obra de canalización. Recuerda que la medida no fue resuelta sólo por Santa Fe (sino en el marco del Comité de Cuenca de La Picasa) y que la misma institución del río Salado en la provincia de Buenos Aires rechazó la iniciativa. El periódico bonaerense, como otros medios de comunicación en el sur santafesino, describen a la situación con la palabra “pulseada”. Y ponen el acento en las tensiones entre el comité de cuenca bonaerense y santafesino.
Pablo Petrecca, el intendente de Junín, puso las quejas del lado bonaerense para que La Picasa no agregue agua a una situación que ya es difícil. El funcionario es también el presidente del Comité de Cuenca de la Zona A1 del Salado, y cuenta con buenas conexiones con el gobierno provincial bonaerense. El jefe comunal bonaerense planteó el tema al subsecretario de Hidráulica, Rodrigo Silvosa, quien le confirmó que “la provincia de Buenos Aires está en esta línea: no se puede permitir el ingreso de más agua”, dijo Petrecca. Además, se contactó con su par de la ciudad de Rufino, Natalio Lattanzi, “para trabajar en conjunto” con las poblaciones santafesinas.

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