La historia de Emiliano

Sociales 16/02/2017
DIA DE LA PREVENCION DE LAS CARDIOPATIAS CONGENITAS
El pasado martes fue el Día de la Concientización acerca de las Cardiopatías Congénitas por eso aprovechamos la oportunidad para contarles la historia de Emiliano, y de esta forma ayudar a otros papás que estén pasando por una situación similar y brindarles todo nuestro apoyo.
Emi fue un bebé que deseamos por muchos años; larga fue nuestra lucha por ser papás; nunca nos dimos por vencidos, hasta que tuvimos la gran alegría. El embarazo se desarrolló con total normalidad. El 9 de junio de 2016 nace Emiliano con 3,800 kg, un bebé hermoso. Cumplimos nuestro mayor anhelo, el de ser padres. A los dos días de estar en casa con él, notamos con su papá que Emi respiraba muy agitado, como cualquier primerizo nos asustamos y recurrimos a una guardia médica donde nos dijeron que era totalmente normal en un recién nacido. Más tranquilos pero no convencidos volvimos a casa. Pasamos 5 días con esa angustia de no saber si realmente era normal y con esa sensación de que algo pasaba. Al sexto día después de un nuevo control con la pediatra Emi dejó de comer, le costaba mucho alimentarse, dormía demasiado y el color de su piel también nos daba la pauta de que algo no andaba bien.
Sin dudarlo nuevamente fuimos a la guardia, donde al ver nuestra desesperación y nuestro pedido de que por favor alguien nos escuche, lo ingresan a neonatología.
Luego de un par de horas que para nosotros fueron eternas, nos llama la doctora de turno para darnos la peor de las noticias, Emi estaba muy grave, sin un diagnóstico preciso nos explica que había un problema en su corazón, así de repente todo estaba mal, necesitábamos que lo vea un cardiólogo infantil y debíamos trasladarlo con suma urgencia a la Ciudad de Santa Fe.
A las seis de la mañana del día 17 de junio ingresa a la Clínica Sagrado Corazón, donde los doctores nos confirman que nuestro bebé padecía una cardiopatía congénita: Coartación de aorta. Debíamos operarlo de inmediato y allí no se realizaba la cirugía. Como su estado de salud era muy delicado, ya que no se detectó a tiempo y no se actuó rápido, tuvimos que trasladarlo de urgencia a la Ciudad de Buenos Aires al Sanatorio Güemes. Después de cientos de llamados telefónicos el traslado se realizó en un avión sanitario que llegó a Santa Fe a las dos de la mañana del día sábado 18. (Gracias doctor Gabriel Cáceres y Doc. Quiroga!) Llegamos a Buenos Aires a las seis de la mañana donde lo esperaba un equipo de gente maravillosa. A los 8 días, después de un intenso trabajo de los médicos y enfermeros, por estabilizar la salud de Emi, pudo ser operado siendo un éxito la corrección realizada. Pero esto no terminaba ahí, nos esperaban largos días para ver cómo evolucionaba y cómo su cuerpito respondía a semejante operación, atravesamos situaciones extremas. La evolución fue lenta pero los resultados positivos. 38 días después, salimos de NEO con nuestro gran guerrero en los brazos.
Hoy 14 de febrero de 2017, Emi tiene 8 meses, pesa aproximadamente 9;500 kilos y es un milagro de Dios. Es un bebé feliz y ama vivir... Emi tiene y va a tener una vida normal, con controles periódicos.
Este milagro fue gracias a que nosotros como papás intuíamos que algo pasaba e insistimos, fue gracias al doctor Mauri Melano que arriesgó todo para hacer su traslado a la Ciudad de Santa Fe. Gracias a los Doctores de la clínica Sagrado Corazón (Dr. Enzo Pastore, Dra Eugenia Mancinelli) que no sólo cuidaron la salud de Emiliano sino que también incansablemente llamaron a distintas clínicas del país hasta conseguir una cama libre para nuestro hijo, gracias a los doctores y enfermeros del sanatorio Güemes que con tanto pero tanto amor cuidaron de Emi y de nosotros. Gracias al doctor Gilberto Molinari que desde que regresamos de la Ciudad de Buenos Aires elegimos como pediatra y hoy cuida de la salud de Emi, y nos ayuda a calmar nuestros miedos brindándonos tranquilidad.
Y un gracias gigante a todas las personas que rezaron por nosotros... a las cientos de cadenas de oración que organizaron, a las misas, promesas que hicieron sin conocernos... Fueron nuestro sostén en esos días tristes y desolados... Fue sin dudas la prueba más difícil que Dios nos puso... pero no caímos.. . Emi nos necesitaba fuertes y ahí estuvimos. Ahora tenemos nuestra recompensa.
Gracias a nuestras familias y amigos, fueron de oro, cuanto hicieron para que nuestros días lejos de casa fueran menos difíciles.
Y por último les decimos; sigan su instinto, luchen, no bajen los brazos que los milagros existen, la fe mueve montañas.... nosotros tenemos ese ejemplo viviendo en casa y se llama Emiliano.  
Muchas gracias!

Valeria y José

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